La última gran promesa de Caputo sobre la economía quedó desmentida por el propio Gobierno

El ministro había prometido "los mejores 18 meses de las últimas décadas", pero el INDEC publicó una contracción del PBI en el segundo semestre
Luis Caputo dando una charla en un escenario. Imagen de archivo

Puntos importantes

Checkbox Checked Luis Caputo había prometido los "mejores 18 meses de las últimas décadas"
Checkbox Checked Pero el INDEC informó que el PBI cayó 0,6% y el consumo bajó 2,4%, golpeando la promesa oficial de crecimiento.
Checkbox Checked El mercado recortó proyecciones de crecimiento y preocupa la caída en el empleo asalariado formal.

Hay una frase de Luis Caputo que quedó grabada como una de las grandes promesas económicas del Gobierno.

El último 14 de abril, frente a los principales empresarios reunidos en la AmCham, el ministro aseguró que "los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas".

Cinco meses después, el propio INDEC mostró que la economía perdió impulso: el PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre frente al primero, la mayor contracción trimestral desde el inicio de la recuperación y un dato que pone bajo presión aquella promesa de Caputo.

Más allá de que la comparación interanual todavía muestra un crecimiento del 2%, el dato golpea el corazón del relato oficial porque el principal motor de la caída fue justamente el consumo privado, que retrocedió 2,4%.

Se trata del mismo indicador que Caputo venía utilizando para sostener que el consumo se encontraba en niveles récord y que la recuperación ya había llegado a los hogares, sin tomar en cuenta que esa mejora estaba influida por los mayores gastos de las familias en los servicios de luz, agua y gas, que vienen aumentando por encima de la inflación promedio.

El freno apareció en la economía real

Las cuentas nacionales difundidas por el INDEC muestran una economía que empezó a perder velocidad con el paso del tiempo, una dinámica que se percibió desde mediados de 2025, en medio de la campaña electoral y la súbita alza de las tasas de interés y la dolarización de portafolios.

En la comparación contra el primer trimestre, además del retroceso del PBI, también cayó la inversión, otro de los pilares sobre los que el Gobierno había apoyado su expectativa de crecimiento para 2026.

La fotografía es muy distinta cuando se mira contra igual período del año pasado: allí el PBI todavía exhibe un avance del 2%, explicado en buena medida por la baja base de comparación.

Pero para economistas de la City, el dato relevante ya no es la variación anual sino la dinámica más reciente: la actividad se pinchó y comenzó a dar señales de estancamiento.

Ese cambio de tendencia es el que pone en tensión la promesa realizada por Caputo en abril.

Los indicadores adelantados también se pusieron en rojo

El retroceso del PBI no aparece como un hecho aislado. Por el contrario, coincide con una sucesión de indicadores oficiales y privados que muestran una economía real mucho más apagada entre mayo y julio.

Los principales registros son los siguientes:

  • La industria acumuló una caída del 4,1% entre abril y julio, mientras que la construcción perdió 2,7% en el mismo período, ambos según el INDEC.
  • Tampoco el consumo masivo logró sostener el ritmo: las ventas en shoppings descendieron 4,2% entre abril y junio y las de supermercados retrocedieron 0,2%.
  • Incluso el índice de actividad que elabora la consultora Orlando Ferreres prácticamente dejó de crecer. Entre abril y julio registró una variación de -0,04%, una cifra que, aunque marginal, refuerza la idea de una economía prácticamente estancada.

La coincidencia entre estadísticas oficiales y relevamientos privados es justamente uno de los elementos que más preocupa a los analistas: ya no se trata de un sector puntual sino de una desaceleración que empieza a abarcar consumo, producción e inversión.

La City ya corrigió el optimismo oficial

Las expectativas del mercado también comenzaron a alejarse del discurso de abril del ministro de Economía.

En el último Relevamiento de Expectativas (REM), las 50 principales consultoras y bancos proyectaron que la economía crecerá apenas 2,1% durante 2026 respecto del año pasado, contra el +3,7% que preveían cuando arrancó este año.

Detrás de ese número aparece una conclusión implícita: el segundo semestre prácticamente no aportaría crecimiento adicional.

En otras palabras, después de un primer trimestre relativamente sólido, la mayoría de los economistas esperan una actividad casi plana durante el resto del año.

Ese diagnóstico coincide con el cambio de tono que empezó a dominar los informes de la City en las últimas semanas.

La discusión ya no gira exclusivamente alrededor de la inflación -que continúa enmarcada en un rango que va del 1,7% al 2,0% mensual, y constituye el principal logro del Gobierno- sino sobre la capacidad de la economía real para volver a generar consumo, inversión y empleo.

El mercado laboral también pierde dinamismo

El enfriamiento también comenzó a reflejarse en el empleo formal.

Los datos de la Secretaría de Trabajo muestran que entre abril y junio el empleo privado cayó 0,3%, mientras que el empleo público retrocedió otro 0,2%.

En ambos casos se trata de bajas moderadas, pero suficientes para interrumpir la recuperación que el Gobierno esperaba consolidar durante este año.

El único segmento que continúa expandiéndose es el de los monotributistas, cuya cantidad aumentó 0,4% en el mismo período.

Para los especialistas en el mercado laboral, ese fenómeno refleja una característica cada vez más marcada: el crecimiento del trabajo independiente como sustituto de puestos asalariados formales, que son los que se están destruyendo desde el año 2024.

La promesa de Luis Caputo bajo presión

La estabilización de los precios permitió construir una expectativa muy ambiciosa para 2026. Caputo llegó a presentar ese escenario como el inicio del mejor período económico de las últimas décadas.

Sin embargo, el dato que acaba de publicar el INDEC introduce un contraste inevitable: el propio Gobierno es ahora quien aporta la primera evidencia de que aquella promesa enfrenta un desafío mucho mayor al previsto.

La inflación continúa bajando, pero la actividad de aquellos sectores dadores de empleo (industria, construcción y el comercio) perdió impulso. Y mientras las consultoras anticipan un semestre prácticamente estancado, la economía real empieza a convertirse en el principal examen pendiente del plan de Caputo.

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