Países de Europa y Japón están listos para actuar en Ormuz mientras los precios del petróleo y el gas se disparan
El estrecho de Ormuz se convirtió en el epicentro de una crisis energética sin precedentes. Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón anunciaron que están dispuestos a intervenir para garantizar la navegación en este paso estratégico, cerrado de facto por Teherán. La decisión llega tras una serie de ataques iraníes contra infraestructura clave en Qatar, Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos que pusieron en jaque el abastecimiento energético mundial.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán cambió de naturaleza. Ya no apunta solo a blancos militares, sino que impacta directamente sobre los nodos que sostienen el flujo de petróleo y gas natural licuado (GNL) hacia los mercados globales.
El punto de quiebre fue el ataque contra Ras Laffan, en Qatar. Este complejo es el mayor centro de exportación de GNL del planeta. La estatal QatarEnergy reportó daños extensos en instalaciones que procesan cerca de una quinta parte del GNL mundial.
Ese volumen es crítico. Alimenta industrias, calefacciona hogares y mueve economías enteras en Europa y Asia.
Pero el golpe a Ras Laffan no fue un hecho aislado. Formó parte de una ofensiva coordinada que incluyó el puerto saudita de Yanbu, clave porque permite exportar crudo sin pasar por el estrecho de Ormuz. También sufrieron daños refinerías en Kuwait.
Emiratos Árabes Unidos debió cerrar su instalación gasífera de Habshan tras nuevos ataques aéreos. Los nodos alternativos del sistema energético están bajo amenaza directa.
Qué medidas anticipan para intervenir en el estrecho de Ormuz
Las seis potencias europeas y Japón emitieron un comunicado conjunto. Pidieron una "moratoria inmediata" sobre ataques a infraestructura civil. Se declararon listos para "contribuir con los esfuerzos necesarios" para asegurar la navegación en el estrecho de Ormuz.
Además, anticiparon medidas concretas para aumentar la producción junto a países exportadores y contener así la escalada de precios que amenaza con desbordar los mercados.
La reacción de los mercados fue inmediata y violenta. El petróleo Brent trepó cerca de 10% antes de estabilizarse en torno a los u$s113 por barril. El gas europeo subió 25% en un solo día.
Desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, el gas europeo acumula un alza de más de 60%. Las bolsas también reflejaron la tensión: caídas en Asia, Europa y expectativas de apertura negativa en Wall Street.
Pero el impacto no se limita a los números. El cierre del estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo y el GNL global— obligó a desviar rutas, encarecer fletes y reorganizar cadenas de suministro completas.
Con los ataques extendiéndose a instalaciones fuera del Golfo Pérsico, las alternativas logísticas empiezan a perder confiabilidad.
Por qué la falta de coordinación entre EE.UU. e Israel complica el panorama
La dimensión política suma una capa adicional de incertidumbre. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que los objetivos militares siguen "en curso". Los hechos, sin embargo, muestran una escalada que desborda el plano inicial de la ofensiva.
Donald Trump admitió que Washington no fue informado previamente del ataque israelí al yacimiento gasístico de South Pars. Este campo gigante es compartido por Irán y Qatar. La falta de coordinación quedó expuesta en la secuencia de represalias.
Tras el bombardeo a South Pars, Irán respondió con el ataque a Ras Laffan. Teherán advirtió que, si continúan los golpes sobre su infraestructura, ampliará la ofensiva contra instalaciones energéticas de adversarios y aliados.
El conflicto presiona además a la Casa Blanca en su frente interno. Con el precio del combustible en alza, Trump evalúa enviar miles de tropas adicionales a Medio Oriente. El objetivo sería restablecer la navegación en Ormuz.
Es una opción que incluso cuestionan algunos sectores republicanos. La alternativa incluye operaciones para proteger buques e incluso acciones directas sobre puntos estratégicos como la isla iraní de Kharg.
Qué opciones maneja Washington para contener el precio de la energía
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipó una medida polémica. Washington podría "levantar las sanciones" al petróleo iraní que ya está embarcado y en alta mar. El objetivo es contener el auge imparable de los precios de la energía.
Los comentarios de Bessent a Fox Business se produjeron en pleno repunte de los precios del petróleo y el gas. Fue justo después de que Irán atacara la mayor planta de GNL del mundo en Qatar y amenazara con destruir más infraestructura energética en la región.
El funcionario agregó que el gobierno estadounidense también podría liberar más petróleo de sus reservas estratégicas. Es una carta que ya se jugó en crisis anteriores, pero que tiene límites claros.
Las reservas estratégicas no pueden sostener indefinidamente el suministro si los ataques continúan y la producción en el Golfo Pérsico sigue interrumpida.
Cuál es el saldo humanitario de la escalada bélica
Mientras tanto, el saldo humano sigue en aumento. Según estimaciones de organizaciones de derechos humanos, más de 3000 personas murieron en Irán desde el inicio de los ataques. Millones debieron abandonar sus hogares.
En la región, los enfrentamientos dejaron víctimas en varios países del Golfo. Al menos 13 soldados estadounidenses murieron en combate.
Con los principales centros de producción y exportación bajo fuego y sin una salida diplomática clara, la guerra redefine su lógica. El eje central ya no pasa solo por el control territorial o militar. Ahora se juega por el control de la energía que mueve al mundo.