Caputo absorbió pesos por el equivalente a u$s490 millones para sacar presión al dólar
Puntos importantes
La última licitación del Tesoro suponía un desafío especial para Luis Caputo: no solamente vencía un volumen de deuda relativamente alto, de $10,8 billones, sino que además hay un clima enrarecido en el mercado por los movimientos de las últimas jornadas.
Tras el impacto de la reelección de Lula en Brasil, con un desplome de los bonos de deuda soberana y una incipiente presión sobre el tipo de cambio, Caputo no se contentó con "rollear" todo el vencimiento, sino que además hizo una colocación excedente que absorbió unos $760.000 millones.
En otras circunstancias, ese monto habría sido considerado poco relevante, pero ahora a nadie escapa el detalle de que el lunes post elecciones brasileñas, el Tesoro tuvo que salir a vender dólares, por un monto que, según trascendió extraoficialmente, rondó los u$s100 millones. Y, sobre todo, resultó sintomático el hecho de que durante la semana el Banco Central, que venía comprando dólares a un buen ritmo de más de u$s60 millones diarios, haya suspendido sus compras.
Dado ese contexto, el dato que resulta relevante es que los pesos que absorbió Caputo podrían, potencialmente, haber demandado divisas por unos u$s490 millones.
Esa absorción fue, en sí misma, una señala para el mercado, donde se está viviendo un debate sobre si el gobierno debería mantener su estricta política de contracción monetaria o si, por el contrario, debería resignarse a aceptar una inflación algo más alta, pero inyectar pesos al mercado con el objetivo de lubricar el crédito al sector productivo.
"El resultado le permitió cumplir holgadamente con su programa de refinanciación sin tensionar la liquidez del sistema ni recurrir a sus depósitos en el Banco Central, en un contexto donde las condiciones de corto plazo se mantenían normalizadas pero con la curva larga de pesos todavía bajo cautela", apuntó Eric Ritondale, economista jefe de la firma Puente.
Luis Caputo, entre la cobertura y la tasa
Posiblemente, el hecho que más se haya celebrado en el Gobierno es que un 30,5% del monto colocado corresponde a un bono con vencimiento posterior a las elecciones presidenciales. El bono dual -que da a elegir la mejor opción entre la tasa Tamar y el CER-, devuelve el capital en diciembre 2028. Las señales previas eran de una posición mucho más defensiva por parte de los inversores, que se habían concentrado en los bonos de muy corto plazo y que pedían una tasa muy alta para aceptar el riesgo político de un vencimiento que, eventualmente, podría pagar otro gobierno.
La tasa de 6,21% sobre la variación implica, según los expertos, un premio relativamente alineado con los niveles que se pagan en el mercado secundario.
En una situación que no sorprendió a ningún operador, apenas un 18% de las colocaciones se concentró en la tasa fija, mientras que el resto buscó coberturas, ya sea contra la inflación o contra la variación cambiaria. El bono dólar linked tuvo una adhesión del 21,8%, que en términos de plata implicó $2,53 billones, una de las mayores colocaciones para este título indexado por tipo de cambio.
Es algo que fue interpretado por los analistas como una mayor preocupación del gobierno por contener una eventual volatilidad cambiaria.
La licitación, a pesar de haber sido considerada como un test aprobado para Caputo, igual valió algunas críticas. Por caso, Belisario Alvarez de Toledo, de la financiera Grit, consideró que en el bono con vencimiento 2028 hubo bancos que aprovecharon a fijar el spread, tras el alto volumen que se había colocado en licitaciones previas. "Es un mercado prácticamente cautivo, no hay que regalarles los bonos así", argumenta.
Por su parte, el consultor Nau Bernes interpretó el momento del mercado como que el inversor de bonos en pesos "no quiere adivinar dónde van a estar la tasa o el dólar en febrero, prefiere que el bono haga ese trabajo por él".
Y agrega que Caputo absorbió menos liquidez de la que habría podido, para no tener que convalidar mayores tasas de interés.
"Del dual a 2028 tomó el 92% de lo que le ofrecieron, y de la LECAP a febrero, el 55%. Pudiendo colocar más tasa fija corta, prefirió estirar plazo y atar lo que paga a la inflación o a la tasa. Si tenés pesos invertidos, ¿qué te dice todo esto? Que la tasa fija que ves en pantalla no tiene al Tesoro empujándola para arriba, porque hoy prefirió colocar menos antes que pagar más. También, que esta vez el menú se inclinó hacia los bonos que se ajustan, porque es lo que pidieron los que tienen pesos y lo que eligió el que los toma", observó Bernes.
Adiós al bono en dólares
Finalmente, esta licitación confirmó lo que el mercado ya venía sospechando desde hace meses: no hay condiciones para que vuelva a ofrecerse un título nominado en dólares. El Tesoro, tras las exitosas colocaciones de una serie 2027 y otra 2028 -ambas por un monto de u$s2.000 millones- tuvo que suspender la tercera, que devuelve el capital en 2029.
Esto ocurrió tras la suba de tasas en el mercado global, y su correlato de aumento del riesgo país argentino. Esto llevó a un fuerte diferencial de tasa entre los títulos que vencen después de la elección -con una tasa de rentabilidad en torno a 12%- y el que paga el año próximo, que rinde 3% -es decir, mantiene un precio de mercado mucho más alto-.
En un inicio, se había planteado el interrogante de si la decisión de Caputo obedecía a una volatilidad de corto plazo o si sería la nueva tónica de la política financiera. Pero ahora, con el contagio de Brasil en el mercado cambiario local y con un clima político más enrarecido, todo apunta a que la herramienta de un bono dolarizado para inversores locales deberá quedar congelada.
Esto, paradójicamente, ocurre en un momento en el que la liquidez del sistema bancario está muy alta, con depósitos en dólares en torno de u$s45.000 millones, de los cuales el propio Banco Central observó que más de u$s7.000 millones están ociosos.