Caputo renovó vencimientos por $8,6 billones y acortó el plazo para contener las tasas

El Tesoro hizo un "rolleo" de 100% de los vencimientos. Caputo fue cauteloso y no quiso absorber liquidez, en un contexto de suba de tasas del tramo largo
Luis Caputo con pesos de fondo. Imagen generada por iProfesional

Puntos importantes

Checkbox Checked El Gobierno renovó deuda corta sin absorber liquidez.
Checkbox Checked Fuerte demanda en bonos variables y dólar linked.
Checkbox Checked Estrategia temporal por altas tasas. Expertos dudan por riesgos locales.

Luis Caputo no quiso complicarse: le ofreció al mercado exactamente lo que se esperaba -bonos de corto plazo, con vencimiento antes de la elección presidencial de 2027-, y los inversores le ofrecieron un 13% más que el volumen de $8,61 billones de deuda en pesos que venció este miércoles.

De todas formas, el ministro de Economía se contentó con "rollear" los vencimientos y no tomó más liquidez. Esa ha sido la tónica de las últimas licitaciones, en las que el Tesoro se cuidó de no tensar los problemas de falta de liquidez que habían afectado al sistema bancario hace dos meses.

"El contexto era algo más ajustado que en la licitación anterior en cuanto a liquidez (estimamos que el BCRA absorbió $1,8 billones en la Repo el 25 de septiembre), con la tasa de pases entre bancos mostrando una ligera suba a 20,7%, razón por la cual veíamos prudente un rollover del 100% o menos", observó el reporte de la firma bursátil Bavsa.

La mayor parte de la demanda de los inversores fue para los bonos de renta variable, sobre todo el que paga la tasa Tamar. Con vencimiento en julio del año próximo, este título concentró $2,92 billones y ofreció un premio de 3,63%.

En tanto, el bono ajustable por CER, con una tasa de rendimiento de 5,97% y vencimiento en mayo, captó fondos por $1,02 billón.

La tasa fija, con una Lecap que pagará en enero, tuvo demanda por $2,85 billones y paga una tasa anual de 29,36%. Esto equivale a una tasa efectiva mensual de 2,17%, levemente por encima de la que se había convalidado hace dos semanas.

El detalle más llamativo de la licitación fue la demanda relativamente alta de los bonos dólar linked, que sumaron $1,83 billón, entre una letra que paga en octubre y otra en noviembre próximos. La primera tiene una tasa de retorno anual de 9,06% y la segunda de 7,38%.

Si bien no es un volumen grande, es casi el doble de lo captado en la licitación anterior, a pesar de que en esta ocasión el monto de vencimientos por bonos dólar linked era menor, ya que el canje ofrecido a los inversores la semana pasada había tenido una alta adhesión, por un 75%.

Paraguas contra las tasas altas

En definitiva, lo que hizo Caputo fue mantener la nueva tesitura de renovar a plazos muy cortos, de manera de no fomentar las elevadas tasas que en los últimos días se vieron en el mercado financiero para los bonos del tramo largo.

Además, el hecho de que no se haya absorbido liquidez deja en evidencia que tampoco se quiere agregar tensión por la vía de una contracción monetaria. Por otra parte, el Tesoro no está en una necesidad urgente de sumar pesos, ya que se encuentra en una posición holgada: sus tenencias en la cuenta depositada en el Banco Central son de $ 8 billones, a lo que debe sumarse unos $10 billones en colocaciones a plazo fijo distribuidas en el sistema bancario.

El cambio de estrategia -resignarse a renovar deuda a corto plazo, en vez de "extender duration" fue justificado por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, con el argumento de que el mercado está viviendo una turbulencia causada por el alza de tasas de interés a nivel global.

"La idea de la licitación fue seguir con la estrategia de títulos cortos, un título por curva, y reaperturas, para que vayan ganando liquidez. Vemos que las tasas de interés están todavía muy altas en el tramo largo de la curva", dijo Furiase en el streaming oficialista.

Pero, lejos de mostrarse preocupado por la situación, recordó que a lo largo de este año se había logrado el objetivo de que la deuda pública, que sólo tenía un 15% de vencimiento en fechas posteriores a la elección legislativa de 2025, ahora tenga casi un 50% que se pagarán en el próximo mandato de gobierno.

La estimación oficial es que la cantidad de deuda que quedó despejada para el año próximo es el equivalente a una base monetaria. "La idea no es sobrecargar al mercado. Vemos que la inflación va a seguir bajando y que las tasas van a bajar, así que no estamos para convalidar estas tasas en el tramo largo", justificó el funcionario.

Fase transitoria o cambio de tendencia

El interrogante del mercado es cuánto tiempo se extenderá esta nueva estrategia, que no sólo resigna la extensión del plazo de la deuda en pesos, sino que además renuncia a buscar liquidez en dólares, aun cuando los depósitos bancarios superan los u$s40.000 millones en el sistema.

A juzgar por lo que insinúan los funcionarios, la situación actual será pasajera, y está influenciada, sobre todo, por la suba de tasas de la Reserva Federal estadounidense, que generó el consabido cambio de flujos de capitales, con impacto en las tasas de todo el mercado global.

Sin embargo, en el mercado argentino se escuchan opiniones que difieren de la versión oficial. Señalan que las caídas en las cotizaciones -o, dicho de otra forma, las subas en las tasas de retorno- que tuvieron los bonos en las últimas semanas tienen componentes locales.

Por caso, se está comentando mucho en estas horas un informe de la consultora 1816, que afirma que la caída en la cotización de los bonos de deuda argentina dolarizada obedece, más bien, a las dudas sobre si el gran flujo de divisas de los últimos meses podrá tener continuidad. Sobre todo, si se tiene en cuenta que entre empresas privadas y gobiernos provinciales han emitido títulos por u$s17.200 millones en menos de un año.

El punto que los analistas de 1816 señalan como preocupante es la brusca disminución en la compra de dólares por parte del BCRA, porque puede poner dudas sobe la fortaleza para defenderse de turbulencias cambiarias en el año electoral y, además, porque darían margen de maniobra al próximo gobierno para hacer frente a los vencimientos de 2028.

Por eso, menciona que la contracara de la calma cambiaria es el crecimiento del stock de bonos "dólar linked" en manos de los privados, que ya supera el equivalente a u$s12.000 millones, tanto por la oferta del Tesoro en sus licitaciones como por las ventas del BCRA en el mercado secundario.

Lo cierto es que hay analistas que ven en la reciente suba de tasas un mensaje desde los bancos hacia el gobierno: que no aumente la emisión de bonos de largo plazo; y que, si se decidiera a seguir en esa línea, deberá resignarse a compensar a los inversores con un mayor nivel de tasas de interés. Es una situación que genera inquietud, dado que se estima que los vencimientos que se le acumularán al Tesoro en los próximos 12 meses son de casi $200 billones.

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