BCRA asegura que ya no hay freno monetario para la economía, pero la reactivación no llega

El Central destacó la expansión de pesos, la baja de las tasas reales y una mayor demanda de pesos. La incógnita es cuándo se trasladará al consumo
Luis Caputo con billetes de pesos argentinos de fondo

Puntos importantes

Checkbox Checked El BCRA afirma que su política monetaria ya no restringe la actividad y proyecta una recuperación económica gradual.
Checkbox Checked La base monetaria crece por mayor demanda de pesos y las tasas reales facilitan el acceso al crédito.
Checkbox Checked El aumento en el financiamiento bancario y el ingreso de divisas impulsan la liquidez y la inversión.

El Banco Central acaba de poner sobre la mesa una definición que seguramente alimentará el debate entre los economistas de la City: la política monetaria ya no representa un obstáculo para la recuperación de la actividad económica.

Es más: las autoridades del BCRA -que en su último informe de Política Monetaria (IPOM)- reconocieron que la economía entró en una fase recesiva en el tercer trimestre- también dijeron que la actividad se encamina a una recuperación a partir de esta última parte del año.

El reporte elaborado por el equipo que conduce Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, llega en un momento particularmente sensible: la economía argentina sigue sin levantar vuelo, pese a la desaceleración inflacionaria y a la estabilidad financiera.

La postura de los funcionarios supone que, desde la perspectiva de la autoridad monetaria, están dadas las condiciones para que el crédito, el consumo y la inversión privada comiencen a mostrar una dinámica más favorable.

¿Por qué, entonces, la economía sigue sin arrancar?

La respuesta excede el terreno estrictamente monetario. Pero el informe del Central aporta una serie de datos que permiten comprender por qué la entidad considera que se está ingresando en una nueva etapa.

El Banco Central cambia de etapa: vuelven a crecer los pesos

Uno de los datos más relevantes del documento es que la base monetaria volvió a expandirse en términos reales, después de un período prolongado de contracción. El propio Santiago Bausilli había mencionado que la política monetaria oficial era "restrictiva".

En el promedio móvil de tres meses, la base monetaria registraba una caída real del 2,9% mensual en enero. En abril todavía retrocedía 1,8% y en julio mostraba una contracción del 2,2%.

Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse: en agosto apareció una variación positiva del 0,2%, que se amplió al 1,4% en septiembre y al 1,8% en octubre.

Es un cambio significativo para un programa económico que hizo del control de la cantidad de dinero una de sus principales herramientas para combatir la inflación.

El argumento oficial es que ahora existe una mayor demanda de pesos por parte del sector privado. Algo que hasta este momento resultaba esquivo.

Por lo tanto, el BCRA considera que puede permitir una expansión monetaria sin que necesariamente se traduzca en mayores presiones inflacionarias, ya que no se trata de emitir dinero para financiar al Tesoro, sino de acompañar un proceso de remonetización de la economía.

De todos modos, el propio informe introduce una advertencia: no cualquier expansión monetaria es compatible con la estabilidad de precios. Todo depende del origen de los pesos, de la velocidad de crecimiento de la liquidez y de la disposición del público a mantenerlos.

Tasas negativas: la señal que envía el BCRA

El segundo argumento de Werning tiene que ver con las tasas de interés.

El vice del BCRA sostiene que las tasas pasivas reales se encuentran en terreno negativo. Para el Central, esta situación confirma que las condiciones monetarias ya no constituyen una restricción para la expansión del crédito y del gasto privado.

También destaca que las tasas de interés de corto plazo se estabilizaron alrededor del 20% nominal anual desde marzo, con una reducción de su volatilidad.

La lectura oficial es que la normalización del mercado de pesos permite mejorar las condiciones de financiamiento de las empresas y las familias.

Sin embargo, que la política monetaria deje de ser restrictiva no garantiza, por sí mismo, que aumenten el consumo y la inversión.

Para que eso suceda, también debe existir una demanda efectiva de crédito, acompañada por expectativas favorables sobre la evolución de los ingresos y de la actividad.

El otro elemento que destaca el BCRA es la recuperación del financiamiento bancario.

De acuerdo con el informe presentado ayer por la tarde en la sede del BCRA, los préstamos al sector privado, tanto en pesos como en dólares, recuperaron dinamismo y su promedio móvil de tres meses volvió a mostrar variaciones positivas desde mayo de 2026.

No obstante, el Central reconoce que la recuperación es heterogénea entre monedas y segmentos.

Esto significa que la mejora del financiamiento todavía no es generalizada.

La entidad atribuye esta evolución a dos factores principales: las medidas adoptadas para reducir la volatilidad de las tasas y ampliar la oferta crediticia, especialmente en dólares y préstamos hipotecarios, y la mejora de las condiciones de fondeo bancario.

También da cuenta de un dato relevante: la mora de las familias dejó de aumentar y comenzó a mostrar señales de descenso.

El diagnóstico es que el sistema financiero estaría dejando atrás una etapa de contracción para ingresar en otra de recuperación "gradual" del crédito.

La dupla Bausili y Werning dijeron en conferencia de prensa que esta vez la recuperación del crédito será más lenta que en 2024 y comienzos de 2025.

Los dólares de las empresas, otra pieza del nuevo esquema

Hay un cuarto elemento que merece especial atención y que conecta directamente la política monetaria con el mercado cambiario.

El BCRA destaca el ingreso de divisas provenientes de colocaciones de deuda privada en moneda extranjera.

Entre octubre de 2025 y octubre de 2026 las empresas colocaron títulos de deuda por u$s19.400 M, de los cuales ya habían ingresado u$s15.700 M.

La diferencia, de unos u$s3.800 M, correspondía a colocaciones en dólares pendientes de liquidación en la ventanilla del BC.

El Central interpreta que estos dólares, vinculados con financiamiento corporativo de largo plazo, generan una fuente genuina de expansión de la liquidez.

La secuencia es la siguiente:

  • Las empresas obtienen financiamiento en moneda extranjera
  • Liquidan divisas y demandan pesos para afrontar sus gastos e inversiones locales
  • El BCRA puede comprar reservas y administrar los pesos resultantes de esas operaciones
  • Esta dinámica es diferente de los ingresos especulativos de capitales de corto plazo observados en otros programas de estabilización

El mensaje del Banco Central tiene una implicancia que va más allá de los indicadores monetarios.

Si la demanda de pesos se recupera, las tasas se estabilizan, la base monetaria vuelve a crecer y el crédito comienza a reaccionar, el interrogante pasa a ser cuándo esas mejoras se trasladarán a la actividad económica.

El propio BCRA sostiene que la recuperación de la demanda de dinero y la expansión prudente del crédito pueden reforzarse mutuamente y favorecer la transmisión de la política monetaria hacia la economía real.

Sin embargo, reconoce que la consolidación de esta tendencia dependerá de que la oferta monetaria siga respondiendo a una demanda genuina y de que el crecimiento del crédito resulte compatible con la estabilidad financiera.

En otras palabras, el Central considera que las condiciones monetarias están dejando de jugar en contra de la recuperación.

Pero eso no significa que el crecimiento esté asegurado.