SORPRESA EN EL SECTOR

Shell evalúa vender sus activos en Vaca Muerta y ya se contactó con posibles compradores

Los activos podrían valuarse en miles de millones de dólares. La firma también negocia la venta de sus 700 estaciones de servicio en el país y la refinería
Por iProfesional
ENERGÍA - 23 de Enero, 2026

Shell evalúa desprenderse de sus activos en Vaca Muerta y reaviva interrogantes sobre su estrategia en la Argentina. El gigante petrolero inició en las últimas semanas contactos preliminares con potenciales compradores para sondear el interés por parte o la totalidad de sus participaciones en la formación no convencional de la cuenca neuquina, según informó la agencia Reuters, que citó a tres fuentes con conocimiento del proceso. Por ahora, no hay definiciones cerradas y la compañía también contempla la posibilidad de retener los activos.

Desde Shell Argentina evitaron hacer comentarios ante consultas periodísticas. De acuerdo con las fuentes citadas, los activos podrían valuarse en miles de millones de dólares, aunque una estimación precisa resulta compleja debido a que algunos bloques aún no están desarrollados y a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo y el gas. La eventual operación, de concretarse, sería seguida de cerca por el mercado energético.

Una señal que sacudiría a Vaca Muerta

Una salida de Shell sorprendería al sector, especialmente en un contexto en el que Vaca Muerta concentra un interés creciente de petroleras globales, impulsadas por el agotamiento de cuencas maduras en otras regiones. La compañía británica, presente en el país desde 1914, fue una de las primeras grandes multinacionales en apostar al shale argentino cuando ingresó en 2012, en una etapa en la que el desarrollo no convencional fuera de Estados Unidos todavía generaba dudas.

Actualmente, Shell opera cuatro bloques con participación mayoritaria y mantiene posiciones minoritarias en otros tres, todos ellos operados por YPF. En 2024, su producción en Argentina alcanzó los 15,6 millones de barriles, lo que la posiciona como un actor relevante dentro del mapa energético local. Para Reuters, una eventual desinversión contrastaría con el potencial de la formación, donde apenas el 8% de la superficie está en desarrollo, frente a más de dos décadas de explotación intensiva en la cuenca Permian de EE.UU.

En paralelo, Vaca Muerta sigue siendo considerada una de las formaciones más atractivas del mundo. En las últimas semanas, Continental Resources, del pionero del shale Harold Hamm, adquirió participaciones en cuatro bloques y destacó el potencial del yacimiento. Según datos del gobierno estadounidense, se trata de la segunda mayor formación de shale gas y la cuarta de shale oil a nivel global.

No obstante, el crecimiento acelerado de la producción enfrentó desafíos recientes, como la caída del precio internacional del crudo, los costos de perforación y los cuellos de botella en la infraestructura de transporte. En comparación con Permian, perforar un pozo en Vaca Muerta resulta alrededor de 35% más caro, según indicó en noviembre Mark Nelson, vicepresidente de Chevron. Aun así, los activos de Shell tendrían un break even por debajo de los u$s50 el barril de Brent, de acuerdo con Andy McConn, de Enverus Intelligence Research, quien subrayó que esa economía y escala compiten favorablemente con otros proyectos shale del mundo.

El plan para vender las estaciones de servicio

Si avanzara la venta, no sería la primera desinversión de Shell en el país. En 2018, la petrolera acordó la venta de su negocio de downstream (refinación, estaciones de servicio, lubricantes y distribución) a la brasileña Raízen por cerca de u$s950 millones, cifra que luego se ajustó a unos u$s916 millones. De todos modos, Shell mantuvo exposición indirecta al negocio, ya que Raízen es una joint venture entre Cosan S.A. y Shell, con participaciones cercanas al 44% cada una.

Más recientemente, la compañía también se retiró del proyecto Argentina LNG, liderado por YPF, tras haber firmado un acuerdo para una etapa inicial. Ese alejamiento, confirmado en diciembre de 2025, y la evaluación actual sobre Vaca Muerta alimentan las versiones de que Shell revisa su huella en el mercado argentino, en un momento clave para el futuro energético del país.

Por otra parte, en las últimas semanas se conoció también que avanza la decisión de Raízen, la propietaria de la estructura y la marca Shell en la Argentina, de desprenderse de su negocio a nivel local. La firma brasileña concluyó 2025 con numerosas luces rojas encendidas en su tablero financiero y entiende que la operación en nuestro país dista de ser prioritaria. 

Confía en que vender una red de más de 700 estaciones de servicio y su refinería en Dock Sud, entre otros activos, podría reportarle un ingreso del orden de los 1.000 millones de dólares. Raízen también atraviesa un momento delicado en cuanto al acceso al crédito: agencias internacionales como S&P Global Ratings y Moody’s vienen de rebajar su calificación alegando el deterioro de los indicadores crediticios de la firma y exponiendo sus flujos de caja negativos.

Mixta, Raízen es el resultado de una sociedad integrada tanto por la europea Shell como por la brasileña Cosan. Esta última, señalan medios paulistas como Estadão, opina que la operación argentina actualmente aporta pocas sinergias al negocio de producción y distribución de combustibles en Brasil, principal foco comercial de la alianza en cuestión.

Además de la refinería Dock Sud, considerada la segunda más grande de Argentina, con una capacidad de procesamiento diario del orden de los 100.000 barriles, Raízen opera en el país una red de más de 700 estaciones de servicio, una fábrica de lubricantes, tres terminales terrestres, dos bases de abastecimiento de aeropuertos y activos de gas licuado de petróleo (GLP).

En 2018, Raízen adquirió el negocio de Shell en Brasil y en Argentina también se posicionó durante ese mismo año. Vale señalar que en ese momento la refinería ubicada en el conurbano estaba valorada en casi 1.000 millones de dólares.

Dado el apuro por hacerse con fondos frescos para afrontar su mal momento financiero, la compañía saldría del país recibiendo prácticamente el mismo monto que puso para desembarcar en el mercado nacional hace menos de una década.

Según fuentes del vecino país, la compañía intensificó el diálogo para vender sus activos, en un intento por fortalecer un balance por demás complejo. Raízen busca revertir la fuerte caída de los títulos de deuda de la compañía en el exterior.

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