Con el gas de Vaca Muerta, la región busca ahorrar u$s4.000 millones anuales en fertilizantes
La región del cono sur consume 21,4 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados al año e importa el 92% de la demanda total, lo que representa un desembolso de u$s6.513 millones anuales. La mayor vulnerabilidad logística y financiera reside en la urea, insumo clave para la agricultura donde se importan 10 millones de toneladas al año por cerca de u$s4.000 millones.
Así lo relevó un informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y la CAF en el que se planteó que para revertir esta dependencia externa y sustituir el 100% de las importaciones de urea se requieren inversiones por u$s15.000 millones para el desarrollo de plantas e infraestructura.
Para este desarrollo, la proyección contempla destinar un flujo incremental de gas natural de 12 millones de metros cúbicos diarios proveniente de yacimientos clave como Vaca Muerta en la Argentina y el presal en Brasil.
En el país, este proceso ya comenzó a materializarse con proyectos concretos en el polo petroquímico de Bahía Blanca para aprovechar el insumo de Vaca Muerta. Por un lado, Pampa Energía confirmó la decisión final de inversión por u$s2.700 millones para construir una nueva planta de urea granulada con capacidad para 6.000 toneladas diarias, una de las más grandes del mundo.
En paralelo, tras el cambio de control en la empresa, Adecoagro evalúa desembolsar hasta u$s2.000 millones para la ampliación de las instalaciones de Profértil, un desarrollo que proyecta duplicar su actual capacidad de producción de fertilizantes. Ambos emprendimientos colocan al país a la vanguardia de la sustitución de importaciones y la exportación de agroquímicos en la región.
Cómo es el mapa del negocio regional de urea
Actualmente, el Cono Sur cuenta con una capacidad instalada de 4,5 millones de toneladas de fertilizantes, pero durante 2025 operó a tan solo el 39% de su potencial. Los supuestos del análisis técnico indican que la producción regional mantendría costos competitivos frente a la urea extra-zona aun con un precio del gas puesto en planta de hasta u$s14 por MMBTU.
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Argentina: El desarrollo de la cuenca neuquina ya impulsó dos proyectos concretos que podrían sumar 3,5 millones de toneladas anuales de capacidad de urea, volumen suficiente para cubrir la demanda interna y volcar saldos exportables a la región.
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Brasil: Representa el 80% del consumo del bloque. Apunta a reactivar las plantas de Petrobras y aprovechar el gas del presal para frenar la sangría de divisas.
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Bolivia: Muestra un antecedente operativo desde la planta de Bulo Bulo, desde donde exporta entre 200.000 y 500.000 toneladas anuales, cubriendo por ejemplo el 85% de la urea que consume Paraguay.
Competitividad, logística y cobertura productiva
La viabilidad económica de este entramado productivo descansa sobre el rol que posee el gas natural en la estructura de costos de la urea, donde el fluido representa la materia prima esencial y el principal insumo energético.
Los modelos analizados determinan que una planta moderna de escala mundial -con una capacidad teórica de un millón de toneladas anuales- requiere un insumo diario de 1,7 millones de metros cúbicos de gas natural, lo que demuestra la estrecha vinculación entre la abundancia del recurso hidrocarburífero y la competitividad final del fertilizante.
Más allá de la disponibilidad del insumo en boca de pozo, el reporte hace hincapié en la localización estratégica de las futuras instalaciones industriales para evitar la saturación de los corredores logísticos existentes.
La decisión de transportar el gas por gasoducto hacia nodos petroquímicos situados cerca de los grandes centros agrícolas, o bien procesar el hidrocarburo en las proximidades de las cuencas productoras para luego distribuir el fertilizante terminado por tren o camión, resulta clave para equilibrar los costos fletes y garantizar un abastecimiento eficiente.
En el extremo comprador de la cadena, los mercados de menor escala geográfica pero con esquemas agrícolas de alta productividad registran niveles severos de dependencia externa. Uruguay, caracterizado por una agricultura de elevados rendimientos y pasturas intensivas, destina la urea a cubrir aproximadamente el 60% de su consumo aparente de fertilizantes nitrogenados; mientras que Chile y Paraguay enfrentan escenarios similares.
El gas de Vaca Muerta siempre presente
El verdadero valor estratégico de la iniciativa radica en convertir el gas natural en bienes de alto valor agregado en lugar de exportarlo como materia prima bruta o consumirlo exclusivamente en generación eléctrica.
La transformación del fluido en urea permite blindar la seguridad alimentaria y productiva de un bloque geográfico que genera ventas externas por más de u$s250.000 millones anuales en productos agropecuarios, un motor económico que hoy permanece expuesto a las volatilidades de precios y eventuales interrupciones en las cadenas globales de suministros.
La hoja de ruta planteada por los organismos internacionales evidencia que la brecha entre la capacidad instalada y la demanda proyectada deja espacio para duplicar la oferta incluso si se concretan todos los proyectos actualmente en estudio, que sumarían unos 5 millones de toneladas anuales adicionales.
El salto de escala requerirá, no obstante, de marcos normativos estables, esquemas de integración energética transfronteriza y herramientas de financiamiento de largo plazo para movilizar el capital privado necesario. En este escenario, el debate sobre la integración gasífera en la región evoluciona desde la mera interconexión de ductos hacia la conformación de una plataforma industrial y agroquímica integrada.