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ALERTA

El Norte en alerta por un apagón industrial ante los cortes de gas pese a récords de Vaca Muerta

Pese al récord de gas en Vaca Muerta, las industrias del Norte sufren cortes por falta de gasoductos. La UIA reclama al gobierno medidas de ayuda
Por L.I.
08/07/2026 - 09:14hs
Cortes de gas

La irrupción de las bajas temperaturas invernales volvió a exponer en las últimas semanas la fragilidad de la infraestructura energética, y mientras los indicadores energéticos logran marcas históricas de producción desde Vaca Muerta, el entramado productivo del Noroeste Argentino atraviesa una de sus crisis más severas de suministro de gas de los últimos años.

El desabastecimiento de gas natural que paraliza plantas industriales durante jornadas completas, amenaza miles de puestos de trabajo y tensa la relación entre el sector privado y el Poder Ejecutivo, en particular el Ministerio de Economía a cargo del ministro Luis Caputo, quien tiene bajo su órbita a la Secretaría de Energia y a la Secretaría de Industria.

En las provincias de Salta, Tucumán y Jujuy, la llegada del frío incrementó fuerte el consumo residencial como en todo el resto del país, lo que obliga a las distribuidoras a recortar el suministro no prioritario de las empresas del sector industrial, tal como viene ocurriendo hace años.

Desde la Unión Industrial Argentina y las cámaras provinciales del NOA advierten sobre una paralización masiva que afecta a cientos de plantas -con estimaciones del sector que ubican el impacto global entre 500 y 600 establecimientos a nivel federal-, golpeando en principio a los contratos interrumpibles pero alcanzando ya a los despachos firmes y semifirmes.

El clásico pico de demanda invernal

Ante este panorama crítico, la única luz de alivio a corto plazo no proviene de un despacho técnico ni de una resolución oficial, sino del pronóstico meteorológico. Se espera que el incremento de varios grados en las temperaturas medias para los próximos días reduzca la presión sobre la demanda prioritaria y domiciliaria, permitiendo liberar algo de caudal hacia las cañerías industriales.

Sin embargo, en el empresariado norteño reina el escepticismo y reconocen que una tregua del clima es apenas un parche temporal frente a un problema de fondo que reaparecerá con la próxima ola polar.

La zafra azucarera, la industria citrícola en plena ventana de procesamiento y las plantas de materiales de construcción son las mayores damnificadas de este acotamiento de suministro de un insumo intensivo para estas actividades.

En el sector citrícola salteño y tucumano, la orden de consumo cero obliga a los directivos a tomar decisiones de reducir la molienda a la mitad o suspender temporalmente a cientos de operarios. Paralelamente, casos emblemáticos como el de Cerámica Salteña grafican la dimensión del daño operativo, habiendo tomado la determinación de apagar sus hornos y frenar la producción por completo hasta fines de julio.

Gas sobra, pero faltan gasoductos

El origen de este cuello de botella no radica en la disponibilidad física de la molécula, sino en la incapacidad estructural del sistema de transporte. Pese al vertiginoso crecimiento de Vaca Muerta, los atrasos estratégicos en las obras de infraestructura -particularmente la reversión y potenciación del Gasoducto Norte-, sumados al declive irreversible del gas importado desde Bolivia, dejaron al Norte del país expuesto a una limitación grave.

Llevar el shale gas desde el sur neuquino hasta el NOA sigue siendo una materia pendiente del sistema que afecta de manera directa a las economías regionales, que apenas encuentra paliativos en las importaciiones privadas que la industria puede realizar desde Bolivia o el norte de Chile de GNL regasficado.

Frente a la parálisis, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía trasladaron la responsabilidad al mercado, argumentando que no existe un problema de oferta sino de precios. La posición oficial sostiene que las empresas que requieran garantizar su continuidad operativa deben afrontar por su cuenta el costo de importar Gas Natural Licuado o recurrir a esquemas de compra a través de comercializadoras locales.

A pesar de los cortes que e vienen sucediendo, la respuesta oficial a los reclamos de la industria es que el Estado no intervendrá para subsidiar la diferencia Tarifaria en un contexto de desregulación y libertad de mercado.

Competeitividad y el sobreprecio del gas importado

Sin embargo, para los industriales de la región, la alternativa del mercado spot resulta impracticable. Adquirir combustible alternativo a valores que oscilan entre los u$s 10 y u$s 27 por millón de BTU -cuando la tarifa estándar del mercado interno ronda los US$ 4,5 en invierno- equivale a un quiebre financiero para cualquier esquema manufacturero.

Muchas plantas energético intensivas advierten que encender sus motores a esos costos les generaría pérdidas operativas millonarias y multas impagables por desbalances en la red, prefiriendo mandar al personal a sus casas antes que convalidar un gas importado a precio varias veces superior al habitual.

La escalada del conflicto derivó en una abierta demanda de la Unión Industrial Argentina (UIA) al gobierno nacional. La conducción central de la entidad fabril redobló la presión pública para exigir la convocatoria inmediata del Comité de Emergencia, el órgano regulador que reúne a transportistas, distribuidoras y autoridades para administrar las restricciones de forma previsible.

La UIA busca evitar que los cortes sigan aplicándose de manera intempestiva y arbitraria sobre contratos que las empresas pagaron bajo condición de firmeza, pero además buscan un alivio para el resto de los sectores que no pueden afrontar el costo del gas importado.

La demanda de las industrias provinciales

Desde las provincias golpeadas, las cámaras territoriales endurecieron el tono de sus reclamos. La Unión Industrial de Salta (UIS) alertó sobre el impacto directo en el empleo y las exportaciones regionalmente consolidadas, mientras que la Unión Industrial de Jujuy (UIJ) emitió duros comunicados advirtiendo que las restricciones ponen en "serio riesgo" la continuidad operativa de ingenios y procesadoras mineras de boratos.

En Tucumán, las crónicas periodísticas locales dan cuenta también de que el parate alcanzó incluso a plantas productoras de gases industriales que abastecen de oxígeno y insumos clave al sistema de salud y de potabilización de agua.

Mientras la industria repica el reclamo, las distribuidoras aseguran que aquellas empresas que contrataron sus barcos de GNL con antelación -en las subastas públicas organizadas por la estatal Enarsa- están operando sin contratiempos. En este punto, fuentes oficiales explican que el reclamo fabril oculta, en verdad, una resistencia a convalidar los precios reales del mercado y un intento por forzar esquemas de asistencia estatal.

Desde los espacios políticos provinciales, diversos representantes alzaron la voz para denunciar que el Norte argentino paga las consecuencias de una gestión centralizada del sistema de transporte energético, sufriendo un trato asimétrico en comparación con el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Argumentan que mientras la industria regional se apaga, las grandes urbes continúan consumiendo gas sin penalizaciones, profundizando la brecha de competitividad entre el interior y la capital, y resalta la paradioja de la promesa de una Argentina exportadora de energía que choca con la realidad de cientos de fábricas del Norte golpeadas por el desabastecimiento.