Venezuela aprobó la reforma de la Ley de Hidrocarburos para incentivar la inversión extranjera
La Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por el chavismo, aprobó este jueves por unanimidad una reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que introduce cambios profundos en el marco regulatorio del sector petrolero y reduce el nivel de control estatal vigente desde hace más de dos décadas.
"Queda sancionada para la historia, para el futuro, para nuestras hijas y nuestros hijos la Ley Orgánica de reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos", celebró el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, durante la sesión. "Solo cosas buenas vendrán después del sufrimiento", agregó.
Clave para las inversiones extranjeras
La iniciativa busca mejorar las condiciones para la inversión privada y extranjera en la principal industria del país, en un contexto marcado por la crisis económica, la falta de divisas y el deterioro sostenido de la producción de crudo. La norma entrará en vigencia una vez que sea promulgada por la jefa del régimen chavista, Delcy Rodríguez, y publicada en la Gaceta Oficial.
Entre los puntos centrales de la reforma se destaca la flexibilización de las reglas de participación de empresas privadas en proyectos petroleros, la posibilidad de reconocer el arbitraje internacional en disputas vinculadas a inversiones y un esquema que habilita un pago más directo de regalías al Estado venezolano. Según la información oficial, los inversores asumirán tanto los costos operativos como los riesgos de financiamiento.
El debate legislativo se dio semanas después de la captura del dictador narco Nicolás Maduro, tras una operación militar estadounidense en Caracas. Desde ese episodio, el gobierno de Estados Unidos expresó su intención de impulsar la recuperación del sector energético venezolano y de garantizar que los ingresos derivados de las exportaciones de petróleo lleguen efectivamente a la población.
En ese marco, el presidente Donald Trump firmó recientemente una orden ejecutiva orientada a proteger los recursos provenientes del petróleo frente a eventuales reclamos judiciales de acreedores internacionales, un gesto leído como parte de la estrategia para reordenar el flujo financiero del país.
Desde el oficialismo, Jorge Rodríguez sostuvo que la reforma apunta a revertir el alejamiento de capitales internacionales provocado por los cambios normativos introducidos durante el mandato de Hugo Chávez. En la misma línea, Delcy Rodríguez defendió el nuevo esquema al asegurar que se trata de "una ley clara, con seguridad jurídica, con normas, adaptada a las prácticas internacionales de este sector". Al mismo tiempo, remarcó que los yacimientos petroleros seguirán siendo propiedad del Estado y que el texto "será respetuoso de la soberanía nacional".
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo
El nuevo marco legal busca desandar políticas que habían otorgado a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) el control mayoritario de los proyectos y restringido la autonomía de los socios privados. En 2006, una reforma impulsada por Chávez reemplazó los convenios operativos por empresas mixtas con mayoría estatal, lo que derivó en la salida de compañías como ExxonMobil y ConocoPhillips, que posteriormente recurrieron a tribunales internacionales. Otras firmas, como Chevron, permanecieron en el país bajo condiciones menos favorables.
El alcance de la reforma también fue evaluado por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante una comparecencia ante el Congreso. "Han aprobado una nueva ley de hidrocarburos que, básicamente, elimina muchas de las restricciones de la era de Chávez a la inversión privada en la industria petrolera", afirmó. No obstante, advirtió que "probablemente no sea suficiente para atraer la inversión necesaria, pero supone un gran avance".
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en 303.000 millones de barriles, según la Oficina de Información Energética de Estados Unidos. Sin embargo, la producción cayó de forma persistente en la última década como consecuencia de la falta de inversión, la mala gestión y la corrupción del chavismo. A eso se suman los problemas financieros de PDVSA, agravados por una elevada deuda externa y por la volatilidad de los precios del crudo.
Tal como informó iProfesional en notas anteriores, durante su mensaje de memoria y cuenta del pasado 15 de enero, Delcy Rodríguez ya había anticipado —bajo la presión directa de Donald Trump— la necesidad de abrir el sector a capitales internacionales para recuperar la capacidad productiva y generar divisas.
La aprobación de esta reforma representa el primer paso legislativo en esa dirección y redefine el marco jurídico de una industria clave para la reconstrucción económica de Venezuela, cuyo desempeño será determinante para el futuro inmediato del país.