• 15/7/2026
ALERTA

El FMI advierte que el mercado petrolero tardará hasta tres meses en volver a la normalidad

El informe advierte que la falta de transporte seguro genera incertidumbre sobre el abastecimiento y posibles impactos en la infraestructura regional
15/07/2026 - 14:16hs
El FMI advierte que el mercado petrolero tardará hasta tres meses en volver a la normalidad

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el mercado mundial de petróleo podría tardar entre dos y tres meses en recuperar una parte significativa de los flujos habituales una vez que el estrecho de Ormuz vuelva a operar con normalidad. El organismo señaló que la interrupción del tránsito petrolero generó una de las mayores alteraciones del suministro energético de las últimas décadas y alertó sobre el riesgo de pérdidas permanentes de producción si algunos pozos no logran reactivarse.

En un informe publicado en su blog, elaborado por los economistas Jean-Marc Natal y Azim Sadikov, el FMI explicó que la reapertura del principal corredor energético del Golfo Pérsico no implicará una recuperación inmediata de la oferta. La normalización dependerá del restablecimiento de la navegación comercial, la recuperación de la confianza de las compañías navieras y aseguradoras y la capacidad de los productores para volver a poner en funcionamiento las instalaciones afectadas.

"Las estimaciones del sector apuntan a que pasarán entre dos y tres meses antes de que pueda reanudarse una parte significativa de los flujos de petróleo tras la reapertura total del estrecho", indicó el organismo.

Además, el Fondo planteó un riesgo adicional: que las interrupciones prolongadas generen una pérdida definitiva de capacidad productiva, especialmente en aquellos yacimientos donde no existan recursos suficientes para financiar la recuperación de los pozos que debieron detener su actividad.

El petróleo volvió a subir por la tensión en Medio Oriente

La advertencia del FMI se conoció en un contexto de nueva presión sobre los precios internacionales del petróleo. Tras una tregua que había generado una baja en las cotizaciones, la reanudación de las tensiones entre Estados Unidos e Irán volvió a impulsar al mercado energético.

El barril de Brent, referencia internacional, registró una nueva suba y se ubicó alrededor de los US$85 por barril, después de acumular un incremento superior al 11% en las jornadas previas. El crudo llegó a avanzar cerca de un 20% desde los mínimos registrados a comienzos de julio, ante el temor de nuevas interrupciones en el transporte marítimo de hidrocarburos.

El West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia para el mercado estadounidense, también mostró una tendencia alcista y volvió a ubicarse en niveles superiores a los US$80 por barril.

La reacción del mercado estuvo vinculada principalmente a la incertidumbre sobre el funcionamiento del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que circula una parte significativa del comercio mundial de petróleo.

Según análisis del mercado energético, la caída del tránsito de buques tanque en la zona incrementó las dudas sobre la disponibilidad futura de crudo y llevó a operadores a incorporar una prima de riesgo en los precios.

Una interrupción equivalente a una quinta parte del consumo mundial

El FMI señaló que la crisis energética provocó una reducción temporal del suministro cercana a 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados, un volumen equivalente aproximadamente al 20% del consumo global.

Hasta fines de mayo, más de 1.100 millones de barriles no pudieron incorporarse al mercado internacional, una cantidad similar a unos diez días de consumo mundial.

A pesar de la magnitud de la interrupción, el precio del petróleo no alcanzó los niveles más extremos previstos inicialmente debido a una serie de factores que permitieron compensar parcialmente la caída de la oferta.

El organismo identificó tres elementos principales: una reducción de la demanda, un aumento de la producción fuera de Medio Oriente y el uso de reservas acumuladas por grandes consumidores.

Los factores que amortiguaron el impacto inicial

El primer mecanismo fue la menor demanda de petróleo. El FMI explicó que el aumento de los precios energéticos llevó a algunos países, especialmente en Asia, a reducir su consumo y recurrir a otras fuentes de energía.

El segundo factor fue el crecimiento de la producción en países alejados del conflicto. Estados Unidos encabezó ese aumento, acompañado por mayores niveles de extracción en Venezuela, Guyana y Rusia. En conjunto, esos productores aportaron cerca de dos millones de barriles diarios adicionales respecto de los niveles de 2025.

El tercer elemento fue la utilización de inventarios comerciales y reservas estratégicas. El organismo calculó que el déficit de oferta registrado entre marzo y mayo, cercano a cuatro millones de barriles diarios, fue compensado en gran parte mediante la reducción de existencias acumuladas.

Sin embargo, el FMI indicó que ese margen de respuesta disminuyó y que será necesario reconstruir los stocks estratégicos para enfrentar futuras interrupciones.

El mercado quedó más expuesto a nuevos shocks

Para el Fondo, la principal consecuencia de la crisis es que el mercado petrolero cuenta actualmente con menos herramientas para absorber nuevas interrupciones. La reducción de reservas disponibles, la menor capacidad ociosa de producción y el ajuste ya realizado por el lado de la demanda reducen la capacidad de reacción frente a nuevos conflictos o problemas logísticos.

En ese escenario, el organismo consideró que la dependencia de un único punto crítico como el estrecho de Ormuz representa una vulnerabilidad para la economía mundial.

Por ese motivo, recomendó fortalecer las reservas estratégicas y avanzar en una mayor diversificación de las fuentes de energía, incluyendo el desarrollo de alternativas renovables.

Qué puede pasar con la nafta en Argentina

La evolución del petróleo internacional también impacta sobre el mercado argentino de combustibles, aunque el traslado hacia los surtidores no es automático.

El precio de la nafta y el gasoil depende de varios factores:

  • El valor internacional del crudo
  • La cotización del dólar
  • Los impuestos aplicados a los combustibles
  • Los costos de refinación, transporte y distribución
  • La estrategia comercial de las petroleras

Durante la reciente escalada internacional, el barril de Brent llegó a registrar valores cercanos a los US$118 en el momento de mayor tensión. Parte de esa suba se trasladó al mercado interno, aunque de manera gradual.

En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper se ubicó esta semana en torno a los $2.047 por litro, frente a los aproximadamente $1.566 registrados a comienzos de año, lo que representa un incremento acumulado cercano al 31%.

Las compañías petroleras también siguen la evolución del precio internacional porque modifica los costos de producción y refinación. En el caso argentino, el aumento del crudo puede tener efectos diferentes: beneficia a los productores y exportadores de petróleo, pero incrementa los costos de abastecimiento para las refinadoras.

El impacto más allá del surtidor

El FMI remarcó que los cambios en el mercado energético pueden trasladarse a distintos sectores de la economía.

Un aumento sostenido del petróleo puede incrementar los costos del transporte de cargas, la distribución de productos, la actividad industrial y los servicios que utilizan combustibles como parte de su estructura de costos.

En Argentina, donde una parte importante del traslado de mercadería se realiza por ruta, la evolución del precio del gasoil es una de las variables observadas por empresas y operadores logísticos.

El organismo internacional señaló que la experiencia reciente mostró la necesidad de reducir la exposición del sistema energético global frente a crisis concentradas en zonas estratégicas y avanzar hacia una mayor capacidad de respuesta mediante reservas, diversificación de proveedores y nuevas fuentes de energía.

Temas relacionados