Combustibles: qué va a ocurrir con los precios ahora que empezó a bajar el barril internacional
La actual caída en la cotización internacional del petróleo generó expectativas en los consumidores sobre una posible baja en los valores de la nafta y el gasoil. Sin embargo, los analistas y los principales actores del mercado energético advierten que este descenso no se trasladará a los surtidores locales en el corto plazo. La dinámica de precios internos responde a una lógica de compensación por los desajustes acumulados durante los meses previos.
Actualmente, el barril de crudo Brent -la referencia internacional que rige al mercado local- cotiza en torno a los u$s83, un valor que representa el nivel más bajo registrado en los últimos tres meses. La contracción se consolidó tras los recientes anuncios de un acuerdo provisional de paz entre Estados Unidos e Irán, el cual contempla la reapertura estratégica del estrecho de Ormuz y descomprime la oferta global.
Este escenario de alivio dista del pico histórico alcanzado semanas atrás a raíz del recrudecimiento de las tensiones bélicas en Oriente Medio. Durante el punto más álgido del conflicto, el temor al desabastecimiento y los bloqueos marítimos dispararon el precio del crudo, que llegó a tocar un techo cercano a los u$s126 por barril a fines de abril. Esa escalada encareció de manera drástica los costos de producción a nivel global.
Las noticias de la política internacional en las últimas dos semanas comenzaron a desinflar el precio del crudo, y lentamente se acerca a los valores vigentes al día previo al primero de los ataques ya que el viernes 27 de febrero el Brent se negociaba a u$s72,50 el barril.
Un acuerdo inédito entre petroleras
El contexto bélico explicó porqué las petroleras locales convalidaron inicialmente un aumento superior al 20%, pero rápidamente se enfrentaron a una encrucijada de mercado. Para evitar trasladar la totalidad de esa suba al surtidor -lo que habría provocado un impacto inflacionario insostenible y una sensible caída de las ventas-, las compañías decidieron absorber de manera voluntaria el desfasaje de costos.
Para instrumentar este congelamiento parcial, YPF diseñó e implementó un mecanismo financiero denominado "buffer de precios", un concepto que funciona técnicamente como un colchón o amortiguador de volatilidad externa. El esquema consiste en fijar una paridad teórica temporal, permitiendo que la empresa absorba las pérdidas operativas a corto plazo bajo la premisa de recuperarlas cuando el mercado internacional se estabilice.
La vigencia de este sistema buffer se extendió sucesivamente durante los últimos meses para dar previsibilidad macroeconómica. Al no indexar los combustibles directamente a los picos de u$s120, se generó una deuda interna entre el costo real del crudo y el precio de venta al público. Por este motivo, las empresas del sector afirman que el precio actual en los surtidores todavía arrastra un atraso frente a la paridad de importación.
La existencia de este desfasaje acumulado explica por qué la actual baja internacional a u$s83 no se traduce en un abaratamiento de la nafta. Las refinadoras locales utilizarán este período de crudo más barato para equilibrar sus balances y compensar el saldo negativo que dejó la política de contención previa. Los analistas estiman que este proceso de regularización demandará un mínimo de dos meses bajo las condiciones vigentes.
El precio de dólar también juega
A la par de la estrategia de las empresas, existen componentes impositivos y cambiarios que impiden una retracción de los valores fijos. El precio final del litro de combustible está atado a la evolución del tipo de cambio oficial y a las actualizaciones pendientes de los impuestos a los combustibles líquidos. Al ser variables que mantienen una tendencia al alza, neutralizan de forma directa cualquier beneficio derivado de la caída del petróleo.
Por otra parte, la oferta y demanda interna muestra distorsiones complejas en el mercado local. El consumo masivo de combustibles en estaciones de servicio registró caídas interanuales consecutivas en el último trimestre debido a la pérdida del poder adquisitivo general.
Esta retracción de la demanda presiona la rentabilidad de las bocas de expendio, las cuales necesitan sostener sus márgenes para garantizar la operatividad de sus estructuras fijas.En consecuencia, el valor de los combustibles se mantendrá firme o con micro ajustes preventivos en el corto plazo.
El mercado doméstico priorizará la convergencia de precios estables a largo plazo que incentiven las inversiones de escala, principalmente en áreas de desarrollo como Vaca Muerta. La baja del crudo internacional funciona hoy como un alivio financiero para las corporaciones, pero se asegura que no modificará las pizarras de los surtidores en lo inmediato.