El BCRA quiere achicar la brecha entre tasas de préstamos y de depósitos y Bausili alienta un recorte de impuestos
Puntos importantes
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, reconoció que le preocupa una situación de la que el mercado viene quejándose hace meses: el ensanchamiento de la brecha entre las tasas pasivas y las activas. Y dio a entender que buscará la forma de que eso se soluciones mediante una mayor competencia entre los bancos, y además con un alivio en los elementos que encarecen la tasa para los préstamos, como la carga impositiva.
En este momento, esa brecha está en una de sus mayores marcas. A los ahorristas se les paga un 20% por el dinero que colocan en plazo fijo -es decir, una tasa real negativa frente a la inflación- mientras que a quienes toman préstamos se les cobra muy por encima de 100% por el costo financiero total.
Lo peor de todo es que la crisis de morosidad agravó esta brecha -spread, le llaman en la jerga financiera-, porque los bancos intentan compensar la falta de cobro de los deudores morosos castigando con mayor nivel de tasa a quienes pagan en forma. Es, en la práctica, una especie de subsidio entre tomadores de crédito, que hace más ineficiente la actividad financiera.
Un modelo de mora y tasas altas
Entre las entidades más afectadas por la mora se incluyen algunos de los mayores bancos del mercado, como Galicia, Santander y BBVA, cuyos niveles de cartera irregular -en el segmento de familias- está por encima del promedio de 12,3 que registra el sistema financiero. El Galicia aparece como el más problemático, con un 18,6%, según una estimación de la fundacion CEPA.
Pero los mayores niveles de morosidad se dan entre los prestamistas no bancarios, como las fintech o las financieras propias de supermercados y cadenas retail. El ranking está encabezado por Carrefour y Ualá.
Claro que un nivel de incobrabilidad mayor al 20% no implica, necesariamente, que estas entidades estén perdiendo plata. De hecho, en algunos casos ocurre lo contrario: como el mercado muestra flexibilidad ante la suba de tasas, los ingresos por préstamos se han incrementado. En un análisis sobre el último balance de Mercado Pago, el economista Emiliano Estrada apunta que, pese a que la cartera irregular llegó al punto más alto de mora en los cinco trimestres en que lleva como compañía pública, igualmente tuvo ganancias.
Su cálculo es que el rendimiento bruto de los préstamos es 59% anual, que se reduce a un 20,7% una vez que se restan las previsiones por incobrabilidad y el costo del fondeo. "O sea, hay un modelo de tasa muy alta contra pérdida muy alta, donde un cuarto de la cartera está en atraso y el precio del crédito es lo que hace que el negocio cierre igual", observa el analista. Y agrega un dato sugestivo: en Argentina, ya es mayor el ingreso que Mercado Libre tiene por su rama financiera que por su actividad "core", que es la logística de e-commerce.
Buscando una baja de tasas
La estadística muestra que, en un entorno de inflación descendente, y con un consumo que, según el gobierno, está en niveles récord, igualmente hay un estancamiento del crédito. Según una estimación de la consultora Equilibra, en el tramo de préstamos para las familias hubo una caída real de 2,6% en julio, y ya van cinco meses consecutivos de merma. En los préstamos a empresas, también hubo números en rojo por un 3,1%, y se acumulan cuatro meses negativos.
¿Cuál es el diagnóstico de Bausili al respecto? El titular del BCRA niega que los bancos tengan un problema de falta de liquidez para prestar, y sostiene, más bien, lo que impide un mayor nivel de créditos es una falta de incentivos para los bancos, porque ven mayor atractivo en otros negocios.
De hecho, es algo que se evidencia en cada licitación de bonos del Tesoro, cuando se "rollean" montos muy por encima del vencimiento de la deuda. En la última ocasión, los bancos demandaron deuda estatal por $3,7 billones.
"Como consecuencia de mora y de la incertidumbre, el sistema financiero está más cómodo con otra cosa en este momento", afirma Bausili.
Claro que es un argumento polémico, porque los economistas críticos afirman que es el propio gobierno el que termina compitiendo contra el crédito al sector privado, al inducir una suba de los rendimientos para los bonos de largo plazo.
"Lo que no hay es suficiente fricción de precios como para que esas tasas bajen", explicó Bausili en un programa de la TV pública. Y, a la hora de enumerar los factores que encarecen el costo del crédito, destacó el peso de los impuestos.
"Ese costo en Argentina es ridículamente súper relevante", fue la gráfica expresión del presidente del BCRA, que insinuó que hay disposición oficial para revisar esa situación. Es, de hecho, algo que en el sistema se reclama desde hace tiempo. Hay estimaciones en el sentido de que si se eliminara el IVA e Ingresos Brutos a los préstamos, el costo financiero total podría reducirse en una tercera parte.
Sin plata para ayudar a morosos
La medida que es seguro que no se va a tomar es la baja en la exigencia de encajes -actualmente un 45%-, porque Bausili cree que no ayudará ni a una baja en las tasas de interés ni a una mejora en la crisis de morosidad.
"El encaje es una herramienta del Central que está pensado para preservar el riesgo de los depósitos. Tiene un impacto sobre la liquidez del sistema, pero no es algo que deba usarse para administrar liquidez", argumenta el funcionario.
Y afirma que los bajos niveles que se aplicaban en gestiones anteriores tenían el objeto de compensar a los bancos para que pudieran ofrecer productos "que no eran de mercado". Entre ellos, Bausili enumera los topes a las tasas de interés activas, los niveles mínimos de tasa para plazo fijo, los préstamos obligatorios a pymes o sectores específicos y los montos mínimos establecidos para cada crédito.
"Cada una de esas medidas necesitaba un subsidio que estaba financiado por emisión monetaria", agrega el funcionario, como respuesta a una andanada de críticas que recibió por su reticencia a intervenir activamente en la crisis de la mora, al que consideró un problema "entre privados".
Sin embargo, dio a entender que, sin poner dinero del BCRA, sí está dispuesto a acercar a ambas partes, ofreciendo soluciones para un reperfilamiento de las deudas privadas, con mayores plazos de pago.