Caputo envía señal contundente a los mercados de que habrá más dólares rumbo al 2027
Puntos importantes
Los últimos días de la semana pasada no fueron sencillos para el Gobierno, y si bien no hubo ningún sobresalto financiero, el ministro de Economía pareció tomar nota de esa cuestión, de cara a lo que se viene: una agenda muy exigente en el tránsito hacia las presidenciales del próximo año.
Algunos de los indicadores más monitoreados por los financistas -y también por el propio Gobierno- terminaron negativos: el índice de riesgo país saltó hasta los 526 puntos -marcando un deterioro de 2,1% en una sola jornada- mientras que las acciones argentinas que cotizan en Wall Street derraparon entre 3% y 6,8%.
En un contexto que se puso más turbulento, tanto por cuestiones locales pero también internacionales, la prioridad número uno del Palacio de Hacienda cambió de tono.
Y después de varios meses en los que el foco estuvo puesto casi exclusivamente en sostener la desaceleración de la inflación, con el dólar como ancla Caputo envió una señal directa a los mercados: también importa mostrar capacidad en la acumulación de divisas.
No es que hasta acá no lo fuera. Pero lo sucedido el último viernes podría marcar una señal concreta sobre las preocupaciones internas.
El mensaje de Luis Caputo a la City sobre el dólar
El movimiento fue pequeño en términos absolutos, pero relevante desde el punto de vista político y financiero.
El Banco Central adquirió el viernes u$s36 millones en el mercado oficial, el mayor volumen diario de toda la semana y prácticamente la mitad de las compras realizadas durante esos cinco días.
Esa decisión derivó en un alza del dólar mayorista, que terminó en $1.514.
"El saldo fue equivalente al 5,6% del volumen operado (el viernes) en el mercado de cambios y estuvo por encima del promedio del mes -de u$s14,5 millones-. El saldo del mes se elevó a u$s203 millones", dijo el analista financiero Javier Giordano.
Para los operadores no fue casualidad. La lectura predominante fue que el Gobierno decidió aflojar parcialmente el ancla cambiaria para transmitir un mensaje claro: las reservas ocupan un lugar central en la estrategia económica de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El mercado empezó a mirar algo más que la inflación
Hasta hace pocas semanas, un dólar prácticamente inmóvil era celebrado como una muestra de fortaleza.
Sin embargo, ese mismo fenómeno comenzó a generar una pregunta incómoda entre bancos, fondos y grandes empresas: ¿cómo hará el Gobierno para llegar a 2027 con un Banco Central suficientemente fortalecido si la acumulación de reservas continúa siendo tan limitada?
Ese interrogante ganó peso porque coincidió con una de las semanas más difíciles para Javier Milei desde el arranque del año.
Los datos oficiales mostraron que la economía retrocedió 0,6% entre el primer y el segundo trimestre del año, marcando una contracción que no estaba en los planes oficiales.
A eso se sumó un aumento del desempleo y también de la informalidad laboral, dos indicadores que suelen anticipar un deterioro del ingreso disponible de las familias.
El diagnóstico comenzó a cambiar dentro del llamado "círculo rojo". La discusión ya no pasa únicamente por el alivio de la inflación, sino por la capacidad del Gobierno para reactivar una economía que muestra señales de enfriamiento en buena parte de los sectores vinculados al consumo y al mundo del trabajo.
Dólares para las reservas
En ese contexto, la compra de u$s36 millones adquirió un valor simbólico superior al monto.
Nadie en el mercado considera que esa cifra modifique por sí sola el nivel de reservas, pero sí refleja una decisión política: el equipo económico quiere que los inversores perciban que existe voluntad de sumar dólares y agrandar el escudo de divisas rumbo a la contienda electoral; una campaña que algunos vaticinan con tensiones en el mercado cambiario.
La estrategia tiene lógica. Un Banco Central que compra divisas transmite mayor capacidad para enfrentar episodios de volatilidad cambiaria y, sobre todo, mejora la percepción sobre el financiamiento futuro del Tesoro.
Después de todo, el gran desafío del Gobierno ya no es solamente estabilizar 2026. También necesita convencer al mercado de que tendrá espalda financiera suficiente para atravesar sin colapsos el 2027.
El frente internacional también se complicó
El escenario externo dejó otra noticia poco favorable para las aspiraciones oficiales.
Estados Unidos elevó su tasa de referencia en un cuarto de punto, el primer incremento en tres años. La decisión fue interpretada por los financistas como un endurecimiento de las condiciones internacionales de crédito y, en consecuencia, como un obstáculo adicional para la Argentina, que eventualmente necesitará volver a emitir deuda en los mercados globales.
En otras palabras, conseguir dólares afuera podría resultar más caro y más difícil.
Esa realidad vuelve todavía más importante la generación de divisas propias. Cada dólar que ingresa por exportaciones o que logra comprar el Banco Central adquiere un valor estratégico mucho mayor que hace apenas unos meses.
El superávit comercial le dio aire a Caputo
La mejor noticia para Economía llegó desde el comercio exterior. Durante agosto, la Argentina registró un superávit comercial de u$s2.187 millones, impulsado por un crecimiento superior al 12% de las exportaciones, gracias a los mejores precios de los productos que vende la Argentina.
Para Caputo, ese resultado constituye la principal fuente genuina de dólares sobre la cual construir el fortalecimiento de las reservas.
La apuesta oficial es que el complejo exportador continúe aportando divisas suficientes para abastecer al mercado, permitir compras del Banco Central y, al mismo tiempo, evitar tensiones cambiarias.
Al respecto, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó que las exportaciones agroindustriales podrían aportar la friolera de u$s42.200 millones en la campaña 26/27, un verdadero récord histórico.