"No chocar la calesita": fuerte advertencia de influyente think tank al Gobierno por la lluvia de dólares
Puntos importantes
El título del trabajo ya resume toda la preocupación: "No chocar la calesita". La expresión no es casual. Retoma una frase que suele utilizar el economista Ricardo Arriazu para describir uno de los rasgos históricos de la Argentina: "somos un chocador serial de calesitas". Es decir, un país que una y otra vez desperdicia oportunidades extraordinarias por errores propios.
También la utilizó Mauricio Macri cuando explotó la crisis cambiaria de 2018. Esta vez, aparece en un reporte de la Fundación Mediterránea, el influyente think tank de origen cordobés.
El diagnóstico del informe resulta, en realidad, optimista. Marcelo Capelo, vicepresidente del Ieral, sostiene que el país podría estar frente a un cambio estructural comparable, en algunos aspectos, al viejo modelo agroexportador que impulsó el extraordinario crecimiento argentino entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. La diferencia es que, esta vez, la oportunidad no estaría basada solamente en el campo.
Potencial económico argentino y factores de crecimiento
El documento identifica una combinación de factores difícil de repetir:
- La creciente demanda mundial de alimentos
- El escenario energético que multiplica el interés por minerales estratégicos como el litio y el cobre
- El potencial de Vaca Muerta
- Un escenario geopolítico que lleva a las principales potencias a buscar proveedores considerados confiables para garantizar el abastecimiento de energía y materias primas
A esos factores internacionales se suma, según la Mediterránea, un cambio institucional que atrae a los inversores. Entre ellos aparecen el equilibrio fiscal, el RIGI, la apertura comercial y un menor riesgo país.
El mensaje es claro: pocas veces en las últimas décadas Argentina tuvo tantos factores alineados para iniciar un ciclo prolongado de crecimiento. Sin embargo, el informe introduce inmediatamente la advertencia.
Modelo económico de Javier Milei: los riesgos del "mal holandés"
El mayor peligro no sería el punto de llegada sino el recorrido. Es decir, cómo transitar la transformación de una economía que durante décadas se apoyó en la sustitución de importaciones hacia otra donde el peso de las exportaciones de recursos naturales será mucho mayor. Y ahí aparece uno de los principales desafíos para el Gobierno de Javier Milei.
La Fundación Mediterránea sostiene que, si las exportaciones de energía y minería efectivamente alcanzan los niveles proyectados para los próximos años, el ingreso masivo de dólares podría provocar un fenómeno conocido en economía como "mal holandés". En términos sencillos, un exceso de divisas tiende a apreciar la moneda local, encareciendo los costos internos y reduciendo la competitividad de numerosos sectores industriales.
No se trata de una discusión teórica. Capelo advierte que industrias intensivas en la generación de empleo —como textiles, calzado, metalurgia, caucho y neumáticos— podrían enfrentar serias dificultades si la apertura económica y el atraso cambiario avanzan más rápido que las reformas destinadas a mejorar la competitividad.
En otras palabras, el riesgo consiste en que algunas actividades comiencen a destruir puestos de trabajo antes de que las nuevas inversiones generen suficiente empleo para compensarlo. Eso, sostienen, podría terminar poniendo en riesgo la sustentabilidad política del propio modelo económico.
Sectores ganadores y perdedores de la apertura económica
Ese punto aparece como uno de los ejes centrales del informe. El artículo retoma un planteo del economista e historiador Pablo Gerchunoff: toda transformación económica genera ganadores y perdedores, pero ignorar a estos últimos puede terminar frenando políticamente las reformas.
El razonamiento es sencillo. Las inversiones en minería, petróleo o gas demandan tiempo para concretarse. La construcción de oleoductos, gasoductos, puertos y obras de infraestructura puede tardar años, mientras que los efectos de una mayor apertura comercial sobre algunas industrias pueden sentirse mucho antes. Se trata de una destrucción mucho más rápida que la construcción, lo que podría ahogar la dinámica económica y pulverizar los objetivos de más largo plazo.
Por eso, el documento plantea que una parte de la industria argentina sigue siendo perfectamente viable, pero necesita una transición más ordenada. Otras actividades, en cambio, requerirán políticas de reconversión, porque difícilmente puedan sobrevivir en un contexto de mayor competencia internacional. En ese punto aparece otro de los mensajes de advertencia dirigidos a Javier Milei.
Fondo anticíclico: los modelos de Chile y Noruega
La Fundación considera que el equilibrio fiscal constituye un cambio trascendental para la Argentina, pero advierte que, por sí solo, no alcanza. El trabajo también pone el foco sobre un riesgo menos discutido, aunque conocido por los economistas: la excesiva dependencia de los recursos naturales.
Si el boom exportador de Vaca Muerta, el litio, el cobre y el agro se concreta, el país tendrá una entrada de divisas muy superior a la actual. Pero esa fortaleza también puede convertirse en una vulnerabilidad si los precios internacionales de las commodities sufren una fuerte caída o si el sistema político vuelve a abandonar la disciplina fiscal.
Para evitar ese escenario, el informe propone una herramienta utilizada por economías exitosas en el manejo de recursos naturales: la creación de un fondo anticíclico alimentado durante los años de bonanza. Los ejemplos que menciona son Chile y Noruega, dos países que lograron transformar ingresos extraordinarios provenientes de sus recursos naturales en una fuente de estabilidad macroeconómica de largo plazo.
Escenario político y sustentabilidad de las reformas
La advertencia más política del informe aparece sobre el final. Capelo cree que la consolidación del nuevo modelo no dependerá únicamente de las decisiones que tome Milei. También estará condicionada por el clima político de los próximos tiempos.
La historia económica argentina ofrece numerosos ejemplos de oportunidades desaprovechadas. El desafío, concluye el informe, consiste en evitar que esta vez vuelva a repetirse la misma historia. En definitiva, que la Argentina no vuelva a chocar la calesita.