La Fed mantuvo las tasas de interés, pero anticipó que la inflación sigue elevada
La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) mantuvo sin variaciones las tasas de interés entre 3,75 y 4%. La decisión estuvo en línea con lo que esperaba el mercado, luego de la suba decidida en septiembre, cuando desoyó las sugerencias de Donald Trump en su intento de contener la inflación.
Antes de esa fecha, la última suba había sido en julio de 2023. La FED estuvo tres años sin subir la tasa (2023-2026), en un período primero de recortes y luego de pausa. La suba de septiembre de 2026 fue la primera en tres años.
Al comparar el comunicado con el anterior, la Fed modificó algunos términos para describir la evolución de la economía. Mientras que antes calificaba la expansión económica como "sólida" (solid), ahora la definió como "fuerte" (strong). En cambio, mantuvo sin cambios las referencias a la resiliencia del gasto doméstico, la fortaleza de la productividad, la solidez de la inversión de capital, la creación de empleo en línea con el crecimiento de la fuerza laboral y la escasa variación de la tasa de desempleo.
También hubo modificaciones en la orientación futura de la política monetaria (Forward Guidance). La entidad reemplazó la palabra "respaldará" (support) por "ayudará" (help) al referirse a los factores que determinarán la postura adecuada para asegurar el regreso de la inflación al objetivo del 2%. Además, cambió la expresión "un retorno más oportuno" (timelier) por "un retorno oportuno" (timely).
Por último, el comunicado eliminó la frase "today's policy action" -que justificaba la medida adoptada en esa reunión- y la sustituyó por una referencia a "la acumulación de mayor información".
Desde Balanz, señalaron que no hubo cambios en el diagnóstico sobre el mercado laboral: las ganancias de empleo se mantuvieron en línea con el crecimiento de la fuerza de trabajo y la tasa de desempleo registró pocas variaciones.
En cuanto a los próximos pasos, la sociedad de bolsa indicó: "Hacia adelante, el mercado no llega a incorporar una suba adicional de 25pbs en su totalidad para la reunión de diciembre, ya que le asignaba (al menos antes de la reunión de hoy) una probabilidad de 78% a una suba de 25 puntos y una probabilidad de 5,9% a un incremento de 50 puntos".
La mirada del mercado tras la decisión de la FED
Según analizó el equipo de Research de Balanz, "la Reserva Federal mantuvo la tasa de política monetaria inalterada en 3.75-4%, en línea con lo esperado". "La decisión no fue unánime dentro de los miembros del comité de política monetaria ya que dos votaron en contra (Lisa Cook y Beth Hammack) y por una suba de 25pbs".
"El comunicado sostuvo que la actividad se está expandiendo a un ritmo fuerte (en septiembre había señalado que lo hacía a un ritmo sólido), mientras que el gasto domestico se mantiene resiliente a pesar de la elevada incertidumbre, parcialmente atribuida a los desarrollos geopolíticos", detallaron desde Balanz.
"También indicó, al igual que en septiembre, que el crecimiento de la productividad es fuerte y la inversión en capital es robusta. Por el lado del mercado laboral, no hubo cambios al afirmar que las ganancias en empleo se han mantenido en línea con la fuerza de trabajo y la tasa de desempleo ha cambiado poco. En lo que respecta a la inflación, el comité parece estar buscando más datos para tomar la próxima decisión ya que sostuvo que la inflación sigue elevada y que la acumulación de información va a ayudar al comité a determinar la postura de política monetaria necesaria para asegurar el retorno de la inflación al 2%", agregó.
Según señaló Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance: "Vemos que la decisión de la Fed fue la esperada, pero no trae alivio. La Reserva Federal mantuvo la tasa de referencia en el rango de 3,75%-4%, después de la suba de septiembre, en una votación dividida que muestra que dentro del organismo hay quienes ya querían volver a subir. El mercado leyó la pausa como transitoria: hoy le asigna más de 70% de probabilidad a una nueva suba en la reunión del 9 de diciembre, con una inflación en Estados Unidos que sigue en 3,7% interanual. La tasa del Tesoro a 10 años se mantiene en torno al 5%, un nivel que sigue siendo exigente para todos los mercados emergentes".
Cómo impacta en la economía argentina la decisión de la FED
La decisión de mantener las tasas de interés sin modificaciones, puede suponer una noticia positiva para la economía argentina. Ya que ofrece un alivio y mayor previsibilidad para los mercados emergentes, evitando que el costo del crédito internacional se vuelva todavía más prohibitivo.
Entre los principales factores que suelen destacar los analistas, se encuentra:
- Costo del financiamiento: al no subir las tasas, se frena un mayor encarecimiento del crédito global. Sin embargo, el nivel actual (3,75%-4%) sigue siendo restrictivo, lo que dificulta que la Argentina pueda tomar deuda externa a tasas bajas o acelerar una reducción marcada del riesgo país.
- Menor presión sobre las reservas y el tipo de cambio: una tasa alta en Estados Unidos evita una fuga masiva de capitales hacia el norte, pero obliga al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a mantener tasas locales competitivas para evitar que los inversores se pasen al dólar.
- Expectativa hacia diciembre: el mercado sigue con atención la conferencia de Kevin Warsh y las señales de cara a la reunión del 8 y 9 de diciembre de 2026. Si la Fed abre la puerta a una "pausa prolongada", los activos argentinos y los bonos soberanos ganan aire; si deja abierta la posibilidad de nuevas subas por la inflación persistente en EE. UU. (en 3,7% interanual en septiembre), la tensión financiera podría retornar.
Cómo impacta la inflación de EE.UU. en las tasas de la FED
La incertidumbre que genera el conflicto bélico en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, junto a la suba de precios internos, provocó que la FED en septiembre decidiera comenzar una suba de la tasa de interés de corto plazo.
Esa decisión fue motivada por una inflación que se mantiene alta y por un aumento global de los costos de financiamiento, lo que intensifica el escrutinio sobre la postura del presidente de la FED, Kevin Warsh, ante el primer cambio de política monetaria bajo su mandato. Hay que recordar que Warsh reemplazó el 22 de mayo pasado a Jerome Powell, quien se negó a bajar las tasas a pesar de la constante presión del presidente Donald Trump.
La mayoría de los operadores de Wall Street considera que el hermetismo de Warsh libera volatilidad, ya que los mercados no saben qué esperar en diciembre, y eso mantiene al bono del Tesoro a 10 años en máximos de ciclo.
Warsh se presentó la semana pasada en el Foro del FMI en Bangkok con dos mensajes. El primero, referido a la economía estadounidense al afirmar que: "La economía está marchando en términos generales en línea con las previsiones de la FED desde que subió tasas en septiembre". El segundo, que no va a anticipar qué hará el FOMC a fin de mes: "No prejuzgo las reuniones", dijo.
El contexto que Warsh tampoco quiso cuestionar es que el IPC de septiembre se aceleró, lo que sigue siendo el argumento de los halcones dentro de la FED para continuar subiendo, aunque según su postura todo va según lo previsto y el alza de septiembre fue un movimiento calibrado para un ciclo de ajuste moderado, no el arranque de una secuencia agresiva.