La mora en tarjetas y préstamos personales frenó su avance tras 19 meses de aumentos y encendió una señal positiva
Después de casi dos años de deterioro sostenido, el nivel de incumplimiento de los hogares comenzó a mostrar una señal de estabilización. Los datos preliminares del Banco Central indican que la morosidad en los pagos de tarjetas de crédito y préstamos personales dejó de crecer dentro del sistema bancario durante junio, aunque el deterioro continúa entre las entidades no financieras que otorgan crédito, como fintech, comercios y compañías de préstamos.
Un análisis de la consultora 1816, realizado a partir de la información de la Central de Deudores del Banco Central (Cendeu), reveló que la morosidad de las familias se ubicó en 12,7% durante junio, una baja marginal frente al 12,8% registrado en mayo.
El dato representa un cambio después de 19 meses consecutivos de aumentos en los niveles de irregularidad crediticia. "Tras 19 subas mensuales consecutivas, la irregularidad del crédito de las entidades financieras al sector privado dejó de subir en junio", explicó el informe elaborado por la consultora.
Por qué la mora dejó de crecer en los bancos
Según el relevamiento, el freno en la suba de la morosidad estuvo vinculado a dos factores principales. Por un lado, el aumento del volumen total de préstamos hizo que los créditos atrasados representaran una proporción menor dentro del sistema. Por otro, el ritmo de crecimiento de las financiaciones con problemas comenzó a moderarse.
La consultora estimó que la irregularidad del crédito privado en general bajó levemente, desde 7,7% hasta 7,6%, mientras que el indicador correspondiente a las compañías se mantuvo sin cambios en 3,5%.
Estos números forman parte de una estimación previa a la publicación oficial que realizará el Banco Central a fines de agosto a través de su Informe de Bancos.
El informe de 1816 señaló que la mejora registrada en junio responde a "una desaceleración en el ritmo de crecimiento del saldo de financiaciones irregulares como a un aumento en términos reales del saldo total de financiaciones".
Otro de los elementos que habría contribuido a moderar el deterioro fue el crecimiento de las refinanciaciones impulsadas por las entidades financieras. Estas operaciones permiten extender los plazos de pago o modificar las condiciones de los créditos para evitar que ingresen en situación de mora.
De acuerdo con el relevamiento, los préstamos refinanciados alcanzaron niveles históricamente elevados: representan el 3,4% del crédito destinado a familias y el 0,7% del financiamiento otorgado a empresas.
Para la consultora, este mecanismo "probablemente haya contribuido a que la mora deje de aumentar en junio".
La mejora todavía no alcanza para hablar de un cambio de tendencia
Pese al dato positivo, el análisis advierte que todavía no está confirmado que la morosidad haya iniciado una etapa de descenso definitivo.
Desde 1816 señalaron que "es difícil descartar por completo que la morosidad no vuelva a aumentar en algún momento del tercer trimestre", debido a que buena parte del sistema financiero todavía mostró incrementos en sus niveles de incumplimiento.
De hecho, el atraso en los pagos aumentó durante junio en 18 de los 30 principales bancos del país, una señal que refleja que la mejora general todavía convive con situaciones de mayor presión financiera en algunas entidades.
El problema de fondo: millones de personas acumulan dificultades para pagar sus deudas
Más allá del freno registrado en junio, el nivel de endeudamiento acumulado por las familias todavía representa una señal de alerta para el sistema financiero. La acumulación de atrasos durante los últimos meses dejó como consecuencia un crecimiento del universo de personas con dificultades para regularizar sus obligaciones.
Un informe de la consultora Eco Go encendió otra señal de alerta sobre el nivel de endeudamiento de los hogares. El estudio detectó que los créditos considerados "irrecuperables" dentro del sistema no bancario se multiplicaron en el último año y alcanzaron niveles récord. Los préstamos catalogados en la categoría de mayor riesgo pasaron de representar el 2,6% de la cartera en marzo de 2025 al 10,8% un año después.
El dato muestra que la estabilización de la mora bancaria todavía convive con un problema más profundo: miles de familias arrastran obligaciones difíciles de regularizar. En muchos casos, las familias llegaron a esta situación luego de recurrir a distintos tipos de financiamiento para sostener sus gastos cotidianos, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del costo del crédito.
El crecimiento de los préstamos personales, los saldos financiados con tarjetas y las alternativas ofrecidas por billeteras virtuales permitió a muchos hogares acceder a recursos adicionales, aunque también elevó el nivel de exposición financiera. La evolución futura de la morosidad dependerá de varios factores, entre ellos la recuperación de los ingresos, la capacidad de refinanciar compromisos pendientes y la evolución de las tasas de interés.
La diferencia entre bancos y fintech que expone la presión financiera de los hogares
La principal diferencia aparece al comparar la situación de los bancos con la de las entidades no financieras que también ofrecen crédito.
Mientras la mora de los hogares dentro del sistema bancario descendió hasta 12,7%, los atrasos registrados en préstamos otorgados por fintech, comercios, cooperativas y compañías de crédito alcanzaron el 33%.
Ese nivel supera ampliamente al observado entre los bancos y muestra que una parte de las familias todavía enfrenta dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
La diferencia entre ambos segmentos refleja que la recuperación de los ingresos y la capacidad de pago de los hogares todavía no alcanzó una mejora suficiente para revertir por completo las tensiones acumuladas.
De esta manera, aunque junio mostró la primera señal positiva después de 19 meses consecutivos de deterioro, el sistema todavía enfrenta el desafío de reducir una deuda acumulada que continúa afectando a millones de familias.