INGRESOS

Las paritarias vuelven a ganarle a la inflación y se consolida una tendencia clave para Milei rumbo al 2027

La suba promedio dio 4,1% en julio, unos dos puntos por encima del IPC previsto. Se trata de la apuesta de la Casa Rosada para que mejore el consumo
Por Claudio Zlotnik
ECONOMÍA - 12 de Agosto, 2026

Puntos importantes

Por 2° mes, las paritarias superaron la inflación en julio con subas del 4,1% (Eco Go) vs. 2,1% estimada. Clave para ingresos.

El salario real aún no recupera su poder de compra acumulado, pero nuevos acuerdos extienden plazos a bimestrales o trimestrales.

La extensión de plazos en acuerdos reduce inercia inflacionaria; la economía muestra actividad heterogénea (EMAE 105 puntos).

Las paritarias acordadas durante el mes de julio mostraron, por segunda vez consecutiva en el año, aumentos salariales que superaron a la inflación. Una señal clave, todavía incipiente, pero que puede ser relevante para la actividad económica de los próximos meses.

El dato surge de un relevamiento de la consultora Eco Go: los convenios registraron en julio una suba promedio simple del 4,1%, frente a una inflación estimada del 2,1%.

En términos ponderados, evaluando el peso de cada sindicato sobre el total de trabajadores involucrados, el incremento salarial fue del 3%, también por encima de la inflación esperada para el mes.

La pregunta, entonces, aparece casi naturalmente: ¿se está dando vuelta la tendencia de los salarios?

Las paritarias comienzan a ganarle a la inflación, a la espera del crecimiento

Todavía es temprano para definir si esta nueva mejora de los ingresos de los asalariados puede marcar la recuperación definitiva. Pero hay un cambio que merece la atención: las paritarias están dejando de mirar exclusivamente hacia atrás —la inflación pasada— y comienzan a incorporar un escenario de inflación más baja y, sobre todo, más previsible.

Ese cambio no es menor para el Gobierno. Tampoco para las empresas. Y mucho menos para los trabajadores.

El relevamiento permite ver la magnitud del fenómeno. En julio, varios de los principales convenios cerraron aumentos por encima del 2,1% de inflación estimada. Este jueves se dará a conocer el valor por parte del Indec.

Camioneros, por ejemplo, registró un incremento del 4,2%; los aceiteros, del 10%; los trabajadores de la construcción, del 2%; comercio, del 1,9%; sanidad, del 1,9%; y servicio doméstico, del 3,3%. En el caso de los trabajadores de CAVEA (sector automotor), el aumento llegó al 6,9%.

No todos los sectores tuvieron actualización en julio. Pero el promedio de los acuerdos que sí registraron movimientos marca una diferencia respecto de los meses anteriores.

En mayo, el promedio simple de las paritarias relevadas había sido de 1,4%, frente a una inflación del 2,1%.

En junio, en cambio, los acuerdos habían promediado 4,3%, mientras que la inflación fue del 1,9%. Es decir, el cambio no aparece solamente en julio, aunque el último mes consolida una dinámica que empieza a ser más favorable para los ingresos.

El acumulado todavía no permite hablar de una recuperación plena del salario real. Desde noviembre de 2023, los convenios relevados acumulan un aumento promedio del 32,8%, mientras que la inflación acumulada alcanza el 33,8%.

El sueldo dejó de perder terreno en julio, pero solo por un punto porcentual

En otras palabras: el salario dejó de perder terreno en julio, pero todavía tiene que recuperar parte del terreno perdido.

La nueva negociación salarial: menos vértigo, más plazo

Detrás de este cambio aparece otra transformación que puede ser incluso más importante que el porcentaje puntual de los aumentos mensuales.

Los convenios están comenzando a extender los períodos entre una actualización y otra. Se trata de un cambio muy importante para lo que viene.

En un escenario de inflación elevada, las negociaciones mensuales tenían una lógica evidente: las empresas y los trabajadores necesitaban recalibrar rápidamente los salarios porque los precios cambiaban a gran velocidad.

Ahora, con una inflación que se mueve en torno al 2% mensual, aparecen acuerdos bimestrales e incluso trimestrales.

Esto tiene una consecuencia positiva y otra que merece atención.

Por un lado, menos frecuencia de actualización reduce los mecanismos de indexación que suelen alimentar la inercia inflacionaria. Si los salarios se actualizan automáticamente todos los meses en función de la inflación pasada, se vuelve más difícil quebrar la dinámica de aumentos.

Pero, por otro lado, aumenta la exposición del trabajador entre una negociación y la siguiente.

Si un convenio fija un aumento por debajo de la inflación efectiva, el salario real pierde poder de compra hasta la próxima revisión.

Si, en cambio, sucede lo contrario y los aumentos superan claramente la inflación esperada, puede producirse el efecto inverso: las empresas podrían trasladar parte de ese incremento a sus costos y eventualmente a los precios.

Por eso, la extensión de los plazos de las paritarias es también una señal de confianza en que la inflación seguirá bajando o, al menos, permanecerá relativamente estable.

Consumo y actividad: la economía todavía no acompaña

El contexto donde se observan los aumentos de los salarios es una economía que todavía muestra un nivel de actividad muy heterogéneo.

El EMAE se ubicó en junio en un nivel de 105 puntos, tomando noviembre de 2023 como 100. Es decir, la actividad general está por encima de aquel punto de referencia.

Pero cuando se observa el interior del indicador, la fotografía cambia.

La industria manufacturera se encuentra en 97 puntos y la construcción apenas llega a 80. En ambos casos, la recuperación sigue siendo incompleta.

La minería, en cambio, es la gran excepción: alcanzó 118 puntos en junio, lo que implica una mejora del 18% respecto de noviembre de 2023.

Se trata de tendencias que no pueden dejarse a un lado a la hora de observar la tendencia de las negociaciones paritarias, sector por sector.

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