La Fed sigue preocupada por la inflación y el mercado palpita suba de tasas en diciembre
Luego de la primera suba en tres años aplicada en septiembre, la Reserva Federal mantuvo las tasas de referencia. Qué mira el mercado hacia diciembre
El Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos decidió mantener la tasa de interés de corto plazo en el rango de 3,75% a 4,00%, luego de la suba de 25 puntos básicos del 16 de septiembre pasado.
Antes de esa fecha, la última suba había sido en julio de 2023. La Fed estuvo tres años sin subir la tasa (2023-2026), en un período primero de recortes y luego de pausa.
Los operadores de Wall Street, al igual que los del mercado financiero local, descontaban que habría una pausa. La última encuesta entre operadores americanos mostraba un 90,6% de probabilidad de que no suba en octubre y un 9,4% de que suba otros 25 puntos básicos.
El mercado anticipa una suba de tasas en diciembre
Por otra parte, la mayoría de los 100 economistas consultados por Reuters el lunes espera que, luego de la reunión del 8 y 9 de diciembre, la Fed suba la tasa otros 25 puntos básicos, después de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, cualquiera sea el resultado.
En tanto, desde el equipo research Balanz, señalaron: "Hacia adelante, el mercado no llega a incorporar una suba adicional de 25pbs en su totalidad para la reunión de diciembre, ya que le asignaba (al menos antes de la reunión de hoy) una probabilidad de 78% a una suba de 25pbs y una probabilidad de 5.9% a un incremento de 50pbs. Para 2027 sigue incorporando dos subas adicionales de 25bps, a contramano de lo que los miembros de la Fed sugirieron en la reunión de septiembre donde señalaron que no esperaban volver a subir la tasa de política monetaria el próximo año".
Por su parte, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, señaló: "Vemos que la decisión de la Fed fue la esperada, pero no trae alivio. La Reserva Federal mantuvo la tasa de referencia en el rango de 3,75%-4%, después de la suba de septiembre, en una votación dividida que muestra que dentro del organismo hay quienes ya querían volver a subir. El mercado leyó la pausa como transitoria: hoy le asigna más de 70% de probabilidad a una nueva suba en la reunión del 9 de diciembre, con una inflación en Estados Unidos que sigue en 3,7% interanual. La tasa del Tesoro a 10 años se mantiene en torno al 5%, un nivel que sigue siendo exigente para todos los mercados emergentes".
La tasa del bono del Tesoro americano a 10 años llega hoy al 5,2% anual y, si se le resta el breakeven de inflación a 10 años del 2,3%, la tasa real implícita es del 2,80%, un nivel considerado muy restrictivo por la mayoría de los modelos de política monetaria, lo que sugiere que los mercados anticipan que la Fed podría mantener estas condiciones ajustadas durante un período prolongado.
El Comité Federal de Mercado Abierto votó 10 a 2 a favor de mantener la tasa de referencia de los fondos federales. La gobernadora Lisa Cook y la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, discreparon y se pronunciaron a favor de subir 25 puntos básicos. La decisión se produce menos de una semana antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
En relación al impacto de una suba de tasas de corto plazo hay que señalar que el riesgo país el 16 de octubre de 2026 cerró en 648 puntos básicos y hoy está por encima de los 750 puntos, lo que por ahora dificultará el financiamiento para las empresas argentinas que quieran fondearse en el mercado internacional de capitales.
Cómo impacta en Argentina la variación de las tasas de la Fed
Por lo general, una suba de tasas en Estados Unidos endurece las condiciones financieras para la mayoría de los países de la región y Argentina no está exenta.
Entre los impactos negativos se destacan:
Pero el efecto de una suba de tasas que genera un dólar más fuerte puede aumentar la demanda externa y, en ese caso, puede haber un aumento en el precio de las materias primas que podría favorecer a la Argentina.
La incertidumbre que genera el conflicto bélico en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, junto a la suba de precios internos, provocó que la Fed en septiembre decidiera comenzar a subir la tasa de corto plazo.
Esa decisión fue motivada por una inflación que se mantiene alta y por un aumento global de los costos de financiación, lo que intensifica el escrutinio sobre la postura del presidente de la Fed, Kevin Warsh, ante el primer cambio de política monetaria bajo su mandato. Hay que recordar que Warsh reemplazó el 22 de mayo pasado a Jerome Powell, quien se negó a bajar las tasas a pesar de la constante presión del presidente Donald Trump.
La mayoría de los operadores de Wall Street considera que el hermetismo de Warsh libera volatilidad, ya que los mercados no saben qué esperar en diciembre, y eso mantiene al bono del Tesoro a 10 años en máximos de ciclo.
La Fed sigue de cerca la evolución de la inflación en EE.UU.
Warsh se presentó la semana pasada en el Foro del FMI en Bangkok con dos mensajes. El primero, referido a la economía estadounidense, al afirmar que "la economía está marchando en términos generales en línea con las previsiones de la Fed desde que subió tasas en septiembre". El segundo, que no va a anticipar qué hará el FOMC a fin de mes: "No prejuzgo las reuniones", dijo.
El contexto que Warsh tampoco quiso cuestionar es que el IPC de septiembre se aceleró. La inflación sigue siendo el argumento de los halcones dentro de la Fed para seguir subiendo. Pero según la postura de Warsh, todo va según lo previsto y dejó claro que el alza de septiembre fue un movimiento calibrado para un ciclo de ajuste moderado, no el arranque de una secuencia agresiva.
El dato que preocupa es que el IPC general subió 0,6% mensual y 3,7% interanual en septiembre, frente al 3,6% esperado y al 3,4% de agosto. La inflación subyacente subió 0,3% mensual y 2,6% anual, también una décima por encima del consenso, y la gasolina aumentó 9,1% en el mes y explicó más de la mitad del avance del índice, pero la sorpresa subyacente confirma que el problema no se limita solo a la energía.
El escenario que los mercados están procesando es el de una Fed que empezó a subir la tasa en septiembre, que hará una pausa en octubre para evaluar los datos, y que tiene abierta la opción de subir de nuevo en diciembre si la inflación no cede.
Hay también un elemento político que por ahora no desaparece y es que la administración Trump ha buscado influir en la composición del FOMC, incluida la posible destitución de la gobernadora Lisa Cook, con un Warsh que camina sobre una línea donde tiene que parecer independiente mientras navega un contexto político sin precedentes y su negativa a dar señales puede leerse también como un blindaje institucional.
El sólido gasto de los consumidores y la avalancha de inversiones en inteligencia artificial también siguen impulsando el crecimiento. Los economistas esperan que los datos que se publicarán el jueves muestren que la economía de EE.UU. creció a un ritmo anualizado sólido, de alrededor del 3,2% en el tercer trimestre.
El comunicado posterior a la reunión reiteró las descripciones anteriores de la actividad económica, que continúa expandiéndose a un ritmo sólido y del gasto interno, que se mantiene resiliente, y volvió a señalar que la tasa de desempleo había cambiado poco y que la inflación seguía elevada.