MINERÍA REGIONAL

Nace el triángulo del cobre: Argentina se posiciona como la gran reserva de Sudamérica

Chile y Perú son los productores históricos, pero los vecinos discuten cómo aprovechar reservas maduras y a nivel local descubren gigantescos yacimientos.
Por Carolina Putelli
ENERGÍA - 29 de Abril, 2026

El Congreso Internacional del Cobre, que organiza CESCO en Santiago de Chile, confirmó que el mapa de la producción de este mineral está cambiando. Argentina se incorpora como un tercer jugador de importancia, complementando a Chile y Perú en el pico histórico de demanda de este mineral.

Durante el evento de tres días un concepto que circuló en conferencias y mesas de negocios fue el de un nuevo triángulo del cobre, un paralelismo con la reserva más importante de litio del mundo, que comparten Chile, Argentina y Bolivia.

En el caso del metal conductor también existe una zona de riqueza en común, que es la Cordillera de los Andes. Pero a diferencia de lo que sucedió en el litio, no habrá un punto de partida similar en el desarrollo de la minería cuprífera, como sí pasó con el litio.

Es que Perú y Chile son los principales productores del mundo y cuentan con recursos y reservas comprobadas por 290 millones de toneladas entre ambos. Argentina se suma al triángulo con reservas comprobadas mucho menores, 17,1 millones de toneladas.

Si bien el número local es muy bajo, esto se debe a los bajos presupuestos de exploración que tuvo, ya que este valor indica solo aquellas reservas muy estudiadas. Según la última actualización de la Secretaría de Minería, hay más de 117 millones de toneladas de cobre contabilizadas como recursos, a los que todavía tienen que seguir explorando para que pasen a ser reservas.

La gran ventaja de Argentina es también la desventaja que tuvo durante décadas: su potencial no explotado. Durante el evento de CESCO esto quedó en claro, ya que los CEO de las principales mineras del mundo se reunieron a debatir cómo conseguir más rentabilidad de yacimientos ya maduros o con menor ley.

Mientras tanto, en Argentina hay 5 proyectos de cobre greenfield listos para que el mercado decida apostar por ellos y avanzar: El Pachón, Taca Taca, Vicuña, Altar y Los Azules. A esto se suman nuevos descubrimientos a lo largo de la zona cordillerana y presupuestos exploratorios que crecen incluso hacia el final de las campañas.

Con mayor exploración, ya que solo en los últimos 30 años el sector decidió apostar por buscar reservas de cobre en Argentina, en comparación con 100 años de producción chilena. El potencial es mayor si se tiene en cuenta que hay provincias casi donde no se desarrolló la exploración, como es el caso de Mendoza o La Rioja, que desconoce las riquezas de la mayoría de su cordillera.

La misma cordillera, diferentes desarrollos

La demanda de cobre sigue creciendo año a año, al igual que el precio, volviendo más probable el escenario que anticipa la industria de que podría aumentar un 70 o 100% en 2050. La gran pregunta es cómo hará la industria minera para alcanzar a la demanda, con un mineral que no es fácil de escalar.

Frente a esto es clave cómo se organizan los países sudamericanos. Chile y Perú hoy generan el 35% del cobre mundial, pero si Argentina se suma a esa producción la región podría abarcar el 50% del mercado global, según datos de la Alianza Minera de América Latina. Hoy el país no tiene producción de este metal.

Para llegar a estos objetivos la región necesita llamar y convencer a inversores de todo el mundo, ya que solo en Argentina, con los proyectos de cobre en el RIGI, son necesarios más de u$s32.000 millones. En el resto de la región hay una cartera de proyectos que supera los u$s100.000 millones.

Estos números son solo de proyectos nuevos, pero a esto se suma uno de los ejes que discutieron CEOs y referentes del sector en Chile: los yacimientos que hoy están trabajando necesitan aumentar su productividad. Es que el país vecino mantiene una cartera activa de 5,4 millones de toneladas métricas, pero este valor no ha crecido prácticamente en la última década.

Durante los tres días de conferencias las razones principales que citaron los empresarios tienen que ver con que el país tiene la mayoría de sus yacimientos en etapas de madurez, con buena producción, pero sin aumentos en la capacidad productiva. Por eso, la búsqueda de tecnologías y metodologías para aprovechar mejor los yacimientos fue clave en los trabajos.

En Perú el escenario es similar, con un total de 2,7 millones de toneladas métricas generadas de sus minas en 2025, con algo menos de volumen que en 2024. El país enfrenta problemáticas similares a las de Chile, pero sobre todo debe sobrellevar conflictos sociales y políticos en su territorio.

Competencia o complementariedad en la región

Hasta ahora los países sudamericanos tuvieron una política a la hora de atraer inversiones mineras, que es la de competir por llamar la atención de los fondos. Durante los 3 días del evento de CESCO, otro concepto empezó a tomar fuerza en conferencias, foros y mesas de negocio: la complementariedad.

El evento más exclusivo durante la semana fue la jornada inaugural, en la Conferencia de Países Líderes del Cobre, donde los referentes de empresas mineras de los tres países participaron del panel "Chile-Perú-Argentina: el potencial del gran triángulo del cobre de LATAM". Ahí la idea de trabajar en conjunto para que la mitad del metal del mundo salga de la región fue el eje conductor.

Julia Torreblanca, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo de Perú, pidió un trabajo conjunto entre los países donde todos aprendan de las experiencias de los otros, refuercen buenas prácticas y eviten leyes que desincentivan el mercado minero.

Para el referente del Consejo Minero de Chile, si los países no avanzan de forma coordinada "Latinoamérica perdería una oportunidad extraordinaria, especialmente en el escenario de alta demanda por minerales".

Para Argentina un escenario de complementariedad plantea la ventaja de no tener que enfrentarse abiertamente a dos potencias cupríferas globales, siendo que todavía tiene desventajas para el desarrollo minero, como sus problemas de infraestructura.

Por otro lado, el país debe trazar un plan de trabajo donde el impacto económico de la minería no quede en manos de la cadena de valor de Chile o Perú, que tienen décadas de producción a cuesta, más experiencia profesional y empresarial.

Aun así, el desafío regional de cubrir la demanda de cobre global deberá incluir crecimiento de los tres países, ya que incluso con las reservas minerales que tienen cada uno por separado. De otra manera, un desarrollo disperso no podrá en 10 años cubrir un crecimiento del mercado como el que pide la electromovilidad.

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