La morosidad disparó una pelea sobre cómo informar el costo financiero: tasa nominal versus efectiva
Puntos importantes
El debate por la crisis de morosidad crediticia está desbloqueando un nuevo nivel de complejidad: ya no se limita a la pelea entre peronistas y liberales respecto de si el Estado debe intervenir para topear tasas "usurarias". Ahora empezó la pelea interna respecto de cómo se debe informar al público la composición del costo financiero.
Quien dio señal de largada fue Marcos Galperin, elegido por la oposición política como el "villano perfecto" en el debate. El fundador de Mercado Pago no sólo cuenta con una voluminosa cartera de morosos, sino que además mantiene un alto perfil en las redes, desde donde milita las políticas de Javier Milei.
Galperin, que la semana pasada polemizó con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, respecto de si el Banco Provincia cobraba más caro que Mercado Pago, lanzó una iniciativa con una crítica implícita para el mismísimo Banco Central. Desde su punto de vista, una de las regulaciones que contribuyeron a que se generase una discusión respecto de la mora es la obligatoriedad de informar la tasa efectiva anual.
"Las tasas efectivas son una gran mentira. De hecho, para los préstamos de corto plazo, por definición, son tasas falsas e infladas, ya que asumen que el préstamo se renueva, y aplica interés compuesto anual a un préstamo de siete días", argumentó Galperin. Fue una respuesta a la propuesta del economista Sebastián Fumis, que le sugirió una reforma en la que se obviara la mención a las tasas nominales y únicamente se informara sobre las tasas efectivas.
Es un debate técnico, pero que termina influyendo sobre la percepción que en este momento tiene la población sobre el costo del crédito y las situaciones de "abuso" o de "usura".
La postura de Galperin es que la obligación de informar la TEA tiene sentido para los bancos que dan créditos de largo plazo, y que fue una manera de evitar que se "escondieran" gastos fijos o comisiones detrás de una tasa nominal baja. Pero alega que, en el caso de las fintech que dan préstamos de muy corto plazo, la TEA distorsiona el análisis.
Y, en otra opinión para la polémica, hasta acusó a la difusión de la TEA de ser en sí misma una generadora de inflación.
Tasa nominal versus tasa efectiva
La queja de Galperin dio inicio a un debate, que tiene como ruido de fondo la confusión con la que se usan los conceptos financieros en los medios de comunicación, donde muchos periodistas dieron muestras de no estar familiarizados con el concepto de "interés compuesto".
El mayor debate se da en los préstamos a pagar con el sistema "francés", o de cuota fija, donde las primeras cuotas tienen un mayor componente de interés y las últimas un mayor componente de capital.
La tasa nominal anual (TNA) es el interés sobre el capital, pero considerando que quien tomó el crédito va cancelando parcialmente el capital, que se achica cada vez que paga una cuota. La tasa efectiva anual (TEA), en cambio, es el resultado de acumular exponencialmente -no sumar- los intereses nominales de cada mes a lo largo de un año, y es una aproximación al costo del dinero en ese período, sobre todo si hay alta inflación. Por eso, siempre la TEA es mucho más alta que la TNA.
Para un cálculo rápido, lo que suele hacerse es dividir entre 12 meses el porcentaje de TNA, y sobre una base 100 se calcula la primera cuota elevada a la potencia 12. Así, en un ejemplo donde la TNA fuera 60%, el cálculo para la TEA debería ser 105 elevado a la 12, que da una tasa de 79,58%.
En realidad, ninguno de los dos conceptos refleja el costo real para el usuario, porque además debe considerarse el efecto de inflación -cuanto más alta es, mayor es la "licuación" del crédito- y el impacto de cargos fijos, como seguros, comisiones y cargo administrativo.
La regulación obliga actualmente a informar la TNA, la TEA y el costo financiero total, que incluye costos fijos más impuestos como el IVA, el de Ingresos Brutos y las tasas municipales.
Menos confusión hay en los créditos UVA, que tienen un costo variable por definición, dado que cambia la unidad de cuenta, que ajusta mensualmente según la inflación.
Entre los que defienden una postura opuesta a Galperin figura un ex vicepresidente del BCRA, Lucas Llach, para quien lo que se debe eliminar de la información bancaria es la tasa nominal.
"No tiene ningún sentido económico relevante. Es como si decir '30 kilómetros por hora' fuera una velocidad diferente cuando corrés 1km que 5k o 10k", graficó. Su argumento es que la TNA se presta a confusión y publicidad engañosa. Y que, como parte de una mejor educación financiera, el Congreso debería disponer por ley que se informe sólo dos conceptos: TEA sin impuestos y TEA con impuestos.
Otro argumento de quienes defienden la vigencia de la TEA es que, precisamente en una situación de morosidad, es el dato que sirve para visualizar cómo opera la acumulación del interés compuesto, sin importar cuál era el plazo del préstamo pedido.
Nueva ofensiva contra el impuesto al crédito
En lo que todos están de acuerdo es en el punto de que debe detallarse con más claridad cómo se compone el Costo Financiero Total (CFT), sobre todo por el componente impositivo. Este concepto, que suele ser el más mirado por los usuarios, es el más abultado. Y es el resultado la TEA más los cargos agregados por el banco, como comisiones, seguros y costos de administración y gestión. Y, además, está el IVA, el impuesto a los Ingresos Brutos y las tasas municipales.
En el método de información actual, sólo se dice cuál es el porcentaje del costo financiero total, pero no se describe cuánto pesa cada uno de sus componentes.
Con esta discusión, ya se politiza el debate, dado que están involucrados los tres niveles del gobierno: el IVA depende del ejecutivo -y también del Congreso, dado que es fijado por ley-, los Ingresos Brutos dependen de cada gobernador provincial, y oscilan en torno al 9%, mientras que las tasas son aplicadas por los intendentes municipales.
Es por este motivo que, desde el gobierno, criticaron las iniciativas de políticos del peronismo, como la de la ex ministra Victoria Tolosa Paz, quien propuso un tope a las tasas consideradas "usurarias". La respuesta no demoró en llegar: para Felipe Núñez -uno de los principales asesores del ministro de Economía, Toto Caputo-, el efecto real de aplicar esa propuesta sería una virtual prohibición del crédito.
Además, economistas afines al gobierno recordaron la aplicación de impuestos por parte de la provincia de Buenos Aires, que la semana pasada anunció una investigación para eventualmente aplicar multas a Mercado Pago por incurrir en "acoso y hostigamiento" hacia los deudores morosos.
"Crean regulaciones e impuestos que encarecen todo (en créditos también) y luego se quejan del impacto de lo que crearon", alega Leonardo Chialva, analista de Delphos Investments.
Otro economista que entró en el debate fue Christian Buteler, quien estimó que los impuestos pueden representar hasta un 40% del Costo Financiero Total. Su propuesta es la eliminación de los tributos al crédito. "Una medida transitoria, sin subsidios ni rescates, que permite ganar tiempo mientras se corrige el problema de fondo: tasas e ingresos", argumenta.
De todas formas, también hubo divergencias sobre este punto. Por caso, Alejandra Scarano, directora del CEPA y secretaria de Hacienda del municipio de Hurlingham, sostiene que, dado que los impuestos no han cambiado, "el problema no es la alícuota sino la base sobre la que aplicás, que crece porque aumentó la tasa que cobran los bancos".
La pelea por el débito automático
La discusión puede parecer técnica, a primera vista, pero hay un detalle que le otorga una importancia bien real: circulan cada vez con mayor frecuencia videos de morosos que explican por qué no van a pagar, y que recomiendan no hacer caso a los reclamos de los estudios de cobranza.
También hay presentadores de TV que afirman que, si un moroso incumple su obligación, debe intervenir un juez, y ante "una tasa usuraria", dictaminará que hay "un delito primario", por lo que el deudor no será penalizado.
Este tipo de mensajes causan preocupación en el sistema financiero, dado que las personas que sigan estos consejos perderán automáticamente toda posibilidad de crédito, en cualquier institución y con cualquier tarjeta o billetera virtual.
También sobre este punto hay otras polémicas. Una es la de la calificación del moroso que está renegociando su deuda. Hay economistas que piden que, en ese caso, sea recalificado. La situación actual es que si una persona tiene mora en varios bancos, y renegoció con uno, continúa en "situación 5" para el scoring de riesgo. Esa situación, alegan los expertos, elimina el incentivo para pagar.
Otro tema de fuerte disputa es cómo se aplicará el débito automático de una deuda entre diferentes instituciones. Por ejemplo, si una fintech puede debitar de la cuenta bancaria de un banco el monto de una cuota impaga, sin un consentimiento expreso de los otros involucrados. En teoría, el BCRA habilita el sistema de "cobro con transferencia", pero hay una fuerte resistencia en el sistema bancario.. La pelea recién empieza