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El negoción de trabajar en Vaca Muerta: los elevados sueldos que cobran desde un gerente a un ingeniero

Hay una brecha creciente entre la industria energética y el resto de las actividades, con ajustes por sobre la inflación y una disparidad geográfica
02/02/2026 - 18:55hs
El negoción de trabajar en Vaca Muerta: los elevados sueldos que cobran desde un gerente a un ingeniero

La dinámica del mercado laboral en la la Argentina presenta, para el ciclo 2025, un escenario de fragmentación profunda donde la industria de la energía y minería se consolida como un ecosistema con reglas propias. Mientras la economía general busca estabilizar variables tras periodos de alta volatilidad, los datos técnicos reflejan que este sector no solo mantiene su atractivo, sino que profundiza su distancia respecto a la media salarial nacional.

De acuerdo a la Guia Salarial 2025 de Adecco, un indicador fundamental que se desprende del análisis es la proyección de ajustes para el personal fuera de convenio. Las empresas del segmento prevén una actualización anual del 36% para 2025, una cifra que se posiciona 7,8 puntos porcentuales por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) proyectado, el cual se estima en un 28,2% según las principales mediciones de expectativas.

Un gerente puede cobrar más de $22,6 millones brutos

El factor geográfico actúa como un multiplicador crítico de la renta laboral. La Patagonia, con la formación de Oil & Gas de Vaca Muerta, se ratifica como la región con los techos salariales más elevados del país, traccionada por la actividad en cuencas hidrocarburíferas y proyectos mineros de gran escala.

En esta zona, un gerente de planta en una estructura corporativa grande puede percibir máximos de hasta $22.607.449 brutos mensuales.

Para dimensionar esta asimetría regional, es posible observar posiciones de soporte que en otras zonas del país presentan valores considerablemente menores. Por caso, un jefe de Recursos Humanos en la Patagonia alcanza remuneraciones máximas de $9.981.498, mientras que en la región del NEA/NOA para la misma industria, el tope detectado se sitúa en $8.056.284.

Esta supremacía en los ingresos se alinea con diversos relevamientos de capital humano que ubican de manera recurrente a la extracción de hidrocarburos y los servicios de apoyo minero en la cima del ranking de remuneraciones brutas en la la Argentina. Esta tendencia se ve respaldada en el informe de Adecco por la alta especialización técnica requerida y las condiciones de operatividad en campo.

El perfil de los puestos técnicos demuestra que la experiencia y la formación académica son variables determinantes.

Un ingeniero de Perforación (Drilling Engineer) senior en una empresa grande de la Patagonia presenta un rango salarial que oscila entre los $4.185.340 y los $7.158.423. Esta franja es significativamente superior a la de ingenierías en industrias livianas o de servicios.

La retención de talentos se ha convertido en un desafío de gestión técnica para las áreas de capital humano. Según el relevamiento, el 28% de las compañías ya implementa acciones específicas para evitar la rotación, centrando sus estrategias en incentivos financieros como bonos de permanencia en roles críticos y esquemas de beneficios vinculados al bienestar y desarrollo profesional.

En cuanto a la rotación de personal, el sector de Ingeniería y Técnicos registra un índice del 29%, siendo el segundo grupo con mayor movimiento detrás del personal operativo. Esta movilidad se explica por la competencia agresiva entre operadoras y empresas de servicios que buscan captar perfiles con competencias probadas en proyectos de alta complejidad.

La frecuencia de actualización es clave

La frecuencia con la que se revisan estas compensaciones también marca una diferencia operativa. El 42,3% de las empresas del sector realiza actualizaciones trimestrales, mientras que un 15,4% mantiene una periodicidad mensual para mitigar el impacto del rezago inflacionario. El indicador central para estas correcciones sigue siendo el IPC en el 67% de los casos.

Por otro lado, la incorporación de tecnología y la automatización comienzan a reconfigurar la demanda de habilidades, y aunque solo el 13% de los trabajadores utiliza inteligencia artificial de forma regular, el informe técnico destaca que el 54% de los empleos del sector privado formal se encuentran bajo riesgo de automatización, lo que obliga a los perfiles energéticos a migrar hacia competencias digitales avanzadas.

Los beneficios adicionales complementan la oferta monetaria bruta. La flexibilidad laboral, manifestada en modalidades de trabajo híbrido o home office, es otorgada por el 41% de las empresas participantes. A esto se suman incentivos como medicina prepaga de alta gama, bonos anuales por desempeño y coberturas de seguros de vida adicionales.

En definitiva, la industria energética argentina se presenta en 2025 como un mercado de alta competitividad donde el salario actúa como la principal herramienta de anclaje para un capital humano escaso. La pregunta que subyace para los tomadores de decisiones es si estos niveles de compensación son sostenibles en el largo plazo ante un escenario de convergencia inflacionaria o si la brecha con el resto de los sectores productivos continuará ampliándose.

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