La mora industrial se disparó al 3,8% y ya afecta a 4.231 empresas que deben $968.000 millones, según la UIA
El deterioro del financiamiento empresarial se profundizó durante el último año y medio. Según un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la proporción de compañías industriales con deudas bancarias en situación irregular pasó del 0,7% en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026.
El fenómeno alcanzó a 4.231 empresas, que en conjunto acumulan $968.000 millones de crédito irregular. El monto equivale a un promedio de $228 millones por firma, aunque la distribución de las deudas es muy dispar.
El problema se desarrolló al mismo tiempo que se encareció el financiamiento productivo. Las tasas de los adelantos en cuenta corriente llegaron a registrar picos de hasta 190% nominal anual (TNA) durante octubre de 2025, mientras que el acceso al crédito comenzó a perder impulso.
Qué pasó con el crédito a las empresas
El financiamiento empresarial había mostrado una fuerte expansión después de diciembre de 2023. De acuerdo con la UIA, hasta mediados de 2025 el crédito destinado a las compañías había aumentado 106% en términos reales.
Ese crecimiento prácticamente se detuvo después. Entre julio de 2025 y mayo de 2026, el financiamiento avanzó apenas 0,2% real.
La entidad vinculó este cambio con el endurecimiento de las condiciones monetarias. En particular, señaló que la suba de tasas y de los encajes bancarios restringió las posibilidades de las empresas para conseguir fondos.
A junio de 2026, las compañías industriales concentraban unos $25 billones de crédito, alrededor del 30% de todo el financiamiento otorgado a empresas por el sistema financiero.
Dentro de ese universo, el nivel de incumplimiento tampoco es homogéneo. El 40% de las firmas morosas adeuda menos de $1 millón, mientras que un 12,5% mantiene obligaciones superiores a $100 millones.
Morosidad industrial: 8 de cada 10 empresas que hoy deben pagaban a tiempo en 2024
Uno de los datos que destaca el relevamiento es la velocidad con la que algunas compañías pasaron a tener problemas para cumplir con sus compromisos.
La UIA calculó que ocho de cada diez empresas que actualmente están en situación irregular tenían un comportamiento de pago normal hasta 2024.
El cambio se hizo más visible a partir del aumento de las tasas registrado a mediados de 2025. El número de empresas que cada mes pasaban de una situación regular a otra irregular creció de 174 en diciembre de 2024 a 442 en junio de 2026.
El máximo de deterioro se produjo en marzo de 2026. Para junio, en cambio, el informe registró una primera reducción en ese flujo.
La situación tampoco fue uniforme dentro de la industria: mientras algunos sectores presentan niveles de mora superiores al 10%, otros se mantienen por debajo del 1%.
Al mismo tiempo, unas 2.100 empresas consiguieron cancelar o refinanciar sus obligaciones. Esa cantidad representa el 6,2% de las compañías con crédito bancario.
Tasas altas y búsqueda de financiamiento en dólares
El costo del crédito fue uno de los principales factores detrás del deterioro. En octubre de 2025, los adelantos en cuenta corriente alcanzaron una tasa promedio del 75% TNA, aunque en determinados días llegaron al 190% TNA.
Aunque las tasas descendieron posteriormente, la UIA considera que todavía permanecen elevadas para las pequeñas y medianas empresas. En julio, la tasa promedio ponderada de los adelantos en cuenta corriente fue del 42%, según el informe.
El acceso al financiamiento también mostró diferencias importantes según el tamaño de las compañías y la moneda utilizada.
En términos reales interanuales, el crédito en pesos cayó 14,9% entre las grandes empresas, mientras que entre las pymes registró un crecimiento de apenas 3,4%.
La alternativa para las compañías con acceso al mercado cambiario fue recurrir en mayor medida al financiamiento en dólares. En este segmento, el crédito en moneda extranjera aumentó 39,1% real interanual en las pymes y 30,3% en las grandes empresas.
De hecho, entre las compañías de mayor tamaño, el financiamiento denominado en dólares ya supera al crédito en pesos. En las empresas más pequeñas ocurre lo contrario: el peso continúa siendo la principal fuente de financiamiento, por lo que quedan más expuestas al costo del crédito doméstico.
La discusión sobre el impacto en familias y empresas
El aumento de la morosidad también quedó vinculado al escenario general del endeudamiento argentino.
A marzo, el 7,3% de la cartera del sistema bancario se encontraba en situación irregular, según un relevamiento de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) entre 16 países de la región. Ese registro ubicó a Argentina con el mayor nivel de morosidad entre los países analizados.
El endeudamiento no se limita al sector productivo. Cerca de 5,8 millones de argentinos mantienen deudas con bancos, fintech y otros proveedores de crédito.
En ese contexto, el presidente Javier Milei relacionó parte de las dificultades de pago de los hogares con el consumo durante el Mundial. "Vino el mundial, ¿saben qué hicieron muchos? Iban a cadenas de venta de electrodomésticos y se llevaban televisores", sostuvo durante el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cuestionaron esa interpretación. Su vocero, Salvador Femenía, atribuyó el endeudamiento a la pérdida de poder adquisitivo: "Es por la caída del poder adquisitivo", afirmó. Según explicó, muchas familias recurren al crédito para adquirir "alimentos, calzado, indumentaria".
El Gobierno, en tanto, considera que se trata de "un problema entre privados" y descartó utilizar recursos públicos para intervenir.
El problema también alcanza a empresas que todavía cumplen
El aumento de la mora tuvo un efecto que excede a las compañías que dejaron de pagar. Frente al deterioro de las carteras, las entidades financieras endurecieron sus condiciones para otorgar préstamos, lo que terminó afectando también a empresas que mantienen una situación financiera saludable.
Los datos de la encuesta de indicadores industriales del CEU-UIA correspondiente al tercer trimestre de 2026 reflejan esa presión sobre las compañías: el 47% de las empresas industriales tuvo retrasos en al menos uno de sus principales pagos.
Entre ellas, el 34% registró demoras en obligaciones impositivas, el 32% tuvo dificultades para cumplir con proveedores y el 25% se retrasó en compromisos financieros.
Argentina mantiene un mercado de crédito reducido
El escenario se vuelve más complejo al compararlo con el tamaño del sistema financiero de otros países.
El crédito al sector privado representa apenas 13% del PBI argentino, según los datos relevados por Felaban. Es la proporción más baja entre los 16 países incluidos en el análisis, frente a un promedio regional del 47,3%.
La distancia es aún mayor respecto de algunas de las principales economías de la región: el crédito privado equivale a cerca del 75% del PBI en Brasil y al 100% en Chile. En Estados Unidos y China, en tanto, se aproxima al 200%.
A la escasez relativa de financiamiento se suma el peso de los impuestos sobre la intermediación. Según la UIA, los tributos nacionales, provinciales y municipales incrementan en más de 18% el costo financiero de un préstamo productivo.
Ante este escenario, el CEU-UIA planteó una serie de medidas para facilitar el acceso al crédito. Entre ellas, propone avanzar gradualmente con la normalización de los encajes bancarios, fortalecer los sistemas de garantías públicas y privadas y revisar la carga tributaria que recae sobre el financiamiento.
Para las operaciones de refinanciación, el informe plantea además eliminar por completo esa carga fiscal. El argumento es que la nueva operación se construye sobre una deuda que ya contiene componentes impositivos correspondientes al financiamiento original.