LA PIAP EN NEUQUÉN

El Gobierno convocará a la inversión privada para recuperar una planta clave del ecosistema nuclear

Se definió un plan de acció para recuperar la planta de Arroyito, que incluye tareas de mantenimiento y un proceso licitatorio para modernizar y reactivar
Por L.I.
ENERGÍA - 26 de Enero, 2026

El Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Asuntos Nucleares, instruyó a la Comisión Nacional de Energía Atómica a que convoque un proceso licitatorio abierto e internacional para realizar el revamping necesario y retomar las operaciones de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en la provincia de Neuquén. 

La PIAP, situada a 54 kilómetros de la ciudad de Neuquén, es un activo estratégico fundamental para el ecosistema de emrpesas nucleares. Su rol principal consiste en la producción de agua pesada de grado reactor, un insumo crítico que actúa como moderador y refrigerante en las centrales que utilizan uranio natural, como Atucha I, Atucha II y Embalse.

En el contexto actual, la reactivación y el mantenimiento de esta infraestructura no solo garantizan el funcionamiento de la matriz nucleoeléctrica nacional sin depender de importaciones costosas, sino que también posicionan al país como un actor con capacidad técnica para exportar este recurso de alto valor agregado y derivar su potencial hacia nuevas fronteras, como la producción de hidrógeno verde.

El anuncio de su reactivación se dio tras la visita que realizaron el secretario de Asujntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, y el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Martín Porro. El objetivo de la visita fue definir acciones orientadas a su recuperación y puesta en operación.

Mantenimiento y recuperación de la PIAP

Durante la reunión, a la que también asistieron autoridades del Gobierno provincial, se resolvió que la CNEA asumirá las tareas de mantenimiento de la PIAP con personal propio. En paralelo, la Comisión iniciará la preparación de un proceso licitatorio abierto y transparente destinado a llevar adelante el revamping necesario para reactivar la producción de un insumo crítico para las centrales nucleares argentinas y para el mercado internacional.

El revamping consiste en un proceso integral de modernización, actualización tecnológica y recuperación de una instalación industrial. La intervención de la CNEA en el mantenimiento permitirá preservar los activos críticos de la planta y evitar el denominado "punto de no retorno", en el que la degradación mecánica podría dificultar significativamente su futura reactivación.

El anuncio se realizó tras la recorrida de autoridades de la CNEA y la Secretaria de Asuntos Nuclear

Al mismo tiempo, el proceso licitatorio permitirá avanzar hacia un modelo comercial viable que genere ingresos para la Comisión y vuelva a posicionar a la Argentina como productora de agua pesada. Para eso en los últimos años se recogió el interes de distintos mercados para contar con este insumo clave en el proceso nuclear.

La PIAP es una instalación estratégica para el sector nuclear argentino y es propiedad de la CNEA. Inaugurada en 1993 y considerada un establecimiento de referencia a nivel internacional, la planta se encuentra fuera de operación desde el año 2017 como consecuencia de la falta de inversión sostenida y de un proyecto concreto que permitiera su continuidad productiva.

Durante este período, los costos de conservación y mantenimiento representaron un esfuerzo significativo para el Estado Nacional, sin que la planta generara ingresos para la CNEA. Las centrales nucleares en operación en la Argentina (Atucha I, Atucha II y Embalse) utilizan agua pesada como refrigerante y como moderador de neutrones durante el proceso de fisión nuclear, lo que convierte a este insumo en un componente esencial.

Los proyectos del Plan Nuclear

La actual gestión anunció como parte de su política nuclear seis grandes proyectos que reviven para exportar energía y tecnología, que forman parte de un plan nuclear con obras clave que deberan contar mayormente con financiamiento privado, en lo que se considera una industria de renovado impulso de la mano de la transición energética global.

El proyecto más ambicioso consiste en la construcción de cuatro módulos del reactor ACR-300 en el sitio Atucha; este desarrollo de ingeniería propia del Invap busca generar 300 MW por unidad y posicionar al país como proveedor global de energía limpia y escalable.

En paralelo, el reactor multipropósito RA-10 se encamina a su criticidad para garantizar el autoabastecimiento de radioisótopos medicinales y la producción de silicio dopado, mientras que el Centro Argentino de Protonterapia en la ciudad de Buenos Aires promete liderar el tratamiento oncológico de vanguardia en el hemisferio sur.

La proyección se completa con la reactivación de eslabones críticos del ciclo de combustible y la infraestructura de soporte. Para eso, el plan contempla el reacondicionamiento de la PIAP en Neuquén y el reinicio de la minería de uranio en yacimientos como Cerro Solo y Sierra Pintada para reducir la dependencia de importaciones. 

Por último, la Argentina busca recuperar su capacidad de enriquecimiento de uranio, un hito científico de alta sensibilidad geopolítica que permitiría cerrar el ciclo productivo y consolidar el estatus del país dentro del selecto grupo de naciones con dominio pleno de la tecnología nuclear con fines pacíficos.

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