El mercado alerta que solo un repunte extraordinario salvará a la economía de la recesión
Analistas alertan por el deterioro de ingresos y contracción de la demanda interna, lo que suma presión sobre el clima financiero local
La economía argentina volvió a encender las alarmas. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó apenas 0,1% en agosto respecto de julio, después del desplome del mes anterior, y retrocedió 1,7% en términos interanuales. El rebote fue insuficiente para compensar el deterioro previo y dejó al tercer trimestre en una situación delicada: si el PBI vuelve a caer entre julio y septiembre, el país habrá encadenado dos trimestres consecutivos de contracción.
El dato llega después de que el producto se contrajera 0,6% en el segundo trimestre y en un contexto de preocupación por el consumo, la producción industrial y la inversión. La debilidad también aparece en la evaluación de los activos argentinos. En su informe del 21 de octubre, Galicia Research sostiene que las dudas sobre la actividad están pesando en las expectativas de los inversores, que además observan con cautela la continuidad de las políticas económicas después de 2027.
Solo un "repunte extraordinario" evitará la recesión
Federico Vaccarezza, analista económico y profesor de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, explica en diálogo con iProfesional qué falta para confirmar la recesión: "Se configura una recesión técnica cuando el Producto Bruto Interno (PBI) desestacionalizado encadena dos trimestres consecutivos de caída. Como el PBI del segundo trimestre de 2026 ya cerró en un terreno negativo (-0,6%), el resultado del tercer trimestre es el que va a terminar determinando formalmente el ingreso (o no) al ciclo recesivo."
A su juicio, el margen estadístico se estrechó considerablemente. Afirma: "Matemáticamente, la única forma que queda de evitar la recesión técnica es que el dato oficial de septiembre muestre un repunte extraordinario de la actividad." También citó el Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella, que en su medición de agosto ubicó en torno al 82% la probabilidad de abandonar la fase expansiva durante los meses siguientes.
El economista fue terminante ante la pregunta de este medio si el trimestre ya está perdido: "Sí, totalmente. El tercer trimestre (julio-septiembre) ya está consolidado a la baja. Los datos acumulados del período hacen que sea casi imposible cerrar el trimestre en un terreno positivo."
La actividad muestra un rebote insuficiente
Ammiel Pardo, Sr. Economist de Aldazabal y Cía, detalló en declaraciones a este medio el alcance de los datos oficiales: "El INDEC dio a conocer el EMAE de agosto, que registró una leve suba de 0,1% mensual desestacionalizada, ubicándose muy por debajo del rebote esperado tras la fuerte caída de julio. A su vez, el dato de julio fue revisado desde una contracción de 2,9% m/m a una de 2,8% m/m. En términos interanuales, la actividad económica mostró una caída de 1,7%", analiza.
Su diagnóstico apunta a la falta de una recuperación sostenida. "De esta manera, la serie desestacionalizada del EMAE continúa ubicándose en niveles similares a los observados a comienzos de 2025, reflejando una recuperación aún débil de la actividad. A nivel sectorial, nuestras estimaciones indican que las mayores caídas mensuales se registraron en:
- Agricultura (-1,9%)
- Enseñanza (-0,1%)
- Administración pública (-0,1%)
Por el contrario, los sectores con mejor desempeño fueron:
- Electricidad, gas y agua ( 1,9%)
- Intermediación financiera ( 1,2%)
- Comercio ( 0,7%)
Pardo no descarta un septiembre positivo, pero advierte sobre su alcance. "Hacia adelante, los indicadores de actividad que monitoreamos para septiembre continúan mostrando una dinámica mixta, aunque con un sesgo levemente positivo. En este contexto, estimamos que el EMAE podría registrar una variación mensual positiva durante septiembre, aunque sin señales de una aceleración significativa en el ritmo de crecimiento de la actividad", adelanta.
Una economía de dos velocidades y poco crédito
Vaccarezza ofrece una lectura más crítica sobre la composición del crecimiento. Y sostiene: "El plan hace agua por todos lados. Todos los dólares se van a pagar deuda, la economía está paralizada, el consumo está por el suelo, la actividad de la economía real, especialmente de la industria, la construcción y el comercio están en caída libre y son justamente estos sectores los dinamizadores", dispara el economista.
En su análisis, las actividades extractivas no alcanzan para movilizar al resto de los sectores. "Argentina está en un modelo que se denomina 'De Enclave' en el que el sector extractivista es el único que empuja, pero desacoplado completamente del resto de la economía. Nada de lo que genera ese sector se traslada al resto de la actividad."
También sostuvo: "A lo único que le va bien es a Vaca Muerta y eso no derrama nada hacia el interior".
Federico Glustein también señaló a iProfesional que el dato de septiembre aún falta para poder oficializar una eventual recesión, pero considera difícil revertir la caída previa. Su preocupación se concentra en la falta de inversión y la debilidad del empleo.
Y advierte: "Creo que inclusive, si bien septiembre, por lo menos consultoras vienen dando que hubo un crecimiento de la actividad, creo yo que 2026 va a ser un año de caída. Creo que el principal problema es que, son varios, pero no hay inversión."
Sobre el mercado laboral, opina: "Esa inversión, por supuesto, no se traduce en empleo. Entonces, al no haber inversión, el empleo está cayendo, el empleo que se gana es un empleo informal y de subsistencia, es un empleo que no tributa al estado, entonces también cae la recuperación."
También apunta al deterioro del financiamiento de las pymes. Y es que para Glustein, "hay problemas de crédito e inflación, digamos, no hay suficiente crédito productivo". En su evaluación, las tasas reales positivas, la morosidad y la inflación que dejó de desacelerarse al ritmo anterior dificultan la recuperación de la inversión y el consumo.
La advertencia de Galicia sobre la actividad y los bonos
La fragilidad del nivel de actividad también es un factor que siguen los inversores financieros. En Panorama Galicia, el equipo de Research del banco indica que su métrica de "Probabilidad de Continuidad de Políticas Económicas", construida a partir de los precios de los bonos Globales, se ubica cerca del mínimo anual, alrededor del 58%.
El indicador no mide la posibilidad de recesión ni constituye una encuesta electoral. Surge de comparar dos escenarios hipotéticos: uno de continuidad, bajo el cual los bonos convergerían hacia la curva de Egipto a fines de agosto de 2027, y otro de cambio de políticas, que supone una vuelta a las paridades mínimas de septiembre de 2025. Galicia interpreta así las expectativas que están incorporadas en los precios soberanos.
El banco atribuye la caída de esa métrica a la combinación de preocupaciones por la actividad, que el EMAE de agosto refuerza, y la falta de avances visibles en acuerdos políticos que favorezcan la continuidad del rumbo económico. El diagnóstico supone un vínculo relevante para el mercado: una economía que no crece puede volver más difícil la reducción sostenida de la prima de riesgo, incluso si se preserva la disciplina fiscal.
Durante la rueda del martes, el riesgo país llegó a tocar los 710 puntos básicos en forma intradiaria y después terminó en 672. Galicia aclara que hubo presiones globales sobre emisores comparables, como Egipto, Ecuador y Pakistán, por lo que la volatilidad de los bonos argentinos no puede explicarse solo por la economía local.
La entidad, sin embargo, también ve elementos que podrían moderar la preocupación. Destaca que el Banco Central acumuló compras de divisas por aproximadamente u$s1.100 millones en octubre, con un promedio diario de u$s85 millones, superior al de agosto y septiembre. También menciona el apoyo anunciado por Estados Unidos por unos u$s20.000 millones para impulsar al sector privado en 2027 y las conversaciones para ampliar recursos de la Corporación Financiera Internacional.
Si esos fondos se concretan y se trasladan a proyectos productivos, podrían convertirse en un estímulo para la actividad del próximo año. Galicia también observa incentivos para un entendimiento entre el Gobierno y los gobernadores. Son factores que matizan el cuadro, aunque sus efectos dependen de decisiones y desembolsos todavía por materializarse.