LICITACIÓN INTERNACIONAL

El Gobierno busca imprimir billetes en el exterior, mientras acelera la privatización de la Casa de la Moneda

Mientras el BCRA se prepara para comprar al exterior $400.000 millones en billetes de 20.000 que circularán en 2027, el uso de efectivo cae y hay polémica
Por Antonio D'Eramo
ECONOMÍA - 01 de Julio, 2026

La decisión del directorio del Banco Central que conduce Santiago Bausili de publicar en el portal de proveedores de la autoridad monetaria regulatoria un pliego licitatorio para importar 400 millones de billetes de $20.000 que estarán en circulación en el próximo año electoral generó ruidos políticos por la particular situación que atraviesa la Casa de la Moneda.

En el Congreso, el diputado socialista santafesino, Estebán Paulón, presentó un pedido de informes para que el ministro Luis Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, expliquen las razones por las que se resolvió avanzar con una contratación internacional en lugar de utilizar la capacidad instalada de la polémica empresa estatal. 

Javier Milei y Diego Santilli aceleran la privatización de la Casa de la Moneda

En la "city" financiera varios operadores coincidieron en señalar que "la reversión del proceso para reducir la cantidad de billletes y los costos asociados a su producción podría estar llegando a su fin", según señaló el analista bursátil, Ariel Ferrari. Una opinión similar a la del analista Marcelo Maríncola quien diferenció, "lo ocurrido durante el gobierno de Alberto Fernández, el plan platita y los contratos con imprentas de Europa y de China para abastecer a la calle de billetes mientras la inflación se desbocaba. La gestión de Milei vino a solucionar esa fiesta de efectivo en los tesoros de los bancos y las billeteras de los ciudadanos y redujeron la circulación de manera significativa".

Bastará señalar que los expertos calculan que en 2022 la Casa de la Moneda tenía una capacidad de producción de 800 y 900 millones de billetes por año y por la dinámica del plan económico de entonces debieron contratar los servicios de tres imprentas del exterior para abastecer la demanda de efectivo.

Demanda que comenzó a caer desde el año 2024, cuando comenzaron a circular los billetes de mayor denominación: los de $10.000 y $20.000 y para junio de este año el Central calculó que la circulación de billetes cayó a 5.385,8 millones de unidades. Un registro notable si se lo compara con el 2020.

La necesidad actual de las autoridades del Central pasa por el desgate natural de los billetes en circulación que suelen tener una vida útil de 36 meses a pesar de la auge de los pagos digitales y de la caída en las extracciones de dinero en los cajeros automáticos.

Sin embargo, la polémica está presente en el rubro costos de la medida y mientras en el Central afirman que "la adquisición de billetes en el exterior reducen los costos de impresión", la cancelación de contratos con la Casa de la Moneda es vista como un "vaciamiento deliberado", según sindicalistas de ATE, mientras que en Casa Rosada, funcionarios cercanos a Milei aseguran que "con el relanzamiento de la gestión tras la asunción de Diego Santilli se acelerará el proceso privatizador en la Casa de la Moneda".

La empresa no imprime desde fines de 2024 y cuenta con un plantel de 696 trabajadores a la fecha.

El Banco Central licita en el exterior la impresión de billetes

La apertura de ofertas fue pautada para el 30 de junio y la operación, que quedó registrada bajo el Evento 2449, licitación privada 003/26, agudiza la controversia en torno al futuro de Casa de Moneda, la empresa estatal que históricamente tuvo a su cargo la fabricación del dinero circulante argentino y que atraviesa una crisis financiera severa desde que el propio Central le rescindió sus contratos.

Luego de escogerse al ganador de la licitación, el cronograma de entregas de billetes establece que el 5 de abril de 2027 deberán entregarse 50 millones de billetes; el 3 de mayo, 100 millones; el 1° de junio, otros 100 millones; el 1° de julio, 50 millones; el 2 de agosto, 50 millones; y el 1° de septiembre, los últimos 50 millones. El calendario no es un detalle menor: la totalidad de los billetes estarán en circulación justo antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2027.

El pliego establece condiciones técnicas exhaustivas. "El adjudicatario deberá ejecutar la totalidad de los trabajos inherentes al proceso completo de impresión de billetes, incluyendo la adquisición o fabricación del papel y los trabajos correspondientes al proceso de todas las etapas de impresión", indica el documento oficial.

La operación incluye numeración, corte, control billete por billete mediante máquinas BPS o similares de manera secuencial, enfajado automático, embalaje y paletizado de la totalidad de los billetes contratados. Además, el adjudicatario deberá adquirir las fibras de seguridad, el hilo de seguridad y todos los insumos necesarios para que la fabricación del papel cumpla con las especificaciones técnicas del BCRA.

Como condición adicional de seguridad, el proveedor ganador deberá entregar al Central un certificado oficial del fabricante del papel en el que conste la cantidad total producida, dentro de los 21 días corridos siguientes al cumplimiento de la última entrega. Asimismo, tanto si el adjudicatario fabrica el papel en planta propia como si lo terceriza, la firma papelera deberá contar con la "Homologación Final" otorgada por el BCRA en el marco del "Protocolo de Homologación para proveedores de Papeles para Billetes" vigente.

Por su parte, la Gerencia de Planeamiento Estratégico de Tesoro del BCRA aportará los archivos digitales encriptados para la reproducción de matrices necesarias para producir planchas utilizadas en offset, calcografía de anverso y reverso, y serigrafía. También proveerá un esquema de posición de numeradores y las series de numeración a utilizar.

En el Congreso piden explicaciones

Paulón, del Partido Socialista, presentó un pedido de informes dirigido al ministro de Economía, Luis Caputo, y al Banco Central para que expliquen por qué se avanzó con una contratación internacional en lugar de utilizar la capacidad instalada de la empresa estatal.

Entre los puntos que reclama, Paulón exige conocer si Casa de Moneda fue consultada o evaluada para participar en la producción de los billetes, y solicita que se hagan públicos los estudios comparativos de costos, plazos de entrega y capacidad operativa que justificaron la decisión. El legislador apuntó directamente a una contradicción del propio oficialismo: "Milei le exige al Congreso que cada vez que los legisladores presenten un proyecto expliciten cómo se va a financiar. Ahora estamos preguntando si esta compra en el exterior significará un ahorro real o si por el contrario es más onerosa para el Tesoro".

El socialista también solicitó detalles sobre la cantidad de trabajadores de Casa de Moneda alcanzados por retiros voluntarios, despidos o jubilaciones desde la llegada de Milei al poder, y preguntó directamente si existe un plan oficial para discontinuar la impresión de moneda por parte de la compañía estatal.

De acuerdo con la justificación del BCRA, los nuevos billetes de alta denominación reducirán las necesidades de circulación de billetes de menor valor, lo cual se traduciría en un ahorro en costos logísticos. Sin embargo, esa ecuación no contempla el impacto sobre el futuro  de la Casa de Moneda, una empresa pública con décadas de historia en la producción de documentos de seguridad del Estado argentino que la administración de Milei buscará privatizar antes de que termine su mandato.

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