CRISIS EN MEDIO ORIENTE

Alerta en los mercados mundiales: el barril de petróleo se dispara rumbo a los u$s100, récord en 4 años

El mercado advierte que el barril a tres cifras es inminente y alertan por un rebrote inflacionario que también impactará en la Argentina
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 06 de Marzo, 2026

La escalada bélica en Medio Oriente colocó al mercado energético global en un estado de alerta máxima, y tras los recientes ataques y el virtual bloqueo del Estrecho de Ormuz, el precio del barril de crudo Brent registró una suba frenética este viernes, llegando a tocar los u$s94,3. Con un incremento que se mantiene firme por encima del 9%, la volatilidad acelera y presiona las economías de todos los continentes.

La preocupación en los mercados es que en pocos días el umbral de los u$s100 deje de ser un techo como se preveía días atrás, para convertirse en el nuevo y peligroso piso de la crisis, un nivel de encarecimiento de los costos que se extenderá hasta tanto no se resuelva el confictlo ente Estados Unidos e Irán.

Informes de entidades financieras como Goldman Sachs y Barclays, difundidos en las últimas horas, advierten que el mercado está comenzando a "repreciar" el riesgo de una interrupción prolongada en el suministro. Según estas proyecciones, si el flujo por Ormuz -por donde circula el 20% del petróleo mundial- no se restablece de inmediato, el Brent superará la barrera de las tres cifras antes del inicio de la próxima semana, impulsado por una prima de riesgo geopolítico que ya es la más alta desde 2022.

Por su parte, el banco ING y la consultora Rystad Energy señalaron en sus reportes técnicos que el escenario de un petróleo a u$s100 ya no es una hipótesis de máxima, sino un "peligro real y presente". El informe de Rysrad destaca que la parálisis de los cargueros en el Golfo Pérsico, cuya circulación cayó un 90% desde el inicio de las hostilidades, generará un efecto dominó de desabastecimiento y encarecimiento de costos logísticos que afectará las cadenas de valor globales.

Las consecuencias de este umbral son alarmantes para la estabilidad macroeconómica, y la principal advertencia de los organismos internacionales radica en el rebrote inflacionario. Un petróleo cercano a los 100 dólares forzaría a la Reserva Federal de los Estados Unidos a postergar cualquier baja de tasas de interés, endureciendo las condiciones financieras mundiales. Se estima que este salto en el crudo podría añadir entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales a la inflación global de manera directa.

El ranking global del oro negro

El tablero de la oferta global de crudo a inicios de 2026 ratifica la hegemonía del continente americano, con los Estados Unidos liderando la tabla con 22,7 millones de barriles por día (MMbpd) y una participación del 22% sobre el total global, de acuerdo al portal Statista. Le siguen Arabia Saudita (10,7 MMbpd) y Rusia (10,5 Mbpd), quienes han ajustado sus volúmenes bajo el paraguas de la OPEP .

Irán se consolidó como sexto exportador global en 2024, con poco menos del 5% de participación globa

El resto del "top 10" lo completan Canadá (6 MMbpd), China (5,3 MMbpd), Irán (4,7 MMbpd) como sexto productor global, Irak (4,5 MMbpd), Brasil (4,3 MMbpd), Emiratos Árabes Unidos (3,3 MMbpd),  y Kuwait (2,6 MMbpd). Estas cifras, validadas por fuentes como la Agencia Internacional de Energía (IEA), demuestran que aunque Irán es un actor de peso, su salida física del mercado es técnicamente compensable por la capacidad ociosa de otros grandes productores.

En el mapa de reservas -es decir el petróleo en condiciones técnicas y económicas de ser explotado-, Irán exhibe un poderío que su actual nivel de exportaciones no llega a reflejar. Según los últimos datos de la OPEP de este 2026, la nación ocupa el tercer lugar mundial en reservas probadas de crudo, con aproximadamente 208.600 millones de barriles.

Esta cifra sitúa a Irán solo por detrás de Venezuela (303.200 Mbpd) y Arabia Saudita (267.200 Mbpd), superando a potencias como Canadá e Irak. La mayor parte de esta disponibilidad se concentra en el suroeste del país, en campos gigantes como Ahvaz y Gachsaran, cuya ubicación estratégica cerca del Golfo Pérsico le otorga una ventaja logística natural que hoy se encuentra bajo el asedio de la tensión geopolítica.

Más allá del crudo, Irán es una superpotencia gasífera, poseyendo la segunda reserva probada de gas natural más grande del planeta, solo superada por Rusia. Con yacimientos monumentales como South Pars, el país produce cerca de 250.000 millones de metros cúbicos anuales, pero su capacidad exportadora es limitada debido a la falta de infraestructura de licuefacción (GNL) y las sanciones.

Actualmente, sus exportaciones se canalizan principalmente vía gasoductos hacia Turquía e Irak, lo que convierte cualquier interrupción en un problema de seguridad energética regional que trasciende al mercado del petróleo.

Petróleo, imparable: el impacto llega a la Argentina

En el plano local, el impacto para la Argentina presenta una dualidad compleja que los analistas siguen de cerca. Si bien el aumento del precio internacional mejora la rentabilidad de las exportaciones de Vaca Muerta y podría significar un ingreso extra de divisas, los especialistas advierten que la contracara es un traslado inmediato a los precios de los combustibles y la logística interna, tensionando la meta de desaceleración de precios en el mercado doméstico.

Expertos citados por medios especializados subrayan que la respuesta de China, pidiendo a sus refinerías suspender exportaciones de combustible, es una señal de que el mundo se prepara para un escenario complejo. En la zona de conflicto, cerca de 150 tanqueros se encuentran inactivos o desviando sus rutas ante el temor de cruzar una zona de guerra activa, y esta reducción en la oferta de crudo crea un cuello de botella que acelera la llegada a los u$s100.

Asimismo, informes de JP Morgan sugieren que sii el barril se estabiliza por encima de las tres cifras, el crecimiento del PBI mundial podría recortarse significativamente. La incertidumbre sobre la duración del conflicto tras la "Operación Furia Épica" y la respuesta del régimen iraní mantienen a los operadores bursátiles en una posición defensiva, con el "índice del miedo" saltando un 20% en Wall Street.

El panorama para las próximas horas dependerá de la diplomacia y de la capacidad de la OPEP para suplir eventuales faltantes. No obstante, con la cotización del Brent en la zona de los u$s 94 y una inercia alcista que no cede, el consenso de los analistas es que el mundo debe prepararse para una era de energía cara.

Esta suba, como se mencionó, tiene un lado negativo local: posibles aumentos internos en los combustibles y, eventualmente, cierta presión inflacionaria. Pero, a la vez, tiene otro muy positivo para Argentina: a diferencia de otros períodos, en los que el país era importador de energía, ahora es exportador neto. De hecho, la balanza comercial energética de 2025 registró un saldo positivo récord de u$s7.800 millones. Para 2026, previo a este conflicto, en el mercado proyectaban cifras superadoras, en el rango de entre u$s8.000 millones y u$s10.000 millones. 

Si bien anteriormente el aumento del precio internacional del petróleo afectaba a la balanza comercial argentina, hoy es una buena noticia para las exportaciones de energía, en un contexto en el que además se proyecta aumento de la producción en Vaca Muerta. Esto se traduce en más ingreso de dólares al país por vía comercial, lo cual es beneficioso para el mercado de cambios y las reservas del Banco Central. Además, impulsa a las acciones de las empresas del sector de petróleo y gas. 

El aumento del precio del petróleo también impulsa al alza a las cotizaciones de otras materias primas, como las del sector agrícola. Esto también es fundamental para la economía local y el mercado cambiario porque el complejo agroexportador es el principal generador de divisas del país. Para este año, los especialistas proyectan ventas de entre u$s34.000 millones y u$s36.000 millones, pero dependerá de cómo evolucionen los precios internacionales y el volumen que finalmente se exporte.

De acuerdo con Marcelo Elizondo, analista económico internacional, la suba del precio del petróleo arrastra a los del sector agrícola porque la producción implica costos energéticos, como gas y petróleo durante el proceso industrial, combustibles para el transporte de los productos y fertilizantes, entre otros. Por lo tanto, estima que si el conflicto se extiende, aumentarán más las cotizaciones internacionales de los granos, lo que beneficia a las exportaciones argentinas y, consecuentemente, al ingreso de dólares en el país por vía comercial.

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