LAS ESTRELLAS DEL TORNEO

La otra cara del Mundial: el desafío de climatizar el gigantesco estadio donde jugó Argentina

En tres de los estadios del Mundial hay una compleja infraestructura que regula temperatura y condiciones ambientales. El antecedente de Qatar
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 23 de Junio, 2026

La organización de un Mundial de Fútbol requiere de estadios con sistemas de control de temperatura, calidad de aire y gestión del césped que demandan un análisis específico desde la perspectiva del sector energético. Detrás de los planteos tácticos y la transmisión televisiva, la viabilidad de los partidos modernos depende directamente del suministro de potencia y de la eficiencia de las redes que abastecen a las sedes en entornos de alta exigencia climática.

Esta demanda tecnológica es parte del Mundial 2026, compartido por Estados Unidos, México y Canadá, donde las proyecciones de temperaturas elevadas condicionan la planificación del transporte y la distribución de energía. La FIFA ratificó que todos los encuentros dispondrán de pausas de hidratación obligatorias de tres minutos por tiempo, mientras las ciudades sede estructuran áreas de mitigación térmica que elevarán la demanda sobre las redes eléctricas.

En su segundo partido de este mundial, la Selección Argentina salió al terreno con una temperatura interna en el AT&T Stadium de Dallas de 20 grados, cuando en el exterior el clima ofrecía una termica superior a los 35 grados.

Es que a diferencia de Qatar, donde casi todas las sedes abiertas contaban con sistemas de inyección periférica de aire, en Estados Unidos solo tres de las once sedes cuentan con un sistema de aire acondicionado integral para todo el recinto: el AT&T Stadium de Dallas, el NRG Stadium de Houston y el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta

La gran diferencia es que estos tres recintos poseen techos completamente retráctiles que se cierran para funcionar como estadios cerrados, mientras que sedes como el Hard Rock Stadium de Miami, el MetLife Stadium de Nueva York o el Arrowhead de Kansas City son estadios abiertos que no cuentan con tecnología de climatización mecánica en el área de juego ni en las tribunas generales.

La climatización de los grandes eventos deportivos

"Los grandes eventos deportivos muestran algo que vemos con más frecuencia en múltiples industrias: la climatización dejó de ser un servicio complementario para convertirse en una pieza estratégica de la infraestructura. Hoy se aplican soluciones que contribuyen al confort, al cuidado de los recursos energéticos y a la sostenibilidad de los espacios", explica Carlos Sorrenti, Gerente de División Comercial de Daikin Argentina cuya central presta servicios a grandes estadios.

La Copa Mundial de la FIFA Qatar 2022 se constituyó como uno de los mayores desafíos de ingeniería para la industria del gas y la electricidad aplicados a la refrigeración masiva. En un territorio con registros térmicos que superan los 40°C, la construcción de los recintos demandó soluciones tecnológicas preparadas para estabilizar el microclima interno de estructuras abiertas, un proceso que exige un uso intensivo y planificado de recursos energéticos.

En este escenario de alta complejidad, la compañía aportó la provisión de equipos de frío para los ocho estadios del torneo, además de los centros de entrenamiento y los nodos logísticos complementarios. El proyecto requirió la instalación de más de 124.000 toneladas de refrigeración, distribuidas a través de sistemas orientados a mitigar el consumo eléctrico mediante esquemas de cargas variables aplicados a espacios semicubiertos.

Sostenibilidad y adaptación en el plano local

La administración del flujo térmico abarca también el mantenimiento del campo de juego, un componente crítico que incide de manera directa en la continuidad del espectáculo técnico. El césped de alta competencia demanda parámetros rigurosos de humedad, ventilación y temperatura subsuperficial, lo que obliga a la implementación de sensores conectados a tableros de control centralizados que regulan de forma automatizada los ciclos de bombeo y refrigeración.

En la Argentina, el Estadio Único Madre de Ciudades, ubicado en la provincia de Santiago del Estero, se planificó para responder a estas exigencias operativas bajo un entorno de temperaturas extremas en el norte del país. La ingeniería de climatización integral del recinto estuvo a cargo de ingenieros locales que dispusieron un diseño de distribución de fluidos de manera segmentada para responder a la carga térmica de cada área.

La configuración tecnológica adoptada en el norte argentino cuenta con una capacidad instalada de 430 HP, lo que permite el fraccionamiento de la potencia para el acondicionamiento selectivo de vestuarios, salas de prensa, zonas mixtas y cabinas de transmisión. Toda la red se coordina mediante un software de gestión centralizada que monitorea las variables operativas en tiempo real para estabilizar el consumo eléctrico global de la instalación.

"Durante años, el control ambiental se percibió como un aspecto secundario dentro de las obras civiles de uso deportivo. En la actualidad, este desarrollo es una herramienta estratégica para afrontar los cambios de temperatura, mejorar la experiencia de los asistentes y optimizar la utilización de la energía en momentos de alta demanda", detalla Sorrenti sobre el balance de operación del recinto.

Al igual que ocurre en los estadios que albergan competencias internacionales, el soporte tecnológico de estas instalaciones permanece fuera de la vista directa del público que asiste a los partidos. La experiencia acumulada en los últimos torneos confirma que la articulación entre eficiencia energética, diseño arquitectónico y gestión del clima determina la sostenibilidad a largo plazo de los centros deportivos de gran escala.

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