INTEGRACIÓN ENERGÉTICA

Argentina negocia con Chile una salida al Pacífico para el gas de Vaca Muerta

Los países vecinos avanzan en negociaciones clave para habilitar nuevas rutas de exportación de gas y profundizar la cooperación energética regional
Por iProfesional
ENERGÍA - 17 de Agosto, 2026

Argentina y Chile avanzan en las negociaciones de un acuerdo de integración energética que permitiría exportar gas de Vaca Muerta hacia mercados asiáticos usando infraestructura chilena en el Pacífico.

El desarrollo exponencial de Vaca Muerta transformó al sector energético en uno de los motores de las exportaciones argentinas. La producción hidrocarburífera alcanzó récords sin precedentes y el gas natural se posiciona como protagonista de las ventas al exterior.

Pero la falta de salida directa al océano Pacífico limita el potencial de exportación hacia Asia. Ahí es donde Chile aparece como socio estratégico, con puertos y terminales que podrían convertirse en la puerta de salida del gas argentino.

La ministra de Energía del país trasandino, Ximena Rincón, visitó hace un tiempo la Cuenca Neuquina y se reunió con funcionarios argentinos para destrabar los últimos obstáculos del entendimiento.

El objetivo es crear un marco institucional similar al tratado minero de 1997, que daría certeza jurídica de largo plazo para inversiones y proyectos de infraestructura compartida. En este contexto, la ministra Rincón subrayó la relación que las dos naciones están desarrollando en esta materia: "Creemos que la integración es posible, que Argentina tiene muchas oportunidades a través de Chile y nosotros también, producto de esa misma integración", dijo en un comunicado oficial de ese entonces.

El modelo del tratado minero que inspiró la negociación

El esquema que ambos gobiernos analizan toma como referencia el Tratado de Integración y Complementación Minera que Argentina y Chile firmaron en 1997. Ese acuerdo estableció reglas claras para proyectos binacionales en zonas de frontera, facilitó inversiones millonarias y permitió explotar yacimientos que de otra manera hubieran quedado inaccesibles.

Ahora buscan replicar esa fórmula en el sector energético. La idea es crear un marco jurídico que dé seguridad a largo plazo, evite cambios de reglas y garantice apoyo recíproco entre Estados.

El nuevo esquema busca evitar que situaciones políticas o coyunturales vuelvan a interrumpir flujos energéticos. La estabilidad jurídica sería la base para que empresas de ambos países inviertan en gasoductos, plantas de procesamiento y logística compartida.

La terminal de Quintero como puerta al mundo

Uno de los ejes centrales del acuerdo en negociación es el uso de la terminal de gas natural licuado (GNL) de Quintero, ubicada en la costa chilena del Pacífico. Esa infraestructura permitiría almacenar, procesar y embarcar gas argentino con destino a mercados asiáticos y otros compradores internacionales.

Chile cuenta con la logística portuaria y las instalaciones que Argentina no tiene sobre el Pacífico. La terminal de Quintero operaría como hub para el gas de Vaca Muerta, agregando valor y facilitando la comercialización a gran escala.

Rincón destacó que su país tiene "la infraestructura necesaria para la salida de esos recursos al Pacífico", mientras que Argentina aporta la riqueza en materia de petróleo y gas que la región necesita para consolidarse como polo energético.

La ministra chilena recorrió Vaca Muerta para conocer de primera mano las capacidades productivas de la Cuenca Neuquina. También se reunió con el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, y participó en la décima Mesa de Diálogo del Sistema de Integración Energética del Sur (Siesur), organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Durante esas reuniones quedó claro que ambos países ven el acuerdo como una oportunidad estratégica. La complementariedad es evidente: Argentina tiene gas en abundancia pero necesita salida al mar, Chile tiene puertos pero necesita más energía.

Qué gana Chile con la integración energética

El acuerdo no solo beneficiaría a Argentina. Chile también vería impactos positivos en su matriz energética y en los precios que paga su población por la energía.

Rincón explicó que una integración energética con Argentina podría significar que la energía baje de precio para los chilenos, impactando positivamente en distintos sectores productivos y en las tarifas residenciales. El país trasandino depende fuertemente de importaciones de gas y combustibles, lo que encarece su canasta energética.

Acceder a gas argentino en condiciones preferenciales daría mayor estabilidad de suministro y aliviaría la presión sobre los costos. Además, Chile consolidaría su rol como hub energético regional, captando inversiones en infraestructura y generando empleos vinculados a la cadena del gas.

La ministra chilena resaltó que el esquema debe traducirse en "beneficios concretos tanto para las comunidades como para las economías de ambos países". No se trata solo de grandes proyectos: el objetivo es que la integración impacte positivamente en la vida cotidiana de las personas.

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