Después del escándalo, el Gobierno busca un nuevo presidente para el ente regulador del gas y la electricidad
El Gobierno nacional formalizó este jueves los pasos normativos para iniciar el proceso de selección de la nueva autoridad que encabezará el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE). La medida se produce tras la precipitada dimisión de Néstor Marcelo Lamboglia, quien dejó la presidencia del organismo a menos de un mes de haber sido designado.
Mediante la Resolución 185 publicada en el Boletín Oficial, la Secretaría de Energía activará la convocatoria a un nuevo concurso para cubrir la vacante por un mandato de cinco años.
La salida de Lamboglia expuso la primera gran crisis institucional del nuevo "superente" energético, creado en el marco de la Ley de Bases para unificar las competencias que históricamente desempeñaban por separado el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas).
Si bien la estructura continúa operativa con el vicepresidente Vicente Serra al frente de la conducción interina para garantizar el quórum, el recambio en la presidencia aceleró los tiempos de la transición.
Las disputas internas que detonaron la salida
A pesar de que las comunicaciones oficiales atribuyeron la renuncia a motivos estrictamente personales, en los pasillos de la Secretaría de Energía y del propio organismo de contralor reconocen que la convivencia interna duró menos de tres semanas. La salida de Lamboglia fue definida como el desenlace de una áspera batalla de poder entre los dos organismos que debían fusionarse bajo una misma estructura directiva.
El detonante principal del conflicto fue la velocidad y la orientación de la convergencia administrativa. Por un lado, Lamboglia -quien provenía de la intervención del antiguo ENRE- buscaba imponer un esquema de conducción centralizado y acelerar la absorción del personal.
Por el otro, el sector referenciado en el antiguo Enargas, con fuerte representación en el directorio a través del vocal primero Marcelo Nachón, reclamaba un reparto equitativo del poder operativo y mayor autonomía técnica para la regulación del sector gasífero.
A esta puja política se sumó un foco de fricción presupuestario y gremial a partir de la brecha salarial entre ambas dependencias. Históricamente, el personal proveniente del Enargas registraba haberes de hasta un 30 % superiores respecto a los del ENRE para funciones equivalentes.
La pretensión de equiparar las grillas sin recortar ingresos ni desbordar el presupuesto asignado por el Ministerio de Economía generó un cruce directo de expedientes y trabas en la firma de resoluciones conjuntas.
La tensión alcanzó su punto de mayor desgaste cuando se intentó definir la nómina de las direcciones clave -como Administración, Asuntos Jurídicos y Recursos Humanos-. Las diferencias en la designación de las líneas medias paralizaron la firma de actos administrativos de rutina durante días, lo que derivó en la intervención de la Secretaría de Energía para forzar el reordenamiento del directorio y aceptar la dimisión del presidente saliente.
Hacia un nuevo concurso público
Tras la crisis, el Ministerio de Economía busca dar vuelta la página e iniciar la etapa definitiva de integración funcional. La normativa vigente establece que las designaciones de las máximas autoridades deben llevarse a cabo previa sustanciación de un concurso abierto de antecedentes, donde se evalúan las credenciales profesionales en derecho de la regulación e ingeniería aplicada.
Actualmente, el directorio del ENRGE mantiene la validez de sus decisiones con cuatro integrantes en funciones: el vicepresidente Vicente Serra, la vocal segunda Griselda Lambertini, el vocal primero Marcelo Nachón y el vocal tercero Héctor Sergio Falzone.
La continuidad de estos profesionales permite garantizar el despacho ordinario de expedientes, las tareas de supervisión tarifaria y el contralor de las empresas distribuidoras y transportistas en la Argentina.
Quien resulte seleccionado en el nuevo proceso de concurso deberá asumir la conducción por un mandato de cinco años y completar la agenda pendiente: la homologación del escalafón único de trabajadores, la unificación de los sistemas de fiscalización técnica y la confección del reglamento interno definitivo para ambos sectores.
Por qué es tan importante el nuevo ente
La creación del ENRGE representa el rediseño institucional más relevante para los servicios públicos de la Argentina desde las privatizaciones de la década de 1990. La unificación del control del gas y la electricidad bajo una misma conducción busca eliminar estructuras administrativas duplicadas, agilizar la fiscalización técnica y alinearse con estándares internacionales de eficiencia regulatoria impulsados por la OCDE.
Además, la centralización en un solo organismo resultará clave para instrumentar la transición energética, coordinando la expansión de las redes eléctricas con el mayor aprovechamiento del gas de Vaca Muerta.
En el plano operativo, la nueva conducción enfrentará el reto de consolidar la convergencia interna en medio del reordenamiento de los subsidios y la aplicación de los nuevos cuadros tarifarios con ajustes periódicos. A nivel administrativo, el principal desafío será homologar las brechas salariales y las culturas organizacionales de los planteles provenientes del ENRE y del Enargas sin paralizar la gestión diaria.
En el aspecto regulatorio, la conducción deberá sostener la previsibilidad jurídica necesaria para garantizar los planes de inversión de las transportistas y distribuidoras, mientras resguarda la calidad del servicio para los usuarios en un contexto económico de alta sensibilidad.