Primeras señales financieras hacen prever un "efecto contagio" negativo sobre Argentina
El real se devalúa y las acciones brasileñas caen un 10% tras la reelección de Lula. En el mercado argentino se podría sentir un impacto negativo
Javier Milei está entre los derrotados tras la sorprendente elección brasileña. Su involucramiento personal en la campaña del país vecino lo deja ahora en una posición política incómoda, pero además tiene altas posibilidades de recibir un "efecto contagio" negativo.
Para colmo, la victoria de Lula Da Silva, en épica remontada frente a Flávio Bolsonaro, implica una inyección anímica para la oposición en Argentina, como quedó en evidencia con el mensaje celebratorio de Cristina Kirchner en las redes sociales, rompiendo un largo silencio.
"Un auténtico 17 de Octubre", definió la líder del kirchnerismo, en un tuit que hace varios paralelismos entre la situación de Lula y su propia situación personal. Lula, al igual que ella, también estuvo preso por corrupción luego de su primera presidencia. Y su reivindicación, tanto en el plano judicial como político, significa un motivo de entusiasmo entre los partidarios de la ex presidente.
Lo cierto es que Milei puede considerar la derrota de Bolsonaro casi como si fuera propia -así como hace tres semanas había festejado como propia la victoria en la primera vuelta-. Hasta el día anterior a la elección mantuvo su postura agresiva hacia Lula, a quien le dedicó un duro mensaje: "Se cayó la careta del corrupto ladrón que se la pasó interfiriendo en todo el continente envenenándolo con la basura socialista".
Después de su escandaloso paso por España, donde se convirtió en protagonista de la campaña electoral -para beneplácito del PSOE de Pedro Sánchez, que intuyó que la figura de Milei se ha tornado "piantavotos" para la derecha-, el presidente argentino no sólo no bajó la intensidad de sus opiniones sobre política internacional, sino que aumentó la apuesta.
Ahora, su posición es extremadamente incómoda: deberá convivir, eventualmente, por cuatro años con Lula, con quien ya no hay vuelta atrás en la relación personal. Se había especulado respecto de que, tras esta elección, se normalizaría el vínculo diplomático y volverían los respectivos embajadores. Sin embargo, todo indica que el congelamiento continuará.
Efecto contagio, por la negativa
Pero la cuestión política no es lo más grave para Milei. Porque, además, el presidente había apostado a un impacto positivo de una eventual victoria bolsonarista sobre la economía argentina.
Así lo indicaban los antecedentes de la primera vuelta: el índice bursátil Bovespa había saltado un 7,8% en un día, generando un contagio que hizo subir a las acciones de empresas argentinas, e incluso le trajeron oxígeno a los alicaídos bonos de deuda soberana.
Ahora, el contagio podría producirse en el sentido inverso. En las transacciones online, tras el resultado electoral cayó un 10% el fondo EWZ -que replica los movimientos de las principales acciones brasileñas-. Ese índice cotizaba el viernes a u$s42, y las perspectivas en la previa era que saltara a u$s47 si ganaba Bolsonaro, pero lo que se está viendo es un probable retroceso a u$s39, el valor que regía antes de la primera vuelta.
Para Argentina, esto implica una mala noticia. Y no solamente por los operadores que compraron activos brasileños esperando una ganancia de corto plazo. Sobre todo, el temor es que se resienta el flujo de capitales hacia Brasil, lo cual podría tener un efecto sobre el resto de la región.
Todo dependerá de la lectura política que hagan los inversores. Antes de la elección, la percepción era que con Lula se mantendría un desequilibrio fiscal y una alta presión impositiva. Si no hay una señal desde el presidente brasileño en sentido contrario, esto implicará una expectativa de bajo crecimiento económico y de altas tasas de interés.
El real se devalúa y perjudica a Argentina
Hay otra señal económica que, en principio, es una pésima noticia para Argentina: el tipo de cambio. En las operaciones del mercado digital, previas a la apertura del lunes, el real se había devaluado a una paridad de 5,22 reales por dólar, después de haber cerrado el viernes en 4,98.
Las proyecciones que habían hecho en la previa las consultoras y bancos de inversión eran que, si ganaba Bolsonaro, se podría pasar a una relación de 4,5 reales por dólar, mientras que en caso de una reelección de Lula, podría haber una depreciación de la moneda, hasta el nivel de 5,8 reales por dólar.
Cuando todo indicaba que la oposición ganaría la elección brasileña, el ministro Toto Caputo explicó que una apreciación del real implica un beneficio para Argentina, porque es una forma indirecta de recuperar competitividad: torna instantáneamente más baratas la producción argentina para el mercado brasileño, mientras que encarece los productos del país vecino que compiten con la industria local. En otras palabras, habría tenido los beneficios de una devaluación del peso sin ninguna de sus consecuencias negativas.
Además, un real más caro afectaría a la producción agrícola brasileña -líder mundial en varios commodities, como la soja- que vería una reducción del margen de rentabilidad, lo cual podría presionar al alza los precios en el mercado global, con un beneficio indirecto para el campo argentino. Por lo pronto, el lunes post electoral, el precio de la soja en el mercado de Chicago tuvo un empuje alcista de 1,5%.
En cambio, si se confirma que la reelección de Lula implica una devaluación, ocurrirá el efecto opuesto: se acentuará el sesgo anticompetitivo de la producción argentina, con lo cual habrá una mayor presión devaluatoria sobre el peso.
Y, sobre todo, una expectativa de menor crecimiento económico, confirma las malas proyecciones de la actividad productiva en Argentina. Después de todo, la estadística marca que el crecimiento del PBI brasileño tiene un efecto de tracción sobre la economía argentina, que históricamente se estima en una relación de un punto de crecimiento por cada tres puntos que crece Brasil.