Así se puede potenciar la lluvia de dólares de Vaca Muerta ante el shock geopolítico en Medio Oriente
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, tras la acción militar sobre Irán, disparó una renta extraordinaria para la Argentina que podría llevar el superávit energético a niveles históricos. Según las primeras estimaciones, la suba de precios internacionales del crudo permitió elevar la previsión de la balanza comercial energética para 2026 en un piso de u$s10.000 millones.
Ante el agravamiento de las hostilidades en el estrecho de Ormuz, este saldo a favor para la economía local cuenta con el potencial de incrementarse entre u$s800 y u$s1000 millones adicionales por cada u$s10 que se incremente el precio del barril, dependiendo de las cantidades embarcadas, lo que consiladaría a Vaca Muerta como uno de los principales amortiguador de divisas del país.
En 2025 el superávit energético apuntalado por las exportaciones de crudo de Vaca Muerta superó los u$s7.800 millones, una cifra sensiblemente superior a los u$s5.600 millones de 2024, incluso siendo que aquel año los precios eran más altos que el año pasado, por lo que el efecto cantidad hizo la diferencia.
El superávit energético puede duplicarse en dos años
De consolidarse la actual tendencia, este 2026 está en condiciones de duplicar el desempeño de la balanza en apenas dos años, y con respecto a 2023 lograría revertir un balance energético neutro si es que logra consolidar un superávit de u$s10.000 millones como indican las primeras estimaciones.
Esta dinámica de precios, que ya impulsó al barril de crudo unos u$s10 por bbl por encima de las proyecciones previas, encuentra a la Argentina con una capacidad de respuesta productiva superior a la de crisis anteriores. La madurez del yacimiento no convencional permite que la suba del Brent -que registró saltos superiores al 6% en las aperturas de mercado- se traduzca de forma directa en un mayor volumen de exportaciones facturadas.
De esta manera, la Argentina se posiciona para transformar la inestabilidad de los proveedores globales en una mejora estructural de su frente externo, apalancada en la eficiencia operativa de la cuenca neuquina y la expansión de los márgenes de inversión de las operadoras locales.
Pero a la inversa de esta posición exportadora de petróleo, la Argentina sufriria el impacto por el alza en el precio de las importaciones de GNL en el caso de sostenerse en las próximas semanas el salto registrado hoy, aunque en menor magnitud que los beneficios que dejaría el crudo.
Es que la Argentina en 2025 importó un total de 27 buques de Gas Natural Licuado (GNL) a través de la estatal Enarsa, lo que representó una inversión total aproximada de u$s700 millones, cifra que se incremetará de acuerdo a la situación del mercado spot en el que se mueve la Argentina para asegurar su abasteciimenton invernal.
El precio promedio por cada cargamento se ubicó en torno a los u$s25,8 millones, aunque este valor fluctuó según la ventana de entrega y el proveedor con fuerte participación de empresas como BP y TotalEnergies. El precio se movió entre u$s11 MMBTU y u$s14 MMBTU, lo que reflejó un alza respecto a 2024, cuando se importaron 20 barcos pero el rango fue de u$s9 a u$s12 MMBTU.
Un salto de cotización tras la crisis de Medio Oriente
La reciente acción militar conjunta de los Estados Unidos e Israel sobre Irán generó una respuesta inmediata en los mercados. Según el informe "Geopolítica, crudo y Argentina: cuando precio y cantidad se alinean", elaborado por Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria, el canal de transmisión fue directo: "el Brent registró incrementos cercanos al 10%" en operaciones iniciales, validados luego con subas superiores al 6% en la apertura de este lunes".
Desde la perspectiva de la consultora Aleph Energy, dirigida por el Daniel Dreizzen, el informe "Guerra en Medio Oriente: Efectos sobre el Mercado de Petróleo y Gas Mundial" advierte sobre la magnitud del actor en conflicto. "Irán es el 5to productor de crudo del mundo", señala el documento, subrayando que por el estrecho de Hormuz "se evacúa un tercio del tráfico mundial de petróleo y un quinto del de gas".
Al cuello de botella generado con la detención de varios ciento de buques petroleras en el estrecho, este lunes se sumo la decisión de Qatar Energy de suspender la producción de GNL luego del ataque con drones a sus intalaciones, lo que generó un inmediato incremento de precios en un mercado por demás sensible en los últimos años a este tipo de situaciones, en paticular desde la invasión rusa a Ucarnia.
En términos de proyecciones financieras, Dreizzen detalla que, previendo el conflicto, el crudo ya había subido 10 USD/bbl. Esta dinámica permitió aumentar la previsión de la balanza comercial energética argentina para 2026 en un piso de u$s10.000 millones. Con el agravamiento de las acciones militares, el consultor estima que dicho saldo "podría hasta aumentar u$s1.300 millones más".
Para la Argentina, este contexto altera los términos de intercambio de manera favorable. Araujo destaca en su análisis de coyuntura que el país enfrenta este shock con una "elasticidad de oferta significativamente mayor que en episodios anteriores", como la invasión a Ucrania en 2022. Esto se debe al "crecimiento sostenido de la producción no convencional en Vaca Muerta", lo que permite potenciar el efecto de los precios con mayores volúmenes.
En 2025 el país logró récord de exportaciones con un saldo comercial favorable por sobre los u$s7.800 millones, eso a pesar de la baja en torno al 15% en los precios, compensado largamente por la mayor producción de Vaca Muerta. En la proyección de ese escenario, este año el saldo podrían ser aún mayor a pesar de las previsiones que hablaban de una baja de precios para este 2026, incluso por debajo de los u$s55 el barril.
Efecto directo sobre la balanza energética
El informe de Criteria puntualiza que el incremento en la cotización del crudo tiene efectos directos no solo sobre el saldo comercial, sino también sobre "la recaudación asociada a derechos de exportación y la generación de divisas". Este escenario beneficia, además, la ecuación de operadoras clave como Vista Energy, YPF y Pampa Energía, las cuales capturan el efecto vía "expansión de márgenes operativos y fortalecimiento de su capacidad de inversión".
La sostenibilidad de este beneficio para la Argentina depende, según Araujo, de la "persistencia del nuevo nivel de precios". El analista de Criteria sostiene que si el conflicto altera de manera sostenida la prima de riesgo, la Argentina podría "consolidar una mejora estructural en su frente externo", superando una mera mejora coyuntural de expectativas.
Respecto al mercado gasífero, Daniel Dreizzen plantea un escenario dual. Por un lado, advierte que si el precio del gas internacional sube, la Argentina podría enfrentar "más importaciones en 2026". Sin embargo, el especialista aclara que, en una visión de largo plazo, esta misma suba de precios "puede ayudar a proyectos de gas licuado (GNL)" al mejorar su competitividad global.
El análisis de Aleph Energy coincide en que la parálisis del tráfico comercial es crítica. El informe indica que, al 1 de marzo, el estrecho de Hormuz presentaba una situación de "parálisis del tráfico comercial", con buques amarrados en el Golfo Pérsico y Omán. Esta restricción en la oferta global de energía coloca a los recursos de la cuenca neuquina en una posición de relevancia estratégica como proveedor alternativo.
Una situación estructural o pasajera
Los datos de producción incluidos en el reporte de Criteria muestran que la Argentina atraviesa un periodo donde la producción de hidrocarburos no convencionales viene logrando alinearse con los precios internacionales. "La clave analítica reside en la persistencia", insiste Araujo, marcando la diferencia entre un resultado financiero pasajero y un cambio en la estructura exportadora del país.
En materia de inversiones, el fortalecimiento de los ingresos externos de las compañías energéticas locales es visto como un motor para acelerar el desarrollo de infraestructura. La capacidad de capturar precios internacionales más altos permite a las empresas mitigar los riesgos locales y asegurar el flujo de capitales hacia Vaca Muerta, según se desprende de los datos de mercado analizados por Criteria.
El informe de Dreizzen también pone el foco en los efectos futuros, diferenciando entre impactos coyunturales inmediatos y la reconfiguración del mapa energético. La vulnerabilidad del sistema de transporte en Medio Oriente resalta la seguridad que ofrecen las cuencas americanas, posicionando a Vaca Muerta como un activo geopolítico de creciente valor.
Finalmente, la situación actual coloca a la Argentina ante el desafío de transformar esta renta extraordinaria en una base sólida para el crecimiento. Como concluye el informe de Criteria, el país se encuentra en un punto donde "precio y cantidad se alinean", ofreciendo una oportunidad histórica para consolidar el superávit comercial energético a través de la formación no convencional.