Seguinos en las redes
iProfesional | Economía

Un economista respetado por Milei advirtió que la pobreza volvió a subir a 33%

Los datos de la Universidad Di Tella muestran un fuerte golpe en los hogares por pérdida de ingresos y aumento del costo de vida en 2026

01/11/2026
Actualizado 11:26hs

La pobreza volvió a aumentar en Argentina y alcanzó al 32,6% de la población urbana, de acuerdo con una estimación elaborada por Martín González-Rozada, economista de la Universidad Torcuato Di Tella. El resultado corresponde al semestre abril-septiembre de 2026 y marca un cambio en la evolución del indicador, que había registrado una reducción durante buena parte de los dos primeros años de gestión de Javier Milei.

El cálculo implica que cerca de uno de cada tres habitantes se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Si se toma como referencia una población urbana de 30 millones de personas, la proyección equivale a aproximadamente 9,8 millones de argentinos que viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir el costo de la canasta básica total.

La estimación adquiere relevancia porque González-Rozada es uno de los economistas cuyos relevamientos sigue de cerca el Gobierno nacional para anticipar la evolución de la pobreza. Su indicador, conocido como nowcast, permite realizar proyecciones mensuales sobre la situación social antes de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publique sus cifras oficiales.

El nuevo resultado también confirma una modificación en la tendencia que comenzó a observarse durante la segunda mitad de 2025. Después de la fuerte reducción registrada tras el salto inflacionario de comienzos de 2024, la relación entre los ingresos familiares y el costo de vida empezó a deteriorarse. Ahora, la estimación ubica la pobreza en un nivel superior al registrado durante el mismo período del año pasado.

La pobreza llegó al 32,6% y afecta a casi 10 millones de personas

El informe de González-Rozada calcula que la pobreza alcanzó al 32,6% de la población durante el semestre abril-septiembre de 2026. En la comparación interanual, el indicador muestra un incremento de 3,2 puntos porcentuales respecto del 29,4% correspondiente al mismo semestre de 2025.

La indigencia, por su parte, presentó una variación mucho menor. Según la proyección, pasó del 7% al 7,1% en el mismo período. Esta diferencia entre ambos indicadores permite observar que el deterioro de los ingresos tuvo un impacto más marcado sobre los hogares que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, pero que todavía cuentan con recursos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

Para comprender el alcance de la medición, es necesario distinguir los dos indicadores. La pobreza comprende a las personas que viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para adquirir la canasta básica total, que incluye alimentos y otros bienes y servicios esenciales. La indigencia, en cambio, identifica a quienes no cuentan con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria.

En el caso de abril-septiembre de 2026, la canasta básica total promedio para un adulto equivalente en el Gran Buenos Aires fue estimada en $501.764. Ese valor representa un incremento interanual del 36,1%, una variación que superó el crecimiento de los ingresos familiares durante el mismo período.

La diferencia entre la evolución de los precios y la de los recursos disponibles en los hogares explica el aumento de la pobreza. Aunque los ingresos nominales continuaron creciendo, lo hicieron a un ritmo inferior al de los bienes y servicios necesarios para superar la línea de pobreza.

Un economista respetado por Milei advirtió que la pobreza volvió a subir a 33%

Por qué aumentó la pobreza: los ingresos crecieron menos que la canasta básica

El principal factor detrás del cambio de tendencia es la pérdida de capacidad de compra de los ingresos familiares frente al costo de vida. De acuerdo con el relevamiento, mientras las canastas básicas continuaron aumentando, los recursos de los hogares avanzaron a un ritmo menor.

La comparación entre los semestres marzo-agosto y abril-septiembre de 2026 permite observar esa diferencia. Durante ese intervalo, la canasta básica total registró una suba del 9,8%, mientras que los ingresos familiares crecieron apenas un 2,3%.

La brecha entre ambas variaciones tiene consecuencias directas sobre la cantidad de hogares que quedan por debajo de la línea de pobreza. Cuando los precios de los productos y servicios incluidos en la canasta avanzan por encima de los ingresos, las familias pierden capacidad para cubrir sus necesidades, incluso cuando sus integrantes tienen empleo y perciben salarios.

Este comportamiento explica por qué una desaceleración de la inflación no necesariamente se traduce en una reducción inmediata de la pobreza. Para que el indicador disminuya, los ingresos deben recuperar poder adquisitivo frente al costo de la canasta básica.

En otras palabras, no alcanza con que los precios aumenten a un ritmo menor que en períodos anteriores. También es necesario que los salarios, las jubilaciones, las transferencias sociales y las demás fuentes de recursos de los hogares evolucionen de manera que permitan recuperar la capacidad de compra perdida.

En el caso de la indigencia, la situación fue diferente. La canasta básica alimentaria registró un incremento del 2% frente a una suba del 2,1% en los ingresos de los sectores de menores recursos. Esa relación explica que la tasa de indigencia se haya mantenido prácticamente estable, con una variación de apenas una décima porcentual.

Cómo evolucionó la pobreza desde la llegada de Javier Milei

Para dimensionar el resultado de 2026 es necesario observar el recorrido del indicador desde comienzos de 2024. Durante el primer semestre de ese año, la pobreza llegó al 52,9% y la indigencia alcanzó el 18,2%, en un contexto marcado por la devaluación y la aceleración de los precios.

El salto del costo de vida durante los primeros meses de la administración de Javier Milei tuvo un impacto directo sobre los ingresos reales. La actualización de los precios de los alimentos, los servicios y otros componentes del gasto familiar redujo la capacidad de compra de los hogares.

Sin embargo, durante los meses posteriores comenzó a registrarse una recuperación de los ingresos en relación con las canastas básicas. Ese proceso permitió que la pobreza descendiera hasta el 44,9% en el semestre abril-septiembre de 2024, ocho puntos porcentuales menos que en el primer semestre de ese año.

La reducción continuó durante los períodos siguientes. Según el análisis de González-Rozada, entre el semestre marzo-agosto de 2024 y el correspondiente a abril-agosto de 2025, los ingresos familiares crecieron por encima de las canastas básicas.

Esa relación fue determinante para explicar la mejora del indicador. A medida que los recursos de los hogares recuperaban terreno frente a los precios, una mayor proporción de la población conseguía superar la línea de pobreza.

No obstante, el proceso comenzó a modificarse durante la segunda mitad de 2025. A partir del semestre agosto de 2025-enero de 2026, el costo de las canastas empezó a crecer por encima de los ingresos familiares. Desde entonces, la estimación muestra una reversión de la tendencia descendente.

La comparación interanual confirma ese cambio. La pobreza pasó del 29,4% en abril-septiembre de 2025 al 32,6% en el mismo período de 2026. La diferencia representa un incremento de 3,2 puntos porcentuales en doce meses.

Qué es el nowcast de pobreza que sigue el Gobierno

La estimación de González-Rozada utiliza una metodología denominada nowcast, que permite anticipar la evolución de un indicador económico o social a partir de información disponible antes de la publicación de las estadísticas oficiales.

En este caso, el cálculo proyecta la estructura del mercado laboral y los deciles de ingresos totales familiares de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Posteriormente, compara esos ingresos con el valor promedio de la canasta básica total correspondiente al período analizado.

El procedimiento permite construir una aproximación mensual de la pobreza y seguir sus movimientos sin esperar la publicación de los datos definitivos del INDEC.

La importancia de este mecanismo radica en el retraso natural con el que se difunden las estadísticas oficiales. La medición del organismo utiliza los datos relevados mediante la EPH y se publica una vez que finaliza el procesamiento de la información correspondiente al semestre.

Por eso, las estimaciones privadas funcionan como una referencia para analizar la evolución de la situación social entre una publicación oficial y la siguiente. Sin embargo, no reemplazan las cifras del organismo estadístico.

El 32,6% proyectado para abril-septiembre de 2026 debe interpretarse, por lo tanto, como una estimación y no como un resultado definitivo. El cálculo contempla un intervalo de confianza, por lo que la medición oficial puede presentar una diferencia respecto de la proyección.

El impacto del aumento de la pobreza sobre el Gobierno de Milei

La evolución de la pobreza constituye uno de los indicadores que el Gobierno nacional utiliza para evaluar los resultados de su política económica. Durante 2024 y buena parte de 2025, la reducción de la tasa fue presentada como uno de los efectos de la desaceleración inflacionaria y la recuperación de determinados ingresos.

La nueva proyección introduce un cambio en ese escenario. El aumento interanual muestra que la mejora social registrada después del pico de comienzos de 2024 perdió continuidad y que la relación entre los ingresos familiares y el costo de las canastas volvió a deteriorarse.

El dato también plantea un desafío para la política económica, porque la reducción de la pobreza depende de la capacidad de los hogares para recuperar poder adquisitivo. La evolución de los salarios, las jubilaciones y las transferencias destinadas a los sectores de menores ingresos tendrá incidencia sobre ese proceso.

Además, el comportamiento de los precios de los alimentos y de los servicios que integran la canasta básica seguirá siendo determinante para establecer cuántas familias pueden cubrir sus necesidades.

Con una tasa proyectada del 32,6%, la pobreza vuelve a ubicarse en el centro de la discusión económica. La próxima medición oficial del INDEC permitirá determinar si la tendencia anticipada por el nowcast se confirma y cuál es la magnitud del cambio respecto de los registros anteriores.