CONTEXTO GLOBAL

El futuro de Vaca Muerta tras fin del "súper petróleo": ¿corre riesgo la lluvia de dólares?

La frágil tregua en Medio Oriente desinfló el precio del crudo y reconfigura el tablero para Vaca Muerta, que enfrenta un nuevo escenario
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 09 de Abril, 2026

Las señales de tregua en el Estrecho de Ormuz impactaron de lleno en las pizarras globales y provocaron un fuerte descenso en el precio del crudo, con una caída cercana al 15% en las últimas horas. Tras alcanzar picos superiores a los u$s 110, el barril Brent retrocedió hasta la zona de los u$s 95, un movimiento que obliga a los operadores de la cuenca neuquina a recalibrar sus proyecciones de ingresos inmediatos.

Esta corrección abrupta marca el fin de un rally alcista que, si bien fue de pocas semanas, permitió a las compañías capturar márgenes de ganancia excepcionales. Para las petroleras que producen y exportan desde Vaca Muerta, la rentabilidad obtenida por encima de los tres dígitos resultó extraordinaria, pero el escenario actual de u$s 95 sigue siendo determinante para la salud financiera del sector.

Un vocero de una de las compañías operadoras en la Cuenca Neuquina explicaba este miércoles que incluso si la tendencia bajista persiste hasta perforar la barrera de los u$s 80 y regresa a la franja de los u$s70 a u$s75 -niveles promedio de 2025-, el esquema de negocios en la Argentina conserva una solidez estructural que lo diferencia de otras cuencas menos eficientes.

La curva de aprendizaje sobre la roca y la optimización en los procesos de producción y el enfoque en la eficiencia de costos llevaron el break-even de los proyectos a niveles mucho más bajos que hace un lustro. Según datos que manejan las principales operadoras, el punto de equilibrio en ciertas áreas super productivas en el core de Vaca Muerta se encuentra ya por debajo de los u$s45.

Pero para el resto de los bloques no convencionales, con matices según cada compañía, hoy oscila entre los u$s 45 y los u$s 55 por barril, lo que aún otorga un margen de maniobra considerable frente a la volatilidad del mercado internacional.

En este contexto, las perspectivas de mediano plazo están lejos de ser catastróficas para la industria energética. Si bien un crudo más barato podría ralentizar el ritmo de inversión en nuevos bloques o postergar proyectos de infraestructura periféricos, no existen motivos para suponer un levantamiento o postrgación de los planes actuales, aseguran en la industria de manera coincidente.

Vaca Muerta ya superó su etapa de prueba y hoy demuestra una madurez operativa capaz de resistir las fluctuaciones externas mientras consolida su rol como el principal motor de exportaciones de la Argentina, explicó uno de los voceros al recordar que ni siquiera cuando las proyecciones presentaban un crudo por debajo de los u$s55 el barril se pensaba en frenar los proyectos.

El alto el fuego y la economía local

El anuncio de un alto el fuego temporal en Medio Oriente trajo este miércoles un alivio inmediato a los mercados, pero también una corrección abrupta en los precios que la Argentina monitorea con atención, de acuerdo al reporte que realizó RICSA sociedad de bolsa.

Tras semanas en las que el Estrecho de Ormuz -vital para el tránsito del 20% del crudo mundial- estuvo casi paralizado, la tregua por dos semanas anunciada de las vías navegables desplomó el precio del Brent más de un 15% en el máximo de caída. Esto para el sector energético significa pasar de un escenario de crisis de oferta global a uno de readecuación de valores, con el barril cotizando ahora en torno a los u$s 94, lejos del pico de u$s 119,50 alcanzado durante el conflicto.

En contraste con la volatilidad del crudo, el reporte de RICSA resalta que la estabilidad del Henry Hub en Estados Unidos ofrece un respiro y algo similar se espera para la referncia del TTG para la balanza comercial energética de la Argentina en lo que respecta al gas. La menor exposición del mercado norteamericano al conflicto en Irán permite que los costos de importación de GNL no sufran el mismo shock que el petróleo, lo que quita presión sobre las reservas del Banco Central en vísperas de la temporada invernal. 

En el plano financiero, la reacción de los activos locales fue dispar antes del anuncio oficial de la tregua. El índice S&P Merval operó a la baja y se ubicó en los 2.985.000 puntos, reflejando la cautela de los inversores ante el riesgo geopolítico. Sin embargo, destacó el trabajo, el optimismo disparó subas de hasta el 6,87% en Asia y del 5% en Europa tras conocerse el cese de hostilidades proyecta una rueda más favorable para las acciones de las operadoras con activos en Vaca Muerta, las cuales se ven beneficiadas por un entorno global menos hostil.

La normalización del mercado

Si bien el retroceso del Brent recorta los ingresos extraordinarios por exportaciones, la normalización que se espera del comercio marítimo global reduce el riesgo de una escalada inflacionaria en los costos logísticos internacionales. Para las empresas del sector, el foco vuelve a centrarse en la eficiencia interna y en el cumplimiento de las metas de producción, bajo la premisa de que la estabilidad del mercado es, a largo plazo, más beneficiosa que los picos de precios derivados de conflictos bélicos.

En ese contexto, el desarrollo masivo de la cuenca neuquina se apoya hoy en proyectos de infraestructura críticos que ya cuentan con esquemas de financiamiento definidos. El más ambicioso es el sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), liderado por YPF con una inversión estimada en u$s3.000 millones, que incluye un oleoducto desde Neuquén hasta la costa de Río Negro y una terminal portuaria de exportación.

Este proyecto, diseñado para evacuar hasta 700.000 barriles diarios, atrajo el interés de socios estratégicos y financistas internacionales que apuestan a la escala exportadora, independientemente de si el Brent cotiza a 80 o a 100 dólares.

En paralelo, la ampliación del sistema de Oldelval, bajo el proyecto Duplicar Plus Norte, representa una inversión superior a los u$s350 millones financiada por las propias operadoras a través de contratos de reserva de capacidad (ship or pay) y salidas al mercado. Esta obra es la que permite liberar el cuello de botella actual de transporte en la zona norte de la Cuenca, donde se estan desarrollando los nuevos proyectos.

Finalmente, el sector del gas tiene por delante las proyecciones de los proyectos de licuefacción (GNL) que en conjunto demandarán inversiones superiores a los u$s50.000 millones, un flujo de capital que contará con el blindaje de marcos normativos como el RIGI. En última instancia, la normalización del mercado global tras la tregua en Ormuz devuelve el foco a construir la infraestructura necesaria para que el país sea un productor global.

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