Boom minero: la producción alcanzó un récord histórico en marzo impulsada por Vaca Muerta y el litio
La producción minera argentina alcanzó su punto más alto desde que comenzó el registro oficial en enero de 2017. El Índice de Producción Industrial (IPI) minero trepó 10,4% interanual en el tercer mes del año, según informó este miércoles el INDEC.
Se trató de la variación alcista más importante desde febrero de 2024. El referencial acumuló su sexta mejora mensual consecutiva, con un alza del 2,4% versus febrero.
La serie desestacionalizada se ubicó en su pico histórico, un dato que refleja la pujanza del sector energético y minero como uno de los principales motores de la economía argentina en los últimos años.
El salto se sostuvo en tres pilares: el petróleo de Vaca Muerta, el carbonato de litio y la sal. Aunque también resaltaron otros minerales no metalíferos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a festejar estos números en las redes sociales, en donde dio a conocer algunos de los números brindados por el INDEC, y resaltó que "la producción minera alcanzó un nuevo récord histórico en marzo".
Litio y sal lideraron los aumentos sectoriales
El carbonato de litio registró un ascenso interanual del 70,2% en marzo. Las toneladas extraídas, sin embargo, no lograron superar los picos recientes de diciembre y enero.
Los números más llamativos se vieron en sal y salmuera. La extracción de sal saltó 138,7% anual, mientras que la salmuera avanzó 142,1%.
Otros minerales no metalíferos también mostraron alzas significativas:
- Yeso: +37%
- Arena: +33,4%
- Oro y plata: +6,5% (primera suba después de seis caídas consecutivas)
Este desempeño se da en un contexto donde el RIGI concentra la mayor parte de los proyectos de inversión en energía y minería. Según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), quedan todavía seis proyectos presentados por aprobar.
Vaca Muerta explicó el grueso del crecimiento petrolero
La producción de petróleo, que representa la mayor parte del IPI minero, registró un salto anual del 16%. Fue el décimo mes consecutivo con aumentos de dos dígitos.
El segmento no convencional, concentrado en Vaca Muerta, verificó un extraordinario avance del 33,7%. En contraste, el petróleo convencional cayó 9,8%, profundizando una tendencia que viene desde hace rato.
El declive del segmento convencional tiene un impacto particular en el empleo de Santa Cruz, una de las provincias históricamente petroleras que ahora sufre la migración de actividad hacia Neuquén.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), publicado esta semana, estimó que la producción de crudo podría alcanzar este año los 54,5 millones de metros cúbicos. Esa cantidad superaría incluso el récord de 1998.
La BCR remarcó que esta actividad pujante coincide con el desarrollo de nuevos oleoductos, ampliaciones de capacidad de transporte y proyectos vinculados al Gas Natural Licuado (GNL). Todos elementos clave para expandir la capacidad productiva y las exportaciones.
La extracción de gas mostró un alza más modesta: 5,9% versus marzo del año pasado. Venía de sufrir retrocesos en cinco de los últimos seis meses. El repunte se debió a la mejor performance en la cuenca neuquina.
Las exportaciones mineras de Argentina se preparan para batir un nuevo récord histórico
La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) estimó este lunes que el sector alcanzaría exportaciones por u$s9.000 millones en 2026 bajo una perspectiva conservadora. Roberto Cacciola, titular de la entidad, explicó en un encuentro con la prensa que si la tendencia de precios internacionales se mantiene estable, el ingreso de divisas podría incrementarse en otros u$s1.000 millones adicionales, situando el horizonte exportador en el umbral de los u$s10.000 millones para el año.
La industria minera en la Argentina consolidó un cambio de tendencia al cerrar un 2025 con exportaciones por u$s6.056 millones, lo que representó un máximo histórico y el 7% del total de los despachos nacionales al exterior. Este desempeño, que significó un crecimiento del 30% respecto al año anterior, marca el inicio de una etapa de expansión según el directivo.
Este crecimiento exponencial se explica fundamentalmente por la maduración de los proyectos de litio, que representan la realidad más dinámica de la actividad en la Argentina. El sector pasó de producir 35.000 toneladas de Carbonato de Litio Equivalente (LCE) en 2022 a 116.000 toneladas para 2025, lo que permitió que el mayor volumen de producción compensara las fluctuaciones de precios. Para 2026, las proyecciones indican que el litio aportará más de u$s2.400 millones a la balanza comercial.
En paralelo, la minería metalífera tradicional de oro y plata experimentó una mejora sustancial en sus valores de exportación debido al alza de las cotizaciones internacionales, a pesar de enfrentar desafíos operativos en los yacimientos existentes. Cacciola advirtió que la caída en la producción de oro es una tendencia que persiste desde el fin del proyecto Alumbrera y que, a valores de 2022, muchas minas actuales no serían operativas.
El peso de la minería en las provincias
La relevancia económica de la actividad es crítica en términos federales, ya que la minería define el perfil exportador de las provincias donde se asienta con una incidencia que supera el 80% en la mayoría de los casos. En Catamarca, el sector representa el 93,2% de sus ventas externas, mientras que en Santa Cruz llega al 85,8% y en San Juan al 85,4%, demostrando que la minería no es solo un motor nacional, sino el sustento principal de las economías regionales del NOA y la Patagonia.
Pero el directivo destacó que este impacto trasciende las fronteras provinciales tradicionales, integrando ahora a distritos como Córdoba y Santa Fe a través de sus clústeres de proveedores industriales.
En cuanto al mercado laboral, la minería genera más de 100.000 puestos de trabajo con una tasa de informalidad casi nula y salarios que promedian 2,5 veces el sueldo del sector privado registrado. Cacciola señaló que por cada empleo directo se crean dos indirectos, y subrayó que si los grandes proyectos de cobre avanzan hacia su fase de construcción, el sector se convertirá en un generador de empleo masivo.
La proyección hacia 2032 contempla alcanzar los 200.000 trabajadores totales, siempre que se potencien los recursos humanos y la capacitación local para cubrir la demanda técnica que vendrá. Esas cifras de desarrollo implican a la vez el desafío de capacitar a los futuros trabajadores calificados de la industria, para no generar un cuello de botella de los recursos humanos.