La morosidad en las empresas se multiplicó por cinco y cruje la cadena de pagos

La mayoría de las compañías que dejaron de abonar los créditos no registraban impagos hasta comienzos de año. Cuáles son los sectores más afectados
Una lupa en el medio de la imagen, delante de billetes de 20.000 pesos sostenidos por una mano

Puntos importantes

Checkbox Checked La morosidad corporativa se quintuplicó. Ya no es puntual, sino generalizada y sistémica, afectando a empresas de todo tamaño.
Checkbox Checked Muchas empresas establecidas no generan flujo de caja suficiente para honrar sus deudas, impactadas por el bajo consumo interno y endeudamiento familiar.
Checkbox Checked Sectores como textil y consumo masivo, bancos públicos y firmas jóvenes del interior son los más afectados por esta dinámica.

Lo que hasta ahora lucía como un fenómeno puntual, referido a familias -por motivos diversos, incluso de ineficiente cultura financiera-, ahora se extendió con velocidad hacia el centro neurálgico de cualquier economía: la morosidad en las empresas.

Compañías de distinto tamaño, sectores diversos y hasta con historias bien distintas, ven por delante un escenario complicado. Muchas de ellas no tuvieron otra que dejar de pagar los créditos tomados hace algún tiempo.

Para tener una idea de la complejidad del tema: la morosidad en las compañías se quintuplicó en poco tiempo. Un reflejo distintivo de los ciclos económicos recesivos.

Un puntilloso informe de IES Consultores, al que tuvo acceso iProfesional, revela un deterioro acelerado de la cadena de pagos y muestra que la morosidad corporativa alcanzó en julio su nivel más alto de los últimos años.

Se trata de empresas que en su gran mayoría no registraba ningún atraso hasta hace algunas semanas. De ahí la gravedad de la actual dinámica.

La proporción de deuda con atrasos superiores a 90 días trepó al 3,5%, cinco veces más que a comienzos de 2025, mientras que el monto total de la deuda en mora se multiplicó por siete en términos reales.

El dato resulta especialmente relevante porque aparece en un contexto de inflación prácticamente estabilizada y con un sistema financiero que volvió a expandir el crédito.

El problema ya no parece ser la falta de financiamiento, sino la creciente dificultad de muchas compañías para generar el flujo de caja necesario para honrar sus compromisos financieros.

La mora ya no es un fenómeno aislado

Hasta hace poco, los incumplimientos se concentraban en sectores puntuales o en empresas que ya venían atravesando dificultades. Eso cambió.

El trabajo de la consultora IES -especializada en el monitoreo de la economía real- detectó que un total de 41.197 empresas tienen al menos una deuda en situación irregular, equivalente al 14,5% del total de firmas deudoras del sistema financiero.

La cantidad prácticamente se duplicó en apenas 18 meses y creció 57,4% respecto de julio del año pasado.

Detrás de ese número aparece un fenómeno todavía más preocupante: no son compañías nuevas ni marginales las que explican el deterioro.

El 84% de toda la deuda que hoy está en mora corresponde a compañías que hace un año tenían una calificación crediticia completamente normal.

La dinámica es dura y contundente: desde julio de 2025 unas 15.439 empresas cayeron en mora, mientras apenas 2.277 lograron regularizar su situación. Dicho de otra manera, por cada compañía que salió del rojo, casi siete dejaron de pagar.

Qué arrastra a las empresas a la morosidad

El informe encuentra una relación directa entre el deterioro financiero y endeudamiento de los hogares y la salud de las compañías más vinculadas al mercado interno.

Los sectores con mayor nivel de morosidad son el textil e indumentaria (15,8%), papel y edición (14,6%), construcción (6,9%), hotelería y restaurantes (6,8%) y consumo masivo (6,7%).

Se trata de actividades que dependen casi exclusivamente del bolsillo de las familias, precisamente el componente de la economía que más sufrió durante los últimos meses.

El caso del consumo masivo merece un capítulo aparte. Aunque su tasa de mora es menor que la del sector textil, concentra el 29% (prácticamente una de cada tres pesos) de toda la deuda irregular del sistema, convirtiéndose en el principal foco de riesgo para bancos y entidades financieras.

La consultora también muestra que la morosidad del consumo masivo se multiplicó por doce desde octubre de 2024, una velocidad muy superior al promedio de la economía.

Un dato llamativo es que el aumento del crédito no explica el problema.

En los últimos doce meses ingresaron al sistema 57.140 nuevas empresas con financiamiento, un crecimiento del 10,9% del padrón. Sin embargo, esas firmas representan apenas el 2,2% de la deuda total y solo el 5,1% de la deuda en mora.

El deterioro, entonces, proviene de compañías ya establecidas que comenzaron a incumplir pagos.

Qué bancos concentran el mayor volumen de deuda

Otro aspecto relevante del estudio es la distribución del riesgo entre las entidades financieras.

Los bancos públicos concentran el 42,3% del volumen de deuda irregular y exhiben una morosidad cercana al 5%, superior al promedio del sistema.

Sólo los proveedores no financieros de crédito —como las fintech y financieras especializadas— muestran un nivel más elevado, con una mora del 17,6%.

Para los analistas de IES, esto refleja el mayor peso que tienen las entidades públicas en el financiamiento de empresas vinculadas a actividades regionales, pymes y sectores más sensibles al ciclo económico.

Las empresas jóvenes sienten primero el impacto

La antigüedad también marca diferencias.

Las firmas con menos de diez años representan el 68,1% de las empresas que registran atrasos y concentran casi un tercio de la deuda morosa. El segmento más vulnerable es el de compañías con entre seis y diez años de vida, cuya tasa de morosidad alcanza el 10%, la más alta de toda la serie.

Se trata, en muchos casos, de empresas que nacieron durante la recuperación posterior a la pandemia y que ahora enfrentan su primer ciclo recesivo con balances todavía frágiles.

El mapa de la mora se corre hacia el interior

El deterioro tampoco es uniforme desde el punto de vista geográfico.

Quince provincias registraron un aumento de la morosidad superior al promedio nacional, con un avance particularmente intenso en el norte argentino y en la región del Litoral.

La conclusión de IES es que la cadena de pagos comenzó a resentirse mucho más allá de los grandes centros urbanos y que el fenómeno adquiere características sistémicas.

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