Acciones de empresas energéticas argentinas marcan récords e ignoran la volatilidad global
En un período marcado por la corrección a la baja de las cotizaciones internacionales del crudo que arrastró a gigantes mundiales de la talla de ExxonMobil, Chevron, Shell y TotalEnergies a caídas de entre el 5% y el 7%, el entramado local exhibió una dinámica de completo desacople. Impulsado por rendimientos históricos en el segmento no convencional y el blindaje del RIGI que reconfigura las proyecciones de inversión a largo plazo, el sector doméstico quiebra la tendencia global.
De acuerdo a un informe de mercado de RICSA Alyc, el fenómeno se refleja en los estados contables de YPF, que reportó el mejor primer trimestre de su historia. La compañía registró una ganancia neta de u$s409 millones, una cifra que contrasta con la pérdida de u$s10 millones anotada en el mismo período del año anterior, y que consolida la tendencia expansiva tras los u$s649 millones ganados el trimestre previo.
El sostén de estos números financieros radica en el salto de productividad de la cuenca neuquina. La producción de shale oil de YPF promedió los 205.000 barriles diarios durante el trimestre, lo que representa un incremento interanual del 39% y ubica al no convencional como el responsable del 76% del petróleo total generado por la compañía.
En un nuevo marco regulatorio, YPF pateó el tablero al presentar formalmente el megaproyecto "LLL Oil" (Loma La Lata) bajo el paraguas del RIGI. Se trata de una iniciativa que contempla una inversión estimada en u$s 25.000 millones para el desarrollo de un cluster integrado de 5 bloques hidrocarburíferos, que prevé la perforación de 1.152 pozos.
La envergadura del proyecto se complementa con la reciente aprobación gubernamental para la construcción del gasoducto San Matías, una obra de u$s1.300 millones financiada de manera privada y dedicada en un 100% a la futura evacuación y exportación de gas natural licuado (GNL) del consorcio Southern Energy, que encabeza la nacional Pan American Energy.
El fortalecimiento del sector privado
Por fuera del liderazgo de YPF, el sector privado convalida el momento mediante sólidas presentaciones de resultados. Pampa Energía reportó un EBITDA ajustado de u$s325 millones, reflejando un crecimiento del 48% interanual, apuntalado por ingresos trimestrales que treparon a los u$s573 millones. La firma liderada por Marcelo Mindlin alcanzó una producción total récord de 100.600 barriles equivalentes de petróleo por día, consolidando su perfil integrado donde el área Rincón de Aranda.
La estrategia de Pampa Energía de cara al mediano plazo se apoya de forma agresiva en los beneficios impositivos y cambiarios del nuevo esquema legal. La compañía ya tiene bajo análisis y presentación proyectos RIGI que superan los US$ 9.900 millones, los cuales combinan la intensificación de las perforaciones de shale oil en el mencionado bloque de Rincón de Aranda, una planta de separación de líquidos y un desarrollo petroquímico destinado a la producción de urea en Bahía Blanca.
A esta ola de compromisos de capital se sumó Chevron, protagonizando la mayor apuesta de una corporación de Estados Unidos dentro del régimen de incentivos. El gigante presentó un plan de inversión de u$s13.800 millones enfocado en el desarrollo de shale oil en el bloque El Trapial. El objetivo es multiplicar la producción del bloque, llevándola de los actuales 7.000 barriles diarios a una meta de 30.000 barriles, condicionada al avance de las obras de evacuación.
Pan American Energy (PAE) marcó un hito sectorial al presentar el proyecto de optimización para Cerro Dragón, en la cuenca del Golfo San Jorge. Con un presupuesto asignado de u$s680 millones, la iniciativa comandada por la familia Bulgheroni se transformó en el primer desarrollo petrolero presentado bajo el régimen del RIGI fuera de los límites geográficos de Vaca Muerta.
El reflejo en la balanza comercial sectorial
De acuerdo con el último informe del INDEC para la categoría de Intercambio Comercial Argentino (ICA) correspondiente a abril, las exportaciones de combustibles y energía treparon a un máximo histórico. El salto exportador estuvo traccionado por el volumen de crudo y carburantes despachados al exterior, registrando un incremento del 53,2% en las cantidades comercializadas, acompañado por una mejora del 21,3% en los precios percibidos.
Las estadísticas oficiales confirman que la balanza energética arrojó un superávit de u$s1.402 millones en el mes, consolidándose como el mayor saldo positivo mensual registrado en la historia del país. La relevancia de este indicador es tal que el sector energético explicó de forma directa el 52% del superávit comercial total de la Argentina, el cual alcanzó la cifra récord de u$s2.711 millones, posicionando al petróleo y al gas como los grandes proveedores de divisas genuinas para la economía nacional.
La contundencia de los datos operativos y comerciales encontró una correlación inmediata en el mercado de capitales local, donde las acciones energéticas lideraron con holgura el panel general de BYMA. Los papeles de YPF encabezaron el alza con una suba mensual del 17,4% (acumulando una interanual del 49,8%), secundados en el segmento de servicios y distribución por Metrogas, que avanzó un 13,5% en el mes, y por la generadora Central Puerto (CEPU), que anotó 11,6% en dólares.
El panorama descripto por la consultora RICSA en su último informe mensual ratifica que "el sector energético de la Argentina dejó de comportarse como un mero tomador de tendencias externas. El avance de la infraestructura, los incrementos constantes de eficiencia en boca de pozo y el marco de previsibilidad que otorgan las leyes de inversión permitieron edificar un ecosistema que extrae rentabilidad en escenarios adversos".
Así, mientras el crudo Brent perfora soportes internacionales y las majors globales recalculan sus carteras, las operadoras locales blindan su crecimiento y aceleran la marcha hacia la consolidación exportadora.