Caputo ya definió su plan con el dólar para llegar a las elecciones con la inflación en baja
Puntos importantes
Las dos cabezas del equipo económico, Luis Caputo y Santiago Bausili, ya tomaron la decisión sobre la manera en la que encararán el inicio del año electoral.
Resolvieron el primer dilema que tienen hoy en día, y que es el que les plantean distintos economistas ideológicamente cercanos a la administración MIlei.
En contra de las sugerencias de Miguel Angel Broda, Lucas Llach y hasta Carlos Melconián, la dupla económica se va a jugar por profundizar el proceso de desinflación de la economía.
En línea con Javier Milei, Caputo y Bausili -uno en el Palacio de Hacienda, el otro en el Banco Central- va a poner todas las herramientas a disposición para lograr una baja de la inflación más pronunciada.
Justamente, si algo deja entrever el último Informe de Política Monetaria del Banco Central es que la prioridad ya no pasa únicamente por sostener el equilibrio fiscal o acumular reservas: el objetivo central es llegar al año electoral de 2027 con una inflación en descenso y, sobre todo, con expectativas de estabilidad consolidadas.
El mensaje del BCRA es claro. El organismo interpreta que el rebrote inflacionario registrado durante el primer trimestre fue un fenómeno transitorio y que el proceso de desaceleración volvió a instalarse durante el segundo trimestre.
Inflación a la baja: la meta del Gobierno para 2027
El informe oficial señala que la inflación promedio mensual descendió al 2,2% entre abril y junio, desde el 3% observado en el primer trimestre.
En junio, el IPC se ubicó en 1,9%, muy por debajo del 3,4% registrado en marzo. Según el Banco Central, esa desaceleración obedeció tanto a la desaparición de factores transitorios como al efecto combinado de las políticas fiscal y monetaria, que limitaron la propagación de los aumentos de precios y redujeron la inercia inflacionaria.
La explicación oficial es relevante porque deja entrever cuál será la hoja de ruta hacia 2027.
El Banco Central atribuye la mejora no solamente al alivio de factores estacionales —como carnes, educación, indumentaria o algunos ajustes tarifarios— sino también al funcionamiento del esquema macroeconómico.
Es decir, el Gobierno considera que la tendencia comenzó a consolidarse y que ya no depende exclusivamente de circunstancias puntuales.
Ese diagnóstico aparece reforzado por uno de los aspectos que más interesa a los economistas: la inflación núcleo.
El BCRA destaca que la inflación subyacente (sin los rubros volátiles) cayó hasta 1,6% mensual en junio, un nivel que ubica como comparable con registros observados en 2017.
Y hace una afirmación política y económica de peso: sostiene que la baja ya no responde únicamente a factores transitorios sino a un proceso "difundido", asociado a los determinantes profundos del régimen macroeconómico vigente.
El desenganche del dólar
El Gobierno busca instalar la idea de que la desinflación ya adquirió carácter estructural. Y que de acá en más seguirá a la baja.
El informe enfatiza que durante junio los precios de los bienes siguieron desacoplándose de las oscilaciones del tipo de cambio. Incluso remarca que, mientras el dólar oficial aceleró su ritmo de suba durante ese mes, lo hizo en un 5,2% ese mes, la inflación de bienes continuó desacelerándose.
Para el Banco Central, esa menor correlación constituye una característica esperable de un régimen cambiario más flexible y aumenta la capacidad de la economía para absorber shocks externos sin trasladarlos automáticamente a los precios.
Detrás de esa afirmación aparece una conclusión política que el informe naturalmente no explicita pero que surge del propio diseño del programa económico.
No toquen al dólar: ¿hasta cuándo?
Si la administración Milei pretende llegar a las elecciones presidenciales con una inflación descendente, resulta difícil imaginar cambios disruptivos en el mercado cambiario.
La estabilidad del dólar deja de ser solamente una variable financiera para convertirse en una pieza central de la estrategia antiinflacionaria.
El Banco Central intenta transmitir que la economía habría ingresado en una etapa distinta del proceso de estabilización. Una etapa donde la inflación comienza a responder menos a shocks puntuales y más a las reglas permanentes del programa económico.
Ese probablemente sea el principal activo que Caputo y Bausili quieren preservar durante los próximos quince meses, rumbo a las presidenciales.
Una apuesta con riesgos
Se sabe: el Presidente no oculta su obsesión por "aniquilar" la inflación lo más rápido posible. Aun cuando esa pelea tenga el costo de un golpe a la actividad económica.
La economía argentina atraviesa una situación pocas veces vista. Mientras el Gobierno celebra una inflación que logró perforar el piso del 2% mensual y un dólar que se mantiene bajo control, cada vez más economistas advierten que esa estabilidad tiene una contracara: la falta de pesos (iliquidez) para que la actividad económica pueda recuperar dinamismo.
Para el economista Pablo Goldín, el Gobierno está llevando esa estrategia hasta un extremo. "La política monetaria es hoy el principal obstáculo del programa económico", sostiene.