El Súper Niño golpea a economías regionales pero el mercado prevé boom de dólares del agro

Las lluvias pueden mejorar las cosechas, pero también traer riesgos. Especialistas analizan los dólares del agro y los efectos en empresas
Campo, dólar, mercados. Foto editada por iProfesional

La Argentina podría mejorar sus cosechas con El Niño, mientras otros países sufren pérdidas y mayores precios. Pero el exceso de agua amenaza la recolección y la logística.

Ese contraste surge de dos informes de Citi y uno de Jefferies y de los especialistas consultados por iProfesional. En sus últimos informes, los bancos de inversión analizan el fin de este año y los comienzos de 2027. Citi estimaba una anomalía de temperatura oceánica ONI cercana a 2,3 grados en el Pacífico ecuatorial y consideraba insuficientemente reflejados en los precios los riesgos agrícolas. Jefferies analiza el impacto en empresas.

En diálogo con iProfesional, Dante Romano, gerente de research de Maxagro y profesor del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral, señala que el trigo se sembró con humedad y que las lluvias acompañaron su desarrollo. Según describe, más del 95% está en condición buena o excelente. El beneficio se extiende a los cultivos de verano: 

"Los maíces están sembrando muy bien gracias a estas lluvias", sostiene y agrega que espera un buen desempeño.

Romano precisa el beneficio que el Citi identifica para la Argentina. Y es que espera lluvias superiores a lo normal en Buenos Aires, el sur de Santa Fe y parte de Córdoba; un efecto neutro en el NEA y condiciones quizá algo más secas en el NOA. Por eso, el experto considera positivo el balance para la producción de trigo, maíz y soja.

Según estimaciones recientes del IERAL, se calculan un incremento potencial de 5,6 millones de toneladas en la cosecha de maíz y de 5,4 millones en soja.

Ese aumento, junto con el beneficio de los precios, podría representar alrededor de u$s 4.000 millones adicionales, aunque el resultado final dependerá de los rindes, los precios internacionales y el momento en que se comercialice la producción.

El límite es el exceso de agua. Romano relativiza el posible impacto del fusarium por el estadio alcanzado por el trigo. La atención pasa entonces a la trilla, en noviembre y diciembre: "si sigue lloviendo, puede trabar un poco la cosa, pero en términos de rinde te diría que tendría que ser muy bueno". Su evaluación distingue entre una perspectiva favorable de rendimiento y las dificultades que podrían aparecer al levantar la cosecha.

Pablo Repetto, jefe de research de Aurum Valores, coincide sobre el beneficio inicial para los rindes, pero advierte: "Si la persistencia y la intensidad es mucha podemos empezar a tener problemas de rendimientos, dificultades de recolección, humedad en los granos, plagas y demás". 

Su planteo abarca todo el ciclo: "Así que habrá que estar muy atentos a cómo se desarrolla el proceso climático y los momentos en los que afecte en cuanto a la siembra, desarrollo de la planta, cosecha y logística", dice el estratega.

Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, extiende el horizonte de seguimiento. En diálogo con este medio explica: "Se espera que posea un impacto hasta el verano 26/27 con efectos visibles hasta abril de 2027 inclusive. El impacto por supuesto implica alteraciones en las probabilidades de lluvia y una mayor frecuencia de eventos meteorológicos por fuera de lo normal", analiza. 

También ubica el riesgo en "las inundaciones y enfermedades que ocasione un sobredimensionamiento de la lluvia", especialmente entre noviembre y diciembre, con efectos sobre la cosecha, la logística y el transporte.

Ortiz cita proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario y plantea exportaciones por u$s42.000 millones con mejores lluvias y precios internacionales en alza. Detalla: "La producción estimada para la próxima campaña es de 155,8 Mt, un 9,6% por debajo de la campaña actual". Pero estos números podrían ser la base y mejorar.

Esa comparación, explica, toma como base una campaña con lluvias excepcionales que ayudaron a potenciar los rindes de los cultivos invernales. Por eso agrega: "Si tomamos esto como base, es posible que unas condiciones de lluvias abundantes puedan ayudar a potenciar estos números".

También señala que en los primeros nueve meses del año el país exportó 88,9 millones de toneladas de granos. Sobre el mercado financiero, destaca: "Una buena campaña ayuda a que estas empresas recorten sus necesidades de financiamiento". 

En su lectura, la mejora tendría un efecto positivo sobre el conjunto del sector agro y favorecería la capacidad de acumulación de dólares del Banco Central (BCRA), incluso en un contexto de mayores costos.

El otro componente se juega fuera del país. Jefferies prevé sequía en Colombia y el norte de Brasil, frente a más lluvias en la Argentina y el sur brasileño. Romano coincide: "En el norte y oeste de Brasil, donde ubica alrededor de dos tercios de la producción, un año Niño tiende a ser seco".

Romano ilustra la escala del riesgo brasileño: "Mato Grosso, que es el estado clave del oeste, que hace la misma cantidad de soja que Argentina, solo ese estado de Brasil, venía con falta de lluvias". Las precipitaciones recientes permitieron avanzar en la siembra, pero el proceso todavía está abierto: "Diciembre, por ejemplo, es el mes crítico y hay que ver qué pasa ahí". 

Y es que si se demora la soja, puede retrasarse su cosecha y la posterior siembra del maíz de segunda. Allí concentra su preocupación: "El riesgo pasa más por el maíz tardío", la safrinha, por el efecto que tendría un corrimiento del calendario.

Repetto también ve un canal alcista externo: "Precios internacionales pueden estar empujados al alza si la cosecha en Brasil se ve muy afectada por las lluvias". Romano amplía el mapa hacia Australia: El Niño "le hizo perder algo de producción de trigo, no todo lo que se temía". También suma a los productores asiáticos de aceites: "Esto también para Indonesia y Malasia termina generando menor producción de aceite de palma". 

Con diferencias entre cultivos y regiones, su balance general apunta a un sostén para los precios.

Ortiz introduce un contrapeso a esa lectura alcista. Advierte que soja y maíz siguen expuestos a stocks abundantes en Brasil y Estados Unidos, mientras la sobreoferta de trigo de Rusia y Australia podría presionar las cotizaciones. "Es importante entonces que las cotizaciones se sostengan para poder aprovecharlas para la comercialización de la cosecha", señala. Las advertencias conviven: el daño climático puede impulsar precios, pero las reservas disponibles limitan la reacción.

Citi estima producción mundial potencialmente en riesgo de entre 5% y 8% para aceite de palma; de 3% a 6% para café robusta; de 2% a 5% para azúcar; de 2% a 4% para arroz, y de 1% a 4% para cacao. Son rangos de riesgo, no pérdidas consumadas ni pronósticos de suba de precios. Para la soja, el rango va de una caída de 1% a un aumento de 2%, con un resultado neutral o mixto.

El banco considera que las revisiones de producción desde marzo todavía son menores que esos riesgos estimados. Destaca al azúcar y al robusta por combinar exposición climática con stocks ajustados. El cacao llega con reservas más cómodas que en 2023/24, cuando las pérdidas de cosecha en África occidental coincidieron con una caída cercana al 30% de los inventarios, que amplificó el salto de precios.

Los costos agregan otra variable. Ortiz vincula el encarecimiento de fertilizantes con el conflicto en Oriente Medio: "El precio de los fertilizantes subió muchísimo, especialmente la urea, que en lo que va del año, muestra un incremento de 16.38%". Añade que impacta sobre la cadena agro a escala global. Citi enfatizaba esa presión el 7 de septiembre, aunque su seguimiento más actual describía una vuelta de la urea a niveles previos al conflicto con Irán, por mayores exportaciones chinas, mientras los fosfatos seguían elevados. Son referencias con momentos y bases de comparación diferentes.

Cresud expresa esa combinación de oportunidades y riesgos. Jefferies incluye a CRESY con recomendación de compra y objetivo de u$s 16. Su actividad argentina podría beneficiarse de las lluvias, mientras su subsidiaria BrasilAgro opera en Brasil, Paraguay y Bolivia. El banco identifica como mixto el efecto de un El Niño fuerte: "La mejora en la Argentina y el sur brasileño podría compensarse con sequías en la mitad norte de Brasil.

Mercado Libre, otro posible beneficiario

Jefferies incluye a MELI con recomendación de compra y objetivo de u$s 2.600: las condiciones adversas suelen acelerar las compras por Internet y su mayor red logística podría permitirle ganar participación frente al comercio físico. Las lluvias extremas también pueden interrumpir entregas.

La energía ofrece otro contraste. Según Jefferies, la hidroelectricidad explica cerca de la mitad de la generación latinoamericana. Menos agua en Brasil y Colombia puede exigir más centrales térmicas y gas. Por ese canal identifica un posible beneficio para Petrobras, con recomendación de compra. 

El mapa también alcanza a Sabesp, expuesta a menor disponibilidad de agua y mayor demanda por calor, aunque protegida por inversiones. Ambev y otras embotelladoras enfrentan el costo del azúcar y la presión sobre el poder de compra; Jefferies destaca a Arca Continental por sus coberturas y herramientas comerciales. 

Un alimento más caro puede favorecer al productor y complicar al consumidor, aun cuando Citi describía la inflación alimentaria agregada de emergentes como relativamente estable en septiembre.

Para la Argentina, el beneficio exige producción, precios y capacidad de comercialización. Ortiz lo resume así: "La combinación clima y precio internacional es la clave del resultado económico". 

Su recomendación de seguimiento también incluye a otro gran oferente: "En general habría que vigilar los niveles de lluvias, y revisar las producciones agro de EEUU, que contribuyen a presionar las cotizaciones internacionales". Lluvias locales, cosecha brasileña y oferta estadounidense definirán cuánto de la oportunidad se convierte en dólares.

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