PROYECCIONES 2026

Impulso exportador: Vaca Muerta inicia el año con su segundo mayor nivel de fracturas histórico

Vaca Muerta arranca el año con un salto operativo por sobre las 2.401 etapas de fractura en enero. Supera el promedio 2025 y reafirma la impulso del crudo
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 04 de Febrero, 2026

El desarrollo de los recursos no convencionales en Vaca Muerta comenzó el ciclo 2026 con un despliegue operativo de gran magnitud, y durante el primer mes de 2026, las compañías del sector completaron 2.401 etapas de fractura, lo que convirtió a enero en el segundo mejor registro mensual en la historia de la formación neuquina.

Este volumen de actividad representa un salto significativo respecto al cierre del periodo anterior, dado que diciembre de 2025 se registraron con 1.791 etapas, de acuerdo al habitual informe de la consultora NCS Multistage que conduce su CEO Luciano Fucello,

El dinamismo actual ratifica la continuidad de la alta intensidad observada durante el año pasado, cuando la cuenca acumuló un total de 23.784 etapas de fractura, manteniendo un promedio de 1.982 operaciones por mes. Para este año, la consultora estimaba un incremento del 20% en este indicador.

Para dimensionar el desempeño actual, es necesario remontarse al pico histórico de mayo de 2025, mes en el que se contabilizaron 2.588 etapas. El registro de este enero desplazó al tercer lugar a la marca de abril de 2025, que contabilizó 2.214 etapas, y superó también otros periodos de fuerte actividad como agosto y octubre del año pasado, cuando se realizaron 2.163 y 2.020 completamientos respectivamente.

Vaca Muerta en proyección 

Esta aceleración técnica de la formación neuquina se traduce de forma directa en los niveles de extracción. La provincia de Neuquén logró superar por primera vez la barrera de los 600.000 barriles diarios de producción promedio, estableciendo un nuevo hito nacional para el segmento del crudo.

El incremento en la planificación de campañas responde a la necesidad de aprovechar las vías de evacuación existentes y las futuras. Actualmente, la salida de petróleo hacia Chile mediante OTASA y los despachos por Puerto Rosales sostienen el crecimiento del shale oil.

En el caso de las ecportaciones a Chile, se empieza a percibir el acuerdo que la petrolera Enap alcanzó a comienzos de diciembre con YPF, Vista, Shell y Equinor para abastecer el 25% de la demanda anual de petróleo de la empresa energía trasandina. El entendimiento, además, posibilitará la exportación del shale oil de Vaca Muerta a terceros mercados del Pacífico, a través del puerto de Talcahuano.

Hacia adelante, el horizonte de la industria está puesto en la finalización del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). La entrada en operaciones de esta infraestructura, prevista para el cierre de este año, permitirá canalizar el potencial de producción que hoy reflejan estos altos niveles de fractura en el corazón de la cuenca.

Una producción a dos velocidades

La evolución de la producción no convencional entre 2019 y 2025 demuestra trayectorias opuestas para los recursos de Vaca Muerta. El petróleo experimentó una expansión vertiginosa, multiplicando por cinco sus volúmenes en seis años, mientras que el gas natural ingresó en una fase de crecimiento moderado. Esta disociación de ritmos evidencia la necesidad de buscar un nuevo equilibrio operativo y financiero.

De acuerdo al análisis del consultor senior en Oil & Gas, Nicolás Taiariol, el despegue del crudo fue sostenido desde los 99.000 barriles diarios registrados en 2019, y tras un salto crítico en 2022, la industria alcanzó los 395.000 barriles por jornada en 2024 y en 2025 se quebró el techo de los 500.000 barriles promedio. Este rendimiento, significa una tasa de crecimiento anual del 34%.

Esta preeminencia del petróleo responde a una estrategia de inversión prioritaria, favorecida por menores costos iniciales y una logística de exportación más ágil. La ampliación de ductos troncales, la conexión con puertos como Bahía Blanca y la reactivación del oleoducto hacia Chile permitieron que el sistema de evacuación funcione hoy a casi el 90% de su capacidad, transformando el potencial geológico en divisas directas.

En contrapartida, el gas natural presenta un escenario de cautela con signos de desaceleración. Aunque la producción diaria aumentó de 58,2 a 90,2 millones de metros cúbicos en el periodo analizado, el ritmo de avance cayó drásticamente. Para 2025, se prevé que el gas crezca apenas un 2,8% frente al 28% que se espera del petróleo, un estancamiento derivado de cuellos de botella técnicos que solo se resolverían con grandes proyectos de infraestructura.

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