San Juan se prepara para un verano en el que pondrá a generar sus tres diques
Puntos importantes
San Juan atraviesa un giro radical en su matriz hídrica y energética. Luego de atravesar una de las sequías más severas y prolongadas de los últimos 100 años -con caudales que llegaron a mínimos históricos amenazando la producción agrícola y el consumo humano-, la provincia cuyana se alista para afrontar una temporada estival marcada por la abundancia de agua.
El fenómeno no es producto del azar. San Juan tiene un río principal de régimen nival, o sea, se alimenta del deshielo. Las copiosas y sostenidas nevadas registradas durante el invierno en la cordillera de los Andes cambiaron drásticamente el mapa hidrológico de la región: se sabe que habrá mucha más agua y esos números estarán claros cuando se conozca el pronóstico hídrico 2026-2027, previsto para octubre
Este alivio le permitirá a la gestión provincial ejecutar un plan operativo que permanecía guardado en un cajón por falta de recurso: poner a generar energía hidroeléctrica los tres que están sobre el Río San Juan: Los Caracoles, Punta Negra y Quebrada de Ullum.
Hasta la temporada pasada, la provincia funcionaba bajo un régimen estricto de emergencia hídrica. Las autoridades de Hidráulica debían coordinar con las juntas de riego de los distintos departamentos un calendario de "cortas" de agua sistemáticas para priorizar el consumo poblacional y evitar el vaciamiento total de las presas.
Durante los momentos más críticos del estiaje, la prioridad excluyente fue preservar el agua en las cotas mínimas de seguridad. Esto derivó en que centrales clave como la del Dique de Ullum o la de Punta Negra tuvieran que erogar caudales reducidos o pausar de forma recurrente su turbinado hidroeléctrico, perdiendo la posibilidad de inyectar energía limpia al Sistema Interconectado Nacional (SIn).
Sin embargo, este invierno marcó un punto de inflexión.Los registros del temporal en Mendoza se reflejaron en la temporada de nieve 2026, asegurando un derrame hídrico que permitirá cubrir la demanda del sector productivo y agroindustrial, además de mantener los embalses en niveles óptimos de cota para su explotación energética.
Y no es todo. Porque el Gobierno de la provincia presentó hace unas semanas un Comité de Emergencia para articular acciones que permitan prevenir problemas con esos niveles extraordinarios de agua. Se está limpiando cauces, poniendo barreras en lugares críticos y monitoreando el comportamiento en alta cordillera.
El trípode hidroeléctrico que vuelve a encenderse
La estrategia para los meses de mayor temperatura -cuando comienza el proceso natural de deshielo y aumenta la demanda energética nacional por el uso de aire acondicionado- se sostendrá en la operación coordinada de las tres presas en cascada:
- Dique Los Caracoles: Ubicado aguas arriba, es la primera gran barrera de contención y regulación del Río San Juan. Con una potencia instalada de 120 MW, liderará la generación gracias al importante volumen de agua retenido en su vaso de embalse.
- Dique Punta Negra: Situado en el tramo medio, cuenta con una potencia instalada de 65 MW. Su turbinado se beneficia directamente de los caudales erogados por Caracoles, funcionando como un escalón regulador clave para el sistema.
- Dique Quebrada de Ullum: El embalse más cercano al Gran San Juan y el Valle de Tulum. Históricamente castigado por la baja de cota durante la sequía, recuperó el nivel operativo para volver a turbinar de forma continua mediante sus 45 MW de potencia.
Impacto económico de la reactivación de los complejos hidroeléctricos
La reactivación simultánea de los tres complejos hidroeléctricos representa un alivio en todo sentido. El principal, se va a contar con más agua y eso permitirá llegar con mejores volúmenes a los productores (definirán la letra chica de la erogación una vez que esté el pronóstico oficial), rellenar los acuíferos subterráneos, embalsar a cotas máximas las tres presas.
A esto hay que sumarle la actividad turística que hay alrededor de cada dique, que con poca agua estuvo mermada. Los complejos del perilago del Dique de Ullum pretenden recuperar las playas, que, para una provincia desértica como San Juan, es un oasis cuando las temperaturas en la época estival rondan los 40ªC.
Un desafío de gestión: controlar el exceso de agua
A pesar del clima de optimismo, las autoridades de la Dirección de Hidráulica y del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación mantienen la cautela. Administrar la abundancia exige un nivel de coordinación tan complejo como gestionar la escasez.
El principal reto técnico para este verano será regular las erogaciones para evitar crecidas intempestivas en el lecho del río, optimizar el llenado de los acuíferos subterráneos que se vieron sobreexplotados durante la sequía y coordinar las maniobras de turbinado entre las tres centrales para maximizar la eficiencia energética sin desperdiciar un solo metro cúbico de agua.
San Juan ingresa así a un verano histórico donde la infraestructura construida durante las últimas décadas finalmente operará a pleno rendimiento, transformando el deshielo récord de la Cordillera de los Andes en energía limpia, riego seguro y desarrollo económico.