El plan de YPF para que la Argentina tenga la energía más barata del mundo
El futuro del desarrollo de Vaca Muerta tiene un horizonte claro en cuenta a inversiones, producción y exportaciones, pero poco se dice sobre el impacto interno que tendrá en el mercado doméstico y en particular del precio de la energía disponible en la Argentina para las próximas dos décadas.
Según la visión estratégica que timonea YPF, la masificación en la extracción de crudo no convencional en Vaca Muerta arrastrará un volumen histórico de gas natural asociado y este fenómeno provocará un desplome en el valor marginal del fluído, un factor clave que no solo garantizará el abastecimiento de las industrias locales a precios inéditos, sino que posicionará al país en el podio internacional de la competitividad operativa.
Las definiciones centrales de esta hoja de ruta fueron expuestas por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, durante la conferencia de Arpel que se realiza en Buenos Aires. Allí, el ejecutivo fue tajante al proyectar el lugar que ocupará el país a nivel global al señaalr que "Con el desarrollo que se está haciendo en Vaca Muerta, Argentina va a ser uno de los cuatro o cinco países con la energía más barata del mundo".
La clave de este escenario radica en que el gas de los bloques no convencionales dejará de ser un recurso escaso para convertirse en un excedente estructural derivado de la propia actividad petrolera.
Respecto a este mecanismo de mercado y su impacto en las tarifas productivas, Marín remarcó: "Ya cuando se exporta se está logrando un import parity y como el gas se lo necesita para la industria cuando tenés mucho gas asociado el valor marginal baja, por eso en los próximos años, en los 30 y los 40, la Argentina va a ser uno de los países con la energía más barata del mundo».
La caida de los costos locales
Este desplome en los costos locales no solo beneficiará el consumo básico, sino que funcionará para captar inversiones que modifiquen la fisonomía fabril del territorio nacional. En sintonía con esa mirada de valor agregado, el directivo se entusiasmó con la posibilidad de consolidar nuevos polos industriales pesados: "Me encantaría que inversores extranjeros tomen ventaja de lo que estamos haciendo y metan una petroquímica en Río Negro, porque no te conviene exportar la materia prima sino el producto".
Al analizar la magnitud del proyecto de GNL y la estructura de ingresos diseñada junto a corporaciones como la italiana ENI y la emiratí Adnoc, Marín detalló el impacto contable que tendrá puertas adentro de la petrolera: "Los revenues son la mitad gas y la mitad líquidos, y este desarrollo va a permitir duplicar el tamaño de YPF porque va a ser una compañía que produzca más de medio millón de barriles".
A nivel macroeconómico, los plazos previstos por la industria para consolidar la plataforma de exportación continental se mantienen firmes para finales de esta década. Al enumerar los objetivos del consorcio internacional, el titular de la petrolera trazó metas ambiciosas para posicionar las moléculas argentinas en el exterior de manera sostenida:
"Tenemos que lograr nuestro objetivo de ENI y XRG de empezar el proyecto en 2027 y trabajamos fuerte para lograrlo y Argentina va a ser un exportador de los primeros 6 o 7 a nivel mundial, e YPF va a estar entre los primeros 10 exportadores de NGLs del mundo, porque lo que tenemos es más del doble de un proyecto normal", afirmó Marín.
El rol del VMOS en el desarrollo
El pilar logístico inmediato que sostiene este salto de escala operativa es la puesta en marcha de nuevas vías de evacuación de crudo para el mercado externo, financiadas y ejecutadas mediante una articulación inédita entre los principales operadores privados de la cuenca neuquina.
Al ponderar el impacto de las obras en la balanza comercial, el ejecutivo puntualizó: "Logramos con toda la industria el primer oleoducto invertido por privados que puede llegar a los 800.000 barriles por día de exportaciones", lo que permitirá viabilizar "más de 20.000 millones de exportaciones, y otros $10.000 millones entre Chile y Bahía Blanca".
Para administrar este nivel de actividad sin generar cuellos de botella técnicos en las locaciones, la conducción de la operadora dispuso un esquema de separación estricta para el manejo de los equipos de perforación (rigs).
Marín detalló cómo se estructuraron las finanzas internas para evitar dilaciones: "Para que cada área tenga su presupuesto y sus metas de actividad sin interferencias, dividimos cuatro proyectos distintos que son YPF oil, YPF gas mercado interno, YPF LNG e YPF exploración y nuevas áreas".
La reingeniería interna responde a la premisa de concentrar los esfuerzos corporativos de manera exclusiva en el corazón del negocio del upstream, descartando cualquier intento de diversificación hacia otros rubros de la actividad comercial. "No podemos estar en todos los sectores de la economía, sería un error. El mayor valor que le puede dar YPF al país es desarrollar a pleno Vaca Muerta, no quedarse con todos los negocios y que otros privados inviertan en lo que está generando», concluyó el directivo.