• 20/8/2026
ALERTA

Catamarca evitó el cierre de una empresa textil que fabrica para Puma y y mantendrá 30 empleos

La empresa Indumentaria Catamarca (ICSA) había comunicado que dejaría de operar a fines de este mes. El gobernador Raúl Jalil intervino
20/08/2026 - 20:23hs
Empresa textil y de indumentaria

El cierre de la fábrica Indumentaria Catamarca (ICSA) parecía definido. Después de varios meses de ajuste y una reducción progresiva de su plantilla, la compañía había notificado a sus trabajadores que la planta bajaría sus persianas a fines de agosto.

Sin embargo, la situación dio un giro a último momento. Tras una reunión con el gobernador Raúl Jalil, la empresa anunció que continuará operando en la provincia y que sostendrá alrededor de 30 puestos de trabajo.

Del encuentro participaron los empresarios Claudio Drescher, dueño de Jazmín Chebar y presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, y Eduardo Kozak, propietario de Grisino.

Según trascendió, Jalil pidió que la firma no cerrara y ratificó la intención del Gobierno provincial de acompañar a las industrias que emplean mano de obra intensiva, con el objetivo de preservar los puestos de trabajo privados.

ICSA reúne la producción de distintas marcas de indumentaria y fabrica prendas para firmas como Jazmín Chebar, Billabong, Grisino, Gepetto, Azzaro, Claro, Lacoste y Puma.

Qué pasó con la fábrica de Catamarca que produce para Puma y Lacoste

El futuro de la planta había quedado comprometido después de un proceso de achicamiento que comenzó a principios de 2026.

La empresa pasó de contar con unos 150 trabajadores a tener apenas unas 20 personas, mientras avanzaba con desvinculaciones graduales. La estrategia, según había explicado el gerente general de ICSA, Julio Serrano, buscó también cumplir con los pagos correspondientes a los empleados que fueron desvinculados.

Los principales problemas estuvieron vinculados con la caída del consumo de indumentaria y la acumulación de stock, dos factores que deterioraron la rentabilidad del negocio.

A esto se suma una dificultad estructural para las empresas instaladas en Catamarca: los elevados costos logísticos.

El costo que complica a las industrias de Catamarca

Uno de los principales puntos que deberán resolver la provincia y la compañía es cómo reducir el impacto que tiene el traslado de la producción hacia los principales centros de consumo del país.

La mercadería fabricada en Catamarca debe recorrer aproximadamente 1.000 kilómetros para llegar a buena parte de los mercados donde se comercializa. Ese costo de transporte representa una carga significativa sobre la rentabilidad de la actividad.

En ese contexto, Jalil habría ofrecido colaborar para aliviar el gasto logístico y facilitar gestiones vinculadas con servicios y otras herramientas que pueda aportar el Estado provincial.

Todavía no está definido cuál será el mecanismo concreto de asistencia. Entre las alternativas que se analizan aparecen beneficios impositivos, asistencia financiera directa u otros instrumentos de apoyo.

Por ahora, la negociación entre la empresa y la provincia continúa para establecer la letra chica del acuerdo que permitirá sostener la actividad.

El temor por el efecto sobre otras textiles

Para el Gobierno de Catamarca, evitar el cierre de ICSA tiene además un impacto que trasciende a la propia empresa.

La eventual salida de la compañía podía generar preocupación entre otras industrias textiles instaladas en la provincia bajo esquemas vinculados a la promoción industrial.

Entre ellas aparecen R&A, dedicada a la fabricación de camisetas de fútbol, y Derwil, especializada en la producción de medias.

En conjunto, el sector textil catamarqueño genera alrededor de 1.500 puestos de trabajo, por lo que el cierre de una planta de la magnitud que llegó a tener ICSA podía funcionar como una señal negativa para el resto de las empresas del rubro.

El Gobierno provincial busca así evitar un efecto dominó sobre una actividad que tiene un peso relevante en el empleo industrial local.

Catamarca, entre las provincias que más empresas perdieron

El caso de ICSA se produce en un contexto de fuerte reducción del entramado empresarial argentino.

Según el último informe de la consultora Politikon Chaco, elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en mayo de 2026 había 477.463 empresas empleadoras activas en el sector privado en todo el país.

La cifra representa una caída del 3,3% interanual y constituye el descenso más pronunciado de los últimos 27 meses consecutivos de bajas.

Si la comparación se realiza con noviembre de 2023, mes previo al inicio de la actual gestión nacional, desaparecieron 30.385 empresas empleadoras, equivalente a una reducción del 6%.

Por sectores, las caídas son especialmente fuertes en la construcción, con un retroceso del 9,3%, y la industria manufacturera, con una baja del 8,1%.

Catamarca perdió 464 empresas empleadoras desde 2023

Catamarca aparece entre las provincias más golpeadas por este proceso.

En mayo de 2026, la provincia había perdido 7,6% de sus empresas empleadoras en términos interanuales. Si se toma como referencia noviembre de 2023, la caída llega al 14,2%, equivalente a 464 firmas menos.

Se trata de una de las bajas relativas más profundas entre las 24 jurisdicciones argentinas, solo por detrás de Tierra del Fuego y La Rioja.

La situación de La Rioja es todavía más crítica. La provincia registró una caída interanual del 16,1% en mayo de 2026, la mayor de todo el país.

En comparación con noviembre de 2023, la cantidad de empresas empleadoras riojanas se redujo 19,1%, lo que representa la desaparición de unas 510 firmas.

Ambas provincias comparten una historia industrial vinculada a distintos regímenes de promoción que durante décadas buscaron impulsar la instalación de fábricas y generar empleo en el norte argentino.

Hoy, ese entramado enfrenta una combinación de factores adversos: menor consumo interno, elevados costos logísticos y una menor disponibilidad de herramientas de promoción industrial.

El impacto en el Norte Grande

El problema tampoco se limita a Catamarca y La Rioja. Los datos muestran un deterioro extendido en buena parte del Norte Grande.

En el último año, Misiones perdió 8,9% de sus empresas empleadoras, equivalente a 814 firmas, mientras que desde noviembre de 2023 acumula una caída del 11,7%, con 1.113 empresas menos.

Chaco registró un retroceso interanual del 5,6% y una disminución del 12,5% desde noviembre de 2023. En términos absolutos, perdió 458 empresas en el último año y 1.094 desde el inicio del período de referencia.

En Corrientes, la baja fue del 6% interanual y del 11,8% respecto de noviembre de 2023, con 495 y 1.032 empresas menos, respectivamente.

Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Tucumán también presentan caídas, aunque de menor magnitud.

De acuerdo con la comparación entre mayo de 2026 y noviembre de 2023, seis provincias argentinas registraron bajas de doble dígito en su cantidad de empresas empleadoras. La mitad de ellas —Catamarca, Chaco y Corrientes— pertenecen al Norte Grande.

En ese escenario, el caso de ICSA se convirtió en un ejemplo de un problema que excede a una fábrica puntual: la dificultad de sostener industrias intensivas en empleo en regiones alejadas de los grandes centros de consumo.

La continuidad de la planta catamarqueña permitirá preservar, al menos por ahora, unos 30 puestos de trabajo, pero el desafío para la provincia será encontrar una solución que haga sostenible la actividad en el largo plazo y evite que otras empresas atraviesen el mismo proceso de ajuste.

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