PARA VEHÍCULOS FLEX

El combustible que impulsa Milei: una cooperativa construirá una fábrica de bioetanol

Proyecta invertir u$s150 millones en una planta de bioetanol de maíz para potenciar el valor en origen, los combustibles y los vehículos flex
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 03 de Junio, 2026

La cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA) anunució la construción de una planta de procesamiento de maíz destinada a la producción de bioetanol, con un presupuesto que supera los u$s150 millones, marcando un nuevo paso en la expansión de las energías renovables de origen agropecuario.

Este desarrollo industrial tiene como propósito incrementar la oferta de biocombustibles en el mercado interno y profundizar el esquema de agregado de valor en origen dentro de la cadena de las gramíneas, con una escala de la planta que busca absorber excedentes de producción agrícola regional para transformarlos en vectores energéticos líquidos de alta demanda.

El plan estratégico de la entidad cooperativa se estructuró a partir de la necesidad de diversificar las opciones de comercialización de los productores asociados y de consolidar un polo agroindustrial eficiente, y desde una perspectiva técnica, el procesamiento de maíz para biocombustibles optimiza la ecuación logística al transformar grano pesado en un producto refinado de alto valor por unidad de volumen.

Este proyecto industrial que refleja la capacidad del cooperativismo agrario para financiar obras de infraestructura de envergadura tecnológica tuvo su presentación formal .en Casa Rosada, en el marco de una reunión de trabajo de las autoridades de AFA con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Javier Milei y el interés en los motores flex

La construcción de este establecimiento se inscribe dentro de la agenda gubernamental orientada al fortalecimiento de las inversiones productoras de bienes transables, la descentralización federal del tejido industrial y el afianzamiento de una matriz energética competitiva.

Con el envío al Congreso de un nuevo proyecto de biocombustibles, la administración de Javier Milei puso sobre la mesa una batería de cambios que incluyen el aumento de los cortes obligatorios de bioetanol y biodiésel, la habilitación de vehículos "flex fuel", la creación de un mercado electrónico para comercializar biocombustibles y la posibilidad de avanzar hacia mezclas superiores a las actuales.

El dato político y económico más relevante es que, por primera vez en mucho tiempo, la Argentina empieza a mirar de manera explícita el modelo brasileño, donde el etanol ya ocupa un lugar central dentro de la matriz energética vinculada al transporte.

La discusión llega luego de meses de fuertes aumentos en el precio de los combustibles en Argentina y en medio de un escenario internacional atravesado por la volatilidad del petróleo, la tensión geopolítica y la necesidad oficial de reducir importaciones energéticas.

Firmado por Patricia Bullrich, Pablo Cervi, Enzo Fullone, Ezequiel Atauche y otros senadores afines a La Libertad Avanza, el proyecto propone en biodiésel elevar el corte obligatorio con gasoil desde el actual 7,5% hasta el 10% en el plazo de un año desde la entrada en vigencia de la norma.

El aprovechamiento del maíz en las zonas de cultivo reduce la presión sobre el sistema de transporte vial y portuario, reteniendo la riqueza económica en las comunidades del interior. La sustentabilidad de la matriz energética de la Argentina depende, en gran medida, de la incorporación progresiva de fuentes de biomasa renovable.

Esta inversión va en el sentido de incrementar la oferta bio para sustituir importaciones de hidrocarburos líquidos y preparar la infraestructura local ante la eventual adopción masiva de motores capaces de operar con un ciento por ciento de etanol, tal como sucede en mercados de la región. La convergencia entre la capacidad de destilación agrícola y la homologación automotriz resulta clave para este proceso.

Una planta energético-agropecuaria

El titular de AFA, Darío Renato Marinozzi, detalló los parámetros productivos del complejo fabril, y el diálogo con el Gobierno también permite el intercambio de datos técnicos para coordinar las políticas de fomento productivo con las metas de expansión del sector agroindustrial de la Argentina.

En ese sentido, se analizó el contenido del proyecto de Ley de Biocombustibles que el Poder Ejecutivo envió al Congreso de la Nación para su tratamiento legislativo. El propósito de este nuevo marco normativo consiste en dotar de mayor previsibilidad macroeconómica a las inversiones de largo plazo y modernizar un marco regulatorio que data de normativas previas que requieren actualización técnica.

Las empresas del sector energético demandan reglas claras en materia de cupos, fórmulas de precios y especificaciones de mezcla para asegurar el retorno de los capitales invertidos. El monto de u$s150 millones representa uno de los desembolsos más significativos del sector cooperativo en la historia reciente.

La planta procesará un volumen sustancial de toneladas diarias de cereal, lo que estabilizará los precios locales del grano al retraer oferta del circuito de exportación primaria sin procesar, y en ese sentido se valora esta decisión como una respuesta concreta a la necesidad de reindustrializar el ecosistema rural.

La integridad del proyecto industrial

El proyecto ejecutivo de AFA contempla la aplicación de estrictos estándares de eficiencia ambiental, incluyendo sistemas de captura de dióxido de carbono y tratamiento avanzado de efluentes. La huella de carbono del bioetanol de maíz de la Argentina se ubica entre las más bajas a nivel mundial debido a los métodos de siembra directa aplicados en la producción del grano.

Este atributo ambiental posiciona al biocombustible local en condiciones óptimas para abastecer mercados internacionales con altas exigencias de certificación ecológica, un punto de gran valoración además de generar nuevas oportunidades de empleo calificado en áreas rurales, dinamizando los servicios tecnológicos periféricos..

El diseño de ingeniería de la futura planta prevé la incorporación de nuevas tecnologías en materia de fermentación y destilación continua, lo que maximizará el rendimiento de litros de alcohol obtenidos por cada tonelada de maíz procesada. Los técnicos del sector energético remarcan que la escala del proyecto le otorgará ventajas de costos decisivas para competir en el mercado de combustibles. 

El proceso de destilación del maíz no se limita a la producción de alcohol industrial, sino que aporta de manera simultánea coproductos de alto valor para la nutrición animal, como la burlanda seca de destilería con solubles (DDGS). Este factor permite integrar la producción de energía con el engorde de ganado bovino y porcino en áreas adyacentes a la fábrica.

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