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Economía

Morosidad golpea a fintech y billeteras: acumula 21 meses seguidos de suba y llega a 33,9%

Si bien la mora bancaria de las familias tuvo un leve descenso en agosto frente a julio, en las entidades no financieras volvió a subir

29/09/2026
Actualizado 16:50hs

La morosidad de las familias y las empresas continúa bajo seguimiento del mercado, aunque algunos indicadores comienzan a mostrar señales que podrían anticipar una mejora en los próximos meses. Según un informe de la consultora 1816, el porcentaje de mora en las familias se redujo levemente en agosto en la comparación frente a julio.

Sin embargo, quizá el dato más contundente es que la morosidad de las familias con las entidades no financieras subió en agosto por 21 meses consecutivos, lo que llevó el indicador al 33,9%. Este número comprende a fintech, billeteras virtuales y otras empresas de crédito extrabancario.

El análisis también da cuenta del aumento de las refinanciaciones y la reducción de las deudas con atrasos de hasta 90 días aparecen como factores relevantes para evaluar la evolución de los incumplimientos.

Aunque aclara que la recuperación del crédito todavía representa un desafío. El volumen de préstamos al sector privado permanece prácticamente estancado en términos reales desde julio de 2025, mientras que las tasas de interés y las condiciones financieras agregan incertidumbre sobre la capacidad de pago de los hogares y las compañías.

En un análisis sobre la evolución de la irregularidad crediticia, la consultora 1816 identificó una serie de indicadores que permiten dimensionar el escenario actual y anticipar qué factores podrían influir en los próximos meses.

Según indicó 1816, la irregularidad del crédito de las entidades financieras al sector privado se mantuvo estable en agosto. La mora total del sector privado no financiero se mantuvo en 7,7% el mes pasado (mismo porcentaje que en julio) , la mora de familias bajó de 12,9% a 12,8%, mientras que la mora de empresas subió de 3, 6% a 3,8%.

De esta manera, la mora privada se mantuvo prácticamente sin variatnes en los cuatro meses que van de mayo a agosto.

La irregularidad en el crédito a familias tuvo una leve baja en agosto, según 1816

La morosidad en entidades no financieras volvió a subir y llegó al 33,9%

Mientras que las refinanciaciones y algunos indicadores de deuda bancaria comienzan a mostrar señales que podrían anticipar una mejora, el comportamiento de los créditos otorgados por entidades no financieras presenta una dinámica diferente.

Según los datos recopilados por 1816, la morosidad de las familias en este segmento volvió a aumentar en agosto. Se trató de la suba número 21 consecutiva, que llevó el indicador hasta el 33,9%.

Este tipo de financiamiento representa el 17% del crédito total a los hogares, al considerar conjuntamente los préstamos otorgados por entidades financieras y no financieras.

La diferencia entre ambos segmentos muestra que la evolución de la irregularidad no es homogénea y que el comportamiento de los préstamos bancarios no alcanza, por sí solo, para describir la situación general del endeudamiento familiar.

En ese sentido, el seguimiento de las refinanciaciones, la recuperación del crédito y la evolución de los atrasos en las entidades no financieras serán variables centrales para determinar si las señales observadas en agosto se traducen en una mejora sostenida de la morosidad.

La mora de familias de entidades no financieras volvió a subir en agosto

Las refinanciaciones de deuda alcanzaron nuevos máximos

Uno de los principales datos que destacó 1816 es el crecimiento de las refinanciaciones, tanto entre las familias como en el segmento corporativo.

En agosto, el saldo de préstamos refinanciados representó el 3,8% del crédito total destinado a las familias y el 0,8% del financiamiento otorgado a las empresas. En ambos casos, los indicadores alcanzaron nuevos máximos.

De acuerdo con los cálculos de la consultora, los hogares ya refinanciaron deudas por más de $2,7 billones, un volumen que podría contribuir a una reducción de los índices de morosidad durante los próximos meses.

No obstante, el impacto de estas operaciones sobre las estadísticas no es inmediato. La normativa sobre Clasificación de Deudores establece distintos plazos para que quienes registran atrasos puedan dejar de ser considerados morosos, según la gravedad de su situación.

Por ejemplo, la situación 3 comprende atrasos de 90 a 180 días; para dejar de ser considerado moroso, el deudor necesita al menos 2 meses. La situación 4 corresponde a atrasos de 180 días a 1 año; el plazo mínimo para salir de esa condición es de 5 meses. La situación 5 incluye deudas con atrasos superiores a 1 año; en este caso, se requieren al menos 8 meses.

Por este motivo, 1816 considera que el volumen de refinanciaciones ya concretadas debería comenzar a reflejarse progresivamente en los indicadores de irregularidad.

La deuda con atrasos de hasta 90 días cayó a su nivel más bajo desde agosto de 2025

Otro indicador que aporta elementos para analizar la evolución de la morosidad es la proporción de créditos que se encuentran en Situación 2, es decir, aquellos que registran atrasos de hasta 90 días.

En agosto, este segmento representó el 2,7% de la deuda con entidades financieras, el nivel más bajo desde agosto de 2025.

Aunque esos compromisos todavía no se consideran irregulares, su evolución resulta relevante porque, en anteriores episodios, los máximos de deuda en Situación 2 anticiparon los posteriores picos de morosidad.

La consultora recordó que el indicador de irregularidad crediticia contempla los préstamos clasificados en Situación 3, 4 y 5. Por lo tanto, el comportamiento de las deudas con atrasos más recientes puede funcionar como una referencia para anticipar eventuales cambios en la cartera de créditos.

Sin embargo, 1816 advirtió que la velocidad con la que disminuya el ratio de morosidad también dependerá de la recuperación del crédito, dado que el volumen total de préstamos constituye el denominador de ese indicador.

En otras palabras, una expansión del financiamiento puede contribuir a reducir el porcentaje de irregularidad, incluso si el volumen de créditos problemáticos no registra una caída equivalente.

El crédito al sector privado sigue estancado

En este contexto, la consultora puso el foco sobre el desempeño de los préstamos en pesos, que continúa mostrando debilidad.

Según el informe, resulta particularmente llamativo que el stock de crédito en pesos al sector privado se

 mantenga, en términos reales, prácticamente en el mismo nivel que registraba en julio de 2025, cuando el Gobierno eliminó las LEFI.

La comparación refleja una performance débil de los préstamos durante los últimos 15 meses, un factor que limita las posibilidades de una recuperación más rápida de los indicadores de morosidad.

La evolución del financiamiento será, por lo tanto, una variable central para determinar cuánto tardan en mejorar los ratios de incumplimiento, más allá del efecto que puedan tener las refinanciaciones ya realizadas.

Las tasas de interés y las señales del mercado cambiario agregan incertidumbre

Otro elemento que 1816 consideró relevante para mantener la cautela sobre la evolución futura de la irregularidad crediticia es el comportamiento de las tasas de interés.

Si bien la consultora señaló que resulta difícil anticipar cómo evolucionarán las tasas en pesos antes de las elecciones, destacó una señal reciente proveniente del mercado de deuda en dólares.

En particular, el salto hasta el 20% anual de la tasa forward en dólares entre un AO27 y un AO28 constituye, según el análisis, una señal de alerta para el escenario financiero.

A largo plazo, planteó 1816, esa tasa en dólares deberá bajar o, alternativamente, las tasas en pesos tendrán que subir. Estas últimas tienen como referencia el 20% que paga el BCRA en operaciones REPO.

La evolución de esas variables será importante para evaluar las condiciones de financiamiento y la capacidad de pago de los deudores, en un escenario en el que la recuperación del crédito todavía no muestra un avance significativo.