CAMPO

Vuelan precios del agro y lluvia de divisas podrá superar los u$s13.000 M hasta fin de año

La apreciación de soja, maíz y trigo por factores geopolíticos impulsa al agro. Las claves detrás de la decisión de venta de los productores
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 02 de Septiembre, 2026

Puntos importantes

Suba de precios agrícolas impulsa potencial ingreso de u$s22.000 millones de dólares del campo para Argentina, un respiro para el gobierno.

La soja, maíz y trigo subieron hasta 17% en Chicago en agosto, con remanente de u$s24.346 millones en stock para exportación.

Este aporte de divisas del sector agrícola alivia al BCRA y mejora la meta exportadora, pese a que productores evalúan rentabilidad.

Justo en el momento en que el mercado financiero volvió a mirar de reojo al dólar y se pregunta cuánto tiempo durará la calma, el gobierno recibió una ayuda inesperada: con la suba de precios agrícolas, hay un potencial ingreso de dólares del campo superior a u$s22.000 hasta fin de año. Naturalmente, nadie espera que se exporte la totalidad de esa suma, pero entre los analistas hay estimaciones sobre ventas por no menos de u$s13.000 millones.

Los precios ya eran de por sí buenos al inicio de la cosecha, pero en las últimas semanas tuvieron una disparada alcista. En el mercado de Chicago, la soja subió un 9% en agosto, el maíz se apreció 8% y el trigo "voló" un 17%.

Así, aun con un volumen cosechado menor a la excelente campaña del año pasado, ahora hay posibilidades de que el ingreso de divisas por exportación agrícola sea mayor. En la soja, el principal producto que Argentina vende al mundo -ya sea en poroto o industrializado como aceite o harina-, el precio actual se ubica un 23% por encima del promedio del 2025.

Y esta situación puede cambiar la típica estacionalidad del campo, que concentra su aporte de dólares en el segundo trimestre del año y luego exporta volúmenes pequeños hasta fin de año, cuando se reactiva el comercio con la cosecha de trigo.

Este año, el remanente sin exportar es mayor al del año pasado. No es raro que se dé esa situación, porque en 2025 se aplicó un incentivo con rebaja de retenciones, que venció a mediados de año. Por eso, hubo un volumen fuerte en el segundo semestre, y el consabido desplome posterior. Hasta que el ministro Toto Caputo, en medio de una corrida cambiaria, tomó la pragmática medida de llevar las retenciones a cero hasta que ingresaron u$s7.000 millones.

Esa medida no se repetirá, dado que le costó problemas políticos al gobierno estadounidense, que recibió las quejas de sus farmers, enojados por la ayuda financiera a Argentina mientras ellos no podían venderle soja a China. Caputo se comprometió a no implementar un nuevo "tax holiday".

Un potencial millonario en dólares

¿Cuánto queda por vender? Las estimaciones de la Secretaría de Agricultura de la Nación afirman que, en el caso de la soja, hay 23,5 millones de toneladas, más 7 millones ya vendidas pero sin fijar precio. Para el maíz, son 32,7 millones sin vender y 6,5 millones con precio a definir, y en el trigo son, respectivamente, 6 millones y 1,6 millones.

Traducido a plata, esto implica que hay un remanente de soja por un valor de u$s14.289 millones, maíz por u$s7.945 millones y trigo por u$s2.112 millones, de acuerdo con los últimos precios del mercado de cereales de Chicago.

En otras palabras, el potencial de la cosecha todavía en stock equivale a u$s24.346 millones. Y lo más impactante es que en apenas un mes esos granos sin vender se valorizaron en u$s1.586 millones.

Visto desde el punto de vista del gobierno, es una de las mejores noticias posibles. Llega con un "timing" inmejorable, justo cuando el Banco Central da señales de dificultades para mantener su ritmo de compra de divisas, y cuando los economistas empiezan a sacar cuentas para ver qué tan lejos está Caputo de conseguir los dólares para saldar los vencimientos de deuda.

Es un aporte que, sumado al del petróleo, permitiría pasar holgadamente el objetivo de exportaciones por u$s100.000 millones.

Por qué suben los precios de la soja, maíz y trigo en Chicago

Pero claro, el hecho de que los precios hayan subido no alcanza para afirmar que las ventas se van a apresurar en los próximos meses. Quedan varios interrogantes por responder: primero que nada, si estas subas pueden extenderse en el tiempo o si son un fenómeno de corto plazo.

Y, con la lupa más en el mercado local, si los productores consideran que la cuenta resulta favorable para vender ahora -teniendo en cuenta los aumentos en costos de insumos como los fertilizantes- o si hay margen para esperar un poco más. Mientras tanto, la sospecha sobre el atraso del dólar frente a la inflación está nuevamente en el tapete y la conducta tradicional de los productores ha sido la de posponer la exportación

Respecto del primer punto, depende de factores geopolíticos. Si bien el último reporte del US Department of Agriculture revisó al alza los stocks mundiales, hay motivos para sostener los precios altos. En el caso de la soja, el preacuerdo para reestablecer un flujo comercial entre Estados Unidos y China hizo que se reforzara la demanda global.

Y, en el caso del maíz y el trigo, las dudas del mercado internacional están ligadas al recrudecimiento del conflicto en Ucrania, donde hay una paralización del movimiento portuario que obligó a revisar los volúmenes exportables a la baja.

¿Qué implica esto para el productor argentino? En principio, los analistas ven motivos para que los precios se sostengan e incluso haya un leve margen alcista. Aunque, como es habitual, los consultores aconsejan aprovechar este momento para cerrar asegurarse buenos precios.

El detalle importante, en ese sentido, es que el mercado local está reconociendo al productor prácticamente el mismo precio internacional. Es algo que no siempre ocurre, porque depende del stock que ya tengan compradas las grandes cerealeras, que son las que compran a los pequeños productores y concretan las operaciones de comercio internacional.

En el mercado de futuros A3, la soja a septiembre cotiza a u$s370, un 79% del precio Chicago, aun cuando las retenciones están en 24%.

Cuál es la rentabilidad real de los productores agrícolas hoy

Lo cierto es que, en el campo, es el momento de hacer cuentas. Lo primero que observan los economistas es que el hecho de haber subido de precio no significa que los granos hayan recuperado su nivel de compra en relación al resto de la economía.

Un reporte de Fundación Mediterránea señala que la soja mejoró un 11% respecto del año pasado, pero todavía está debajo de su nivel histórico. Mientras que el maíz retrocedió un 9% y el trigo un 11%.

En otras palabras, los productores celebran la suba de precios, pero todavía no ven una recomposición importante en sus márgenes de rentabilidad.

El punto más crítico es el de la capacidad de compra de insumos para la nueva campaña. Esa relación se había agravado al extremo cuando estalló el conflicto de Medio Oriente y se disparó el precio del petróleo. En las últimas semanas hubo una mejora, aunque todavía el poder de compra de la tonelada de soja frente a la urea y el fosfato diamónico se ubica un 18% debajo del promedio histórico. En cambio, se mantiene la capacidad de compra de glifosato.

En cuanto al costo de la maquinaria agrícola, la soja también sigue debajo de su valor, en un rango de hasta 12%, según estimó la Mediterránea.

"Sin embargo, los precios relativos no determinan por sí solos el momento de venta. Para un productor que ya dispone del grano almacenado, otra pregunta central es si el mercado remunera adecuadamente la espera", advierte el informe. Y concluye que, para el caso de la soja, no hay una ventaja clara en demorar la venta y cubrirse en mercados de futuros.

En un escenario en el que los productores mantengan el ritmo histórico de ventas para esta época del año, se exportarían unas 19,6 millones de toneladas de soja y unas 15 millones de maíz.

Cómo influye el calendario electoral en la liquidación del campo

Hay, además, otras consideraciones que exceden al negocio agrícola y tienen que ver con el contexto económico y político.

La consultora Outlier lo pone en estos términos: "Parte del flujo financiero que había menguado recientemente, es probable se reactive: los corporativos tratarán de adelantarse a la volatilidad y el posible descalabro que puede traer el año electoral 2027, sumando oferta de divisas y ajustando flujos financieros para que en los próximos meses se haga frente a la mayor demanda del segundo semestre mejor parados".

Y agrega que la estabilidad cambiaria y una posible compresión de las tasas de interés funcionarán como estímulo para la venta. La expectativa de Outlier es que los productores cederán a la tentación de captar los altos precios internacionales, al menos parcialmente.

"Más hacia adelante probablemente veamos una contracción de la oferta agropecuaria (el productor va a querer esperar a la contracosecha y las promesas de baja de retenciones del año que viene, por ser electoral), pero la suba de precios le pone un piso más alto a lo que efectivamente se liquide", argumenta.

En el caso de que los niveles de venta se concreten según las estimaciones de los analistas, el ingreso en el último cuatrimestre del año sería por unos u$s9.800 de soja y u$s3.000 millones de maíz.

Los embarques de las próximas jornadas darán una pista sobre cuál será la tónica del aporte de dólares del campo en este entorno de precios favorables.

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