PRÉSTAMOS A EMPRESAS

Las cinco advertencias del mercado a Caputo por la flexibilización de los créditos en dólares

El anuncio del ministro generó una polémica instantánea y muchos economistas temen que vuelvan las tensiones que llevaron al colapso de 2001
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 16 de Agosto, 2026

Era previsible: el anuncio de que se permitirá el crédito bancario en dólares a empresas no exportadoras generó una polémica instantánea, en la que se agitaron los fantasmas del colapso del sistema de convertibilidad de 2001.

Es por eso que muchos economistas, ex funcionarios y operadores del mercado financiero salieron a advertir por los posibles riesgos asociados a la medida que anunció el ministro Toto Caputo.

No todas fueron críticas, claro. También hubo muchos analistas que se entusiasmaron por la posibilidad de que se canalice buena parte del ahorro "del colchón" hacia el préstamo productivo. Eso se daría porque, al no tener dólares ociosos, los bancos empezarían a competir para captar los billetes de los ahorristas, y ofrecerían una tasa atractiva -hoy es de apenas 1,25% anual-.

Por lo pronto, con los dólares que hoy están ahorrados en el sistema, ya podrían aplicarse a los nuevos créditos unos u$s6.000 millones que están ociosos, y con una tasa de interés notoriamente inferior a la que se pide por los préstamos en pesos.

Y, algo que el gobierno no menciona pero que muchos economistas vieron con atención: el crédito dolarizado podría ser un factor adicional para llevar calma al mercado cambiario. La explicación es que, como quienes toman créditos no pueden retener los dólares, sino que deben liquidarlos en el mercado, eso generaría mayor oferta de divisas. En consecuencia, el Banco Central podría seguir comprando para reforzar sus reservas.

Las 5 advertencias del mercado a Caputo por flexibilizar de los créditos en dólares

Pero, del otro lado, se plantearon críticas y temores. Esta es una síntesis de las primeras reacciones:

1. Se vuelve al descalce de monedas

Es el trauma que sigue fresco para quienes vivieron la crisis de 2001. Prestarle dólares a alguien que tiene ingresos en pesos es considerado por muchos como el gran error del plan económico de los años 90.

"La medida erosiona uno de los pocos consensos relevantes que la Argentina había logrado construir en materia de política económica: una regulación prudencial muy estricta del sistema bancario en dólares", plantea Guido Sandleris, ex presidente del BCRA durante la gestión macrista. Su argumento es que, por más que se haya establecido un límite del 15%, igualmente se sienta un precedente peligroso, porque ya no existirá la garantía de que, ante una devaluación, se produzca una crisis de incobrabilidad de préstamos.

En la misma línea, el ex ministro de Economía -¿y futuro candidato presidencial?- Hernán Lacunza, se mostró contrario a la medida: "Ya lo hicimos, y terminamos con la pesificación asimétrica; no cometamos los mismos errores, generemos un mercado de crédito en pesos para el que recauda pesos".

"O sea que vamos a tener un problema de mora en dólares, como en 2001", sintetizó Carlos Rodríguez, ex viceministro de Economía durante el final de la gestión menemista.

2. La volatilidad de los ahorros en dólares

Los ejecutivos de bancos que vivieron los grandes momentos de crisis del sistema financiero suelen recordar que, en Argentina, se han soportado corridas bancarias que en otros países habrían generado un quiebre generalizado.

Por caso, en 1995, durante la llamada "crisis del efecto Tequila", hubo un retiro de fondos de 20% en el lapso de semanas. Y, más cerca en el tiempo, después de la derrota de Mauricio Macri en las PASO de agosto 2019, los ahorristas se llevaron 10% de sus tenencias en dólares en una sola jornada.

Es con esos antecedentes que advierten que el alto nivel de ahorro actual -unos u$s40.000 millones-, no debe considerarse una cifra inmutable. De hecho, cuando empezó la gestión de Javier Milei, lo que había en los bancos era poco más de la mitad, unos u$s23.000 millones.

Entonces, esos dólares que hoy están ociosos y que representan un 15% de los depósitos, podrían rápidamente representar más del 20% de la liquidez si se produjera un evento que atemorizara a los ahorristas.

De hechgo, quienes siguen con preocupación las encuestas electorales y su influencia sobre el mercado financiero, no descartan que, con espíritu defensivo, haya ahorristas que, en el sentido inverso al que pretende Caputo, salgan del sistema y vuelvan con sus dólares al colchón.

Incluso economistas afines al gobierno manifestaron sus discrepancias. Como Lucas Llach, quien propone una alternativa para aprovechar la masa de dólares ociosos: que los bancos presten pesos por el monto equivalente a esos dólares, con la obligación de asegurar el tipo de cambio en el mercado de futuros.

3. ¿Bajará la tasa en pesos?

Entre los argumentos de quienes apoyan el crédito en dólares figura el de una posible caída de la tasa de interés en pesos. Hoy esa tasa está en el centro de la polémica, porque al nivel ya de por sí alto que tenía el año pasado, se le agregó un empuje alcista motivado por la crisis de morosidad.

El propio Caputo reconoció que la elevada tasa en pesos estuvo entre los motivos que llevaron a pensar en los créditos en dólares, donde naturalmente habrá un menor costo financiero. Si se canaliza parte de la demanda en el segmento dolarizado, entonces eso quitaría presión del sector de pesos, y se podría achicar la gran brecha entre tasas activas y pasivas.

Pero no todos creen que eso sea factible en el corto plazo. Para empezar, por algo que mencionó el propio ministro: la política monetaria seguirá siendo contractiva, dado que el gobierno considera que esa es la forma de inducir una baja de la inflación.

Como lo demostró en las últimas licitaciones del Tesoro, no está dispuesto a dejar pesos "excedentes", aun cuando desde los bancos lleguen protestas por la falta de liquidez, que llevó las tasas de cortísimo plazo a un 25%, desde su nivel de 19% hace tres semanas.

También se escucharon críticas por el nivel de encajes -es decir, de liquidez inmovilizada- que se exige a los bancos. Actualmente se debe mantener un 45% de los depósitos en el BCRA, y Santiago Bausili se negó de plano a aflojar ese requisito, con el argumento de que se erosionaría la seguridad del sistema.

Pero, si se trata de depósitos en dólares, ese requerimiento de encajes baja al 25%. Y los críticos argumentan que no tiene sentido semejante previsión para los pesos, donde el BCRA es prestamista de última instancia, mientras que la exigencia es más laxa para los dólares, que naturalmente Bausili no puede emitir.

4. El éxito puede generar presión cambiaria

Uno de los mayores temores que tienen algunos economistas no es que el plan de Caputo fracaso, sino, por el contrario, que tenga mucho éxito. Porque argumentan que cuanto mayor sea la toma de créditos en dólares, peor podría ser la crisis si se complica el panorama macro.

La explicación es que si se genera una expectativa generalizada de devaluación, ya nadie querrá tomar créditos. Y no sólo eso: los que se endeudaron, querrán apurarse para cancelar, por lo que irán a pedir dólares al mercado, aumentando así la tensión cambiaria. Eso presionará al Banco Central, que deberá contar con muchas reservas líquidas para acotar la turbulencia.

Uno de los que argumentó en ese sentido es Jorge Carrera, ex director del BCRA, quien ve una paradoja: al principio, el crédito podrá ayudar a subir las reservas, porque las empresas tienen la obligación de liquidar los dólares. "Por eso muchos hacen cuentas sobre cuánto de esa expansión del crédito podría terminar comprando el BCRA. Ahí hay un riesgo. Mientras el crédito crezca, todo irá bien", observa.

El problema aparecería, según Carrera, si el flujo de divisas se revierte, y son más los que cancelan deuda que los que toman préstamos: "Aparece una demanda en el MLC para pagar capital e intereses y, simultáneamente, puede producirse retiro de depósitos en dólares".

5. Se pueden exacerbar las expectativas devaluatorias

Muchos de quienes aplaudieron la medida sostuvieron que uno de sus mejores efectos será la calma del sistema cambiario. Pero otros creen que eso es, precisamente, uno de sus peores defectos.

Por caso, Roberto Cachanosky critica la obligación de que las empresas deban vender los dólares que tomaron prestados. "Eso suena a que el gobierno induce a empresas privadas a tomar préstamos en dólares para que los vendan en el MULC y mantener el atraso cambiario usando los ahorros de la gente".

Desde ese punto de vista, el efecto que traerá el crédito dolarizado será el de un agravamiento en el atraso del dólar y, por lo tanto, una devaluación potencialmente más grave cuando se produzca el ajuste. En ese caso, teme Cachanosky, podría producirse la situación de que muchos deudores no puedan cumplir sus obligaciones, ya haya un riesgo sistémico cuando los ahorristas vayan a buscar los dólares.

En la misa línea argumenta Carrera, para quien no sólo es riesgoso el anuncio de Caputo, sino que fue hecho con mal "timing". Sostiene que se debería haber elegido un momento con "un tipo de cambio real en niveles razonables, que reduzca el incentivo a salir simultáneamente del crédito en dólares ante la expectativa de una corrección cambiaria".

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