ECONOMÍA AZUL

El satélite argentino SABIA-Mar completó su fabricación en INVAP y se lanzará en 2027

El satélite será lanzado en 2027 para el cuidado ambiental, la pesca sustentable y la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva en la Argentina
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 15 de Julio, 2026

El satélite argentino SABIA-Mar (Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar) completó su etapa de fabricación e inició la fase de ensayos finales previos a su envío al sitio de lanzamiento, cuya puesta en órbita está prevista para el primer semestre de 2027 de acuerdo al cronograma de las empresas estatales INVAP y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

El INVAP -propiedad de la provincia de Río Negro en conjunto con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)- tuvo a su cargo la construcción de la unidad que fue concebida inicialmente como una misión de observación de la Tierra, con aplicaciones prioritarias orientadas al estudio del mar y de las zonas costeras, el proyecto incorporó una actualización tecnológica en su carga útil que amplió sus capacidades.

Estas mejoras permitirán que SABIA-Mar no solo genere información ambiental, sino que también brinde servicios estratégicos para fortalecer la seguridad, proteger los recursos naturales y potenciar el desarrollo productivo.

El proyecto contó con la participación del ecosistema científico, académico e industrial argentino, con INVAP como contratista principal para el diseño y la construcción del satélite y VENG como parte de las capacidades tecnológicas e industriales que acompañan la misión.

Actualmente, SABIA-Mar se encuentra en su etapa final en las instalaciones de INVAP, donde se prepara para atravesar sus próximos hitos operativos antes de ser trasladado al sitio de lanzamiento.

Tecnología espacial para el desarrollo de la economía azul

Entre sus principales capacidades, contará con sensores ópticos capaces de detectar la presencia de fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina. Esta información permitirá identificar zonas óptimas de pesca, reducir costos operativos para la flota pesquera y promover un aprovechamiento más eficiente de los recursos del mar.

Además, aportará datos sobre la calidad del agua en las zonas costeras para fortalecer la gestión y preservación de los ecosistemas marinos. Mediante la combinación de cámaras y sistemas de geolocalización, también potenciará la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), mejorando los controles y contribuyendo a la protección de los recursos estratégicos de la Argentina en el Atlántico Sur.

La puesta en órbita de este dispositivo representa un hito para la consolidación de la soberanía tecnológica en el Atlántico Sur. El desarrollo de capacidades propias en materia de observación satelital sitúa a la Argentina en un reducido grupo de naciones con la competencia necesaria para diseñar, fabricar y ensayar plataformas espaciales de alta complejidad.

Esta autonomía resulta clave para la toma de decisiones informadas en la gestión de la denominada "economía azul", un sector estratégico que abarca desde la explotación pesquera sustentable hasta la investigación científica de los sistemas marítimos nacionales.

Los detalles técnicos de la misión

El SABIA-Mar operará en una órbita heliosincrónica a una altura aproximada de 702 kilómetros, lo que le permitirá registrar imágenes con una frecuencia de paso óptima sobre las áreas de interés. El núcleo de su tecnología consta de cámaras multiespectrales diseñadas para captar la radiación reflejada por el océano en distintas longitudes de onda.

Estos instrumentos procesarán información detallada sobre la concentración de clorofila y otros parámetros ópticos del agua, variables indispensables para comprender el estado de salud de los ecosistemas marinos frente al impacto del cambio climático global.

La sinergia entre organismos públicos como la CONAE y empresas de base tecnológica como INVAP y VENG demuestra que la Argentina posee un entramado industrial capacitado para competir bajo los estándares mundiales más exigentes.

Asimismo, el proyecto involucra de manera directa a laboratorios de diversas universidades nacionales y centros de investigación del CONICET, lo que promueve la formación de recursos humanos calificados y la transferencia de conocimiento hacia el sector productivo.

Monitoreo ambiental y control del territorio

Más allá del valor científico, el satélite funcionará como una herramienta de control y fiscalización del territorio marítimo. La posibilidad de detectar de manera temprana fenómenos como las floraciones algales nocivas —conocidas popularmente como "mareas rojas"— aportará un elemento preventivo crucial para la acuicultura y la salud pública en las regiones costeras.

Al mismo tiempo, la integración de estos datos con los sistemas de posicionamiento global optimizará la detección de pesqueros extranjeros que ingresen de forma ilegal en la Zona Económica Exclusiva, dotando a las fuerzas de seguridad marítima de un recurso de vigilancia de última generación. Con este avance, el país reafirma su compromiso histórico con la investigación científica del espacio y la conservación de su patrimonio natural.

Con una vida útil por diseño de 5 años, la unidad llevará abordo 4 cámaras (2 multiespectrales que cubren el rango visible hasta el infrarrojo cercano, una cámara con 11 bandas y otra con 6 bandas, 1 cámara térmica y una cámara pancromática de alta sensibilidad), un colector de datos (DCS), y un monitor de radiación.

Las dimensiones del Satélite SABIA-Mar 1 son de 2 metros de diámetro y 1,9 metros de altiura en su configuración de lanzamiento. Una vez en órbita y separado del vehículo lanzador, desplegará sus paneles solares alcanzado una dimensión de 8,7 metros x 1,9 metros en su configuración de vuelo.

El conocimiento espacial argentino

A lo largo de su trayectoria en el sector aeroespacial, INVAP viene liderando el diseño y la fabricación de plataformas satelitales emblemáticas que consolidaron el prestigio científico del país a nivel internacional.

Entre sus desarrollos más destacados se encuentran los satélites de la serie SAC (como el SAC-D/Aquarius, desarrollado en colaboración con la NASA para medir la salinidad oceánica global), los satélites geoestacionarios de telecomunicaciones ARSAT-1 y ARSAT-2, y los imponentes SAOCOM 1A y 1B, dos satélites de observación de la Tierra equipados con radares de apertura sintética (SAR) en banda L que permiten obtener imágenes de alta resolución bajo cualquier condición climática y de iluminación.

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