BIOCOMBUSTIBLRES

Más bioetanol en el tanque: el plan oficial para contener el alza de precio del petróleo en los combutibles

Energía aumentó el límite de oxígeno en naftas. La medida permite sumar hasta 15% de bioetanol para reducir el uso de petróleo y amortiguar los precios
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 27 de Marzo, 2026

La Secretaría de Energía oficializó este viernes una modificación en la normativa de calidad de los combustibles que se comercializan en la Argentina. A través de la Resolución 79/2026, el Gobierno nacional actualizó las especificaciones técnicas para las naftas Grado 2 y Grado 3, elevando el límite máximo de oxígeno permitido del 2,7% al 5,6% en peso, lo que puede ser adoptado por la refinadores de manera voluntaria.

Esta adecuación técnica en el contenido de oxígeno guarda una relación directa con la proporción de alcoholes presentes en la mezcla, se explicó desde la Secretaría de Energía. Al ampliar este margen, la autoridad de aplicación permite que las empresas refinadoras incrementen de forma voluntaria la participación del bioetanol, superando los niveles actuales sin entrar en conflicto con los estándares de calidad vigentes para los motores.

La normativa busca "dar mayor flexibilidad a la industria y amortiguar eventuales subas en el precio de los combustibles en surtidor, protegiendo al consumidor", expresó la cartera que conduce la Secretaria María Tettamanti. En un contexto de volatilidad en las cotizaciones internacionales del crudo, la medida otorga a las petroleras una alternativa para desplazar parte del componente fósil refinado por un insumo de origen vegetal, generalmente más competitivo en costos.

De acuerdo con el texto de la resolución, la medida no altera el esquema de cortes obligatorios mínimos, sino que establece un nuevo techo operativo. En la práctica, esto habilita a que las compañías que lo consideren técnica y comercialmente conveniente puedan incorporar hasta un 15% de bioetanol en sus productos finales, frente al límite previo que dificultaba exceder el 12% habitual.

En los despacho oficiales se insistió en que el esquema será de adhesión voluntaria, por lo que su impacto dependerá de la estrategia comercial de cada compañía. Empresas como YPF, Raízen o Trafigura podrían optar por una mayor incorporación de biocombustibles en función de su conveniencia técnica y económica.

Una respuesta a las economías regionales

El ajuste regulatorio si bien esta vinculado a la volatilidad del precio internacional del petróleo por la crisis en Medio Oriente, de manera indirecta responde a un pedido histórico de los sectores productores de biocombustibles, quienes sostienen que una mayor participación en la matriz energética contribuye a la sostenibilidad ambiental.

Al reducir la participación del petróleo en la mezcla final, se logra una disminución proporcional en la emisión de gases de efecto invernadero y se optimiza la utilización de recursos agroindustriales locales.

Por otra parte, la Secretaría aclaró que no resultó necesario introducir cambios en el régimen aplicable al biodiesel para el transporte pesado o la generación eléctrica. Esto se fundamenta en que la especificación técnica vigente para el gasoil ya contempla mezclas de hasta el 20%. La normativa ya otorga un margen de maniobra suficiente para la industria del aceite de soja sin requerir nuevos ajustes normativos.

Desde el punto de vista del mercado, la resolución apunta a "favorecer un funcionamiento más eficiente" mediante reglas claras que permitan a los actores privados reaccionar ante cambios en los precios de los insumos. La flexibilidad operativa es vista como un mecanismo de defensa para que las variaciones del Brent no se trasladen de forma lineal y automática al bolsillo de los usuarios finales en la Argentina.

Finalmente, el Gobierno nacional ratificó que estas adecuaciones puntuales forman parte de una estrategia de modernización del marco regulatorio energético. El objetivo es consolidar un sistema de abastecimiento que combine la seguridad energética con precios internos que no queden totalmente supeditados a las crisis geopolíticas externas que afectan el valor del petróleo.

El impacto de la crisis en Medio Oriente

La escalada bélica en el Golfo Pérsico reconfiguró el escenario energético global, introduciendo una presión alcista que repercute directamente en los surtidores de la Argentina. Al cierre de esta semana, el barril de petróleo Brent -referencia central para el mercado local- lograba sostenerse por encima de la barrera de los u$s100, impulsado por la incertidumbre sobre el suministro y las amenazas de cierre del estratégico estrecho de Ormuz.

El salto en las cotizaciones resulta evidente al contrastar la situación actual con los valores previos al inicio de las hostilidades abiertas. El 27 de febrero, día anterior al primer ataque registrado sobre territorio iraní, el barril de crudo cotizaba en torno a los u$s72,50; desde entonces, el commodity viene experimentando un incremento de casi el 45%, alcanzando picos que rozaron los 104 dólares durante la jornada de este viernes.

Esta disparidad de precios internacionales obligó a las operadoras locales a acelerar el ritmo de sus actualizaciones para no profundizar el desfasaje de los costos de refinación. En lo que va de marzo, la incidencia del conflicto en la estructura de costos ha derivado en ajustes en las estaciones de servicio que ya acumulan un 20%, una dinámica que el Gobierno nacional intenta contener mediante la mayor flexibilidad en el uso de biocombustibles.

La volatilidad se mantiene como la regla en un mercado que reacciona minuto a minuto ante los movimientos militares y los anuncios diplomáticos. Si bien el precio internacional mostró breves retrocesos ante posibles treguas, la persistencia del barril en niveles de tres dígitos confirma que la crisis en Medio Oriente continúa siendo el principal factor de distorsión para la economía de la energía en la Argentina.

El factor Trump para contener la inflación

La estrategia para frenar el avance de los combustibles no es exclusiva de la Argentina. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump autorizó de manera temporal el uso de nafta con un 15% de etanol (E15) durante el verano boreal, una medida impulsada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA). El objetivo de la Casa Blanca es sumar oferta de combustible de origen vegetal para compensar la menor disponibilidad de crudo y así intentar bajar los precios.

Esta decisión del gobierno estadounidense generó un impacto inmediato en el mercado de las commodities agrícolas. Al incrementarse la demanda proyectada de maíz y soja para la producción de biocombustibles, los precios internacionales de estos granos mostraron una tendencia alcista en Chicago. Para la economía de la Argentina, este escenario representa una oportunidad de aumentar el valor de sus exportaciones agroindustriales, aunque el fenómeno también trae aparejado un encarecimiento en los costos de los insumos productivos.

Si bien las cotizaciones del maíz subieron unos u$s15 desde el inicio de las hostilidades en Irán, los productores argentinos enfrentan un fuerte aumento en los costos de fertilizantes y fletes. La urea y el glifosato, productos derivados o dependientes de la energía, registraron alzas superiores a la de los granos, lo que pone bajo presión la rentabilidad real de la presente campaña a pesar de los mejores precios de venta.

En este contexto global, la flexibilización de los cortes en la Argentina se alinea con una tendencia que busca en la biomasa un alivio frente a la crisis del petróleo. Mientras Washington apuesta al maíz de los productores agícolas para aliviar el bolsillo de sus votantes, el gobierno argentino busca que la mayor participación del bioetanol funcione como una válvula de escape para que el barril de crudo por encima de los u$s100 no siga afectando el consumo en el mercado interno.

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