YPF vendió activos en Mendoza para hacer caja y focalizarse de lleno en Vaca Muerta
La reestructuración del mapa energético argentino sumó un capítulo decisivo en la región cuyana, donde YPF se desprendió en Mendoza de sus activos. En el marco de su denominado Plan Andes, la petrolera bajo control estatal cerró acuerdos por un monto total de u$s405 millones destinados a transferir dos bloques clave en Mendoza.
La decisión busca liberar capital financiero para volcarlo al desarrollo masivo del no convencional en Vaca Muerta, una apuesta con la que la conducción de la compañía aspira a alcanzar exportaciones de hidrocarburos por u$s30.000 millones anuales hacia el final de la presente década.
YPF mueve sus fichas pensando en Vaca Muerta
El movimiento de fichas en la provincia cuyana implica la salida de operaciones históricas pero maduras. Por un lado, la petrolera formalizó la cesión del clúster Chachahuén por u$s200 millones, un bloque de alto valor productivo que comprende las áreas Chachahuén Sur y Cerro Morado Este. La operación contempla el traspaso del 70% del paquete accionario a Energía Mendocina S.A., firma vinculada al Grupo Álvarez de San Rafael, y a Compañía Andina de Petróleo y Gas S.A., vehículo perteneciente al grupo Integra Capital. Ambas compañías locales, que ya compartían titularidad en la concesión junto a la petrolera de mayoría estatal, tomarán el control total de la operación, reconfigurando el capital en la cuenca mendocina.
Paralelamente, la conducción de YPF cerró la venta del clúster Mendoza No Operado —un activo estratégico emplazado en el límite entre Mendoza y La Pampa— por una cifra de u$s205 millones. El comprador asignado para esta posición es San Benito Upstream S.A.U., sociedad operativa articulada dentro de la estructura de PECOM, la división de servicios y proyectos energéticos que comanda el Grupo Pérez Companc. Con esta adquisición, el holding busca consolidar su perfil como operador de campo y expandir su huella directa en la extracción de crudo en cuencas continentales.
Las administraciones jurisdiccionales deberán revisar los términos de la cesión, la solvencia de los adquirentes y los programas de inversión comprometidos antes de extender la conformidad técnica y legal que declare concluidas las operaciones de forma definitiva.
Chachahuén: un yacimiento maduro con renovado rendimiento productivo
La desinversión en Chachahuén resulta particularmente significativa dentro del esquema de reordenamiento de activos de la compañía. Se trata de uno de los yacimientos maduros de mayor rendimiento en territorio mendocino, el cual atravesó una fase de reconversión técnica reciente gracias a un proyecto de recuperación terciaria impulsado mediante acuerdos de incentivación fiscal con la gobernación local. En ese contexto, el estado provincial aprobó una rebaja en las alícuotas de regalías, lo que viabilizó un desembolso superior a u$s54 millones desde el año 2021 destinados a adecuar instalaciones de superficie, acondicionar pozos y desplegar sistemas de inyección de polímeros.
Gracias a la implementación de estas tecnologías de recuperación asistida, enfocadas en revitalizar la presión y la fluidez en reservorios con alto nivel de agotamiento, la producción media de Chachahuén Sur registró un salto del 50%, alcanzando promedios de 1.900 metros cúbicos diarios de petróleo. Pese a este desempeño operativo favorable, la dirección de la empresa decidió encuadrar la unidad dentro del programa de rotación de activos para privilegiar proyectos con una tasa interna de retorno más elevada y menor horizonte de maduración.
Una estrategia sistemática para concentrar capital en Vaca Muerta
Estas cesiones forman parte indivisible del plan estratégico 4x4, la hoja de ruta corporativa diseñada para concentrar esfuerzos financieros y técnicos en la ventana de shale oil de la Cuenca Neuquina. La salida de yacimientos convencionales en Mendoza se suma a un proceso sistemático de migración de activos que ya registró antecedentes inmediatos en la provincia. Anteriormente, las autoridades locales dieron curso a los traspasos del área Llancanelo hacia la firma PCR, del clúster Mendoza Norte a Petróleos Sudamericanos, y de la franja Mendoza Sur al consorcio conformado por Quintana Energy y TSB. A esa secuencia se sumó también la aprobación de la transferencia de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande a manos del operador Venoil.
La reasignación de partidas presupuestarias permitirá sostener los millonarios requerimientos de infraestructura, perforación y fractura requeridos en Neuquén, fortaleciendo el perfil exportador de la empresa y acelerando el ingreso de divisas para el sector energético nacional.