Vaca Muerta logra dos nuevos récords técnicos que reflejan el nivel de eficiencias
Un informe reveló marcas de velocidad y longitud en la perforación de pozos en Vaca Muerta, con un ahorro de más de tres días de trabajo en el campo.
La actividad operativa en Vaca Muerta sumó dos nuevos hitos alcanzados en la etapa de perforación de pozos de rama horizontal. En el marco de la operación conjunta entre la petrolera YPF y la compañía de servicios Baker Hughes, se registraron récords de velocidad y extensión en la construcción del tramo de producción, la fase previa por la que circularán el gas y el petróleo hacia la superficie.
El resultado se obtuvo utilizando dos equipos de torre diferentes en el mismo bloque operativo, bajo un mismo estándar de trabajo que distingue las distintas locaciones en Vaca Muerta. La primera de las marcas registradas se enfocó en la velocidad de perforación bajo tierra. Las maniobras para completar el tramo horizontal de la sección de producción demandaron 5,9 días de trabajo continuo en el yacimiento.
El plan de trabajo original para esa etapa contemplaba una duración de 9,2 días entre la entrada y la salida de la herramienta de perforación (shoe-to-shoe). La reducción de 3,3 días respecto de la planificación teórica significó una mejora del 47% en la velocidad de avance medida en metros por jornada.
En este pozo de trabajo conjunto de YPF con Baker Hughes, la profundidad total medida alcanzó los 7.633 metros, de los cuales 5.603 metros correspondieron a la rama horizontal perforada de corrido en una sola bajada de herramienta (single run).
El segundo hito operativo abordó la distancia de la rama lateral en el subsuelo. La perforación de este pozo alcanzó una extensión horizontal de 5.751 metros dentro de la formación rocosa, configurando la longitud más extensa lograda en Vaca Muerta para ese diámetro de tubería.
Dentro de ese trayecto, un tramo de 4.769 metros se perforó en un solo intento, sin necesidad de retirar el trépano a la superficie para reemplazarlo. Aunque la previsión inicial contemplaba realizar la tarea en dos etapas separadas, el equipo completó la maniobra de punta a punta en 7,2 días operativos, alcanzando una profundidad total de 7.910 metros y acelerando un 20% el ritmo diario proyectado.
Cómo es el sistema de perforación horizontal de YPF en Vaca Muerta
La estrategia de YPF para elevar la productividad en Vaca Muerta busca dar un salto cuantitativo enfocado en sus operaciones de subsuelo con la búsqueda de pozos horizontales cada vez más largos y eficientes. Esa búsqueda se intentará a partir de un acuerdo firmado meses atras con la firma estadounidense de servicios petroleros Baker Hughes que ahora empieza a ejecutarse.
Hasta hoy el techo en Vaca Muerta está en manos de YPF con la perforación del pozo más largo registrado hasta la fecha en la cuenca neuquina, ubicado en el bloque La Amarga Chica. La perforación alcanzó una profundidad total de 8.868 metros, apuntalada por una rama horizontal de 5.823 metros.
Para dar una magnitud del desafío, en el subsuelo la mecha de perforación recorre una distancia superior a la altura del Monte Everest (8.848 metros), pero con la precisión quirúrgica de no salirse de una franja de roca del alto de una habitación.
Para sostener los volúmenes de extracción exigidos por los proyectos de exportación -entre ellos la ampliación del oleoducto Vaca Oil Muerta Sur-, la compañía busca estirar los límites técnicos de sus operaciones de subsuelo y diluir los costos de capital en la infraestructura de superficie.
La extensión de la rama horizontal de los pozos se convirtió en una de las variables críticas para maximizar la superficie de contacto con la roca generadora y diluir la inversión en infraestructura de superficie, pabellones de producción y caminos de acceso.
Qué tecnología petrolera se usó para lograr los récords en el yacimiento
La concreción de estos valores requirió la combinación de herramientas de perforación orientables y motores de alta resistencia técnica. Entre los componentes utilizados figuró el sistema de navegación Lucida, encargado de guiar la mecha a miles de metros de profundidad para no desviarse de la franja con mayor concentración de hidrocarburos. A este equipo se sumó el motor de fondo DuraMax, desarrollado para operar en la dureza de las rocas continentales y marinas de la cuenca neuquina.
La estructura de perforación en el fondo del pozo se completó con el dispositivo GuardVibe, una pieza diseñada para amortiguar las vibraciones destructivas generadas por el choque del trépano contra la roca, reduciendo el desgaste prematuro del equipo. Asimismo, se utilizaron cortadores del modelo PermaFORCE-TRU, optimizados para soportar fricciones prolongadas y minimizar las roturas durante las jornadas continuas de penetración en la formación no convencional.
Ambos resultados formaron parte del programa One Performance Standard implementado por YPF. El objetivo central de esta metodología radica en estandarizar las prácticas operativas en el yacimiento para replicar altos niveles de eficiencia en diferentes bloques y con distintas torres de perforación, independientemente de la empresa contratista o del equipo físico que opere en la superficie.
En la dinámica del no convencional, reducir los plazos de construcción de un pozo tiene un impacto directo en los costos de desarrollo de los yacimientos. Al acortar los tiempos de permanencia de las torres de perforación en la localización, las empresas bajan el alquiler de la maquinaria pesada y liberan el terreno con mayor rapidez. De este modo, los equipos de fractura hidráulica pueden ingresar antes al campo, lo que permite acelerar la puesta en producción de los pozos y optimizar la rentabilidad de las inversiones en Vaca Muerta.
La evolución técnica en la curva de aprendizaje
Las marcas alcanzadas por la operadora y la firma de servicios se inscriben en una tendencia de optimización técnica que la industria petrolera viene consolidando en la cuenca neuquina. En los últimos años, la extensión promedio de las ramas laterales en los pozos horizontales pasó de tramos iniciales de 2.000 metros a extensiones regulares que superan los 3.000 y 4.000 metros.
Esta evolución en el diseño de los pozos permitió maximizar el contacto con la roca generadora sin multiplicar las locaciones de superficie, reduciendo la huella ambiental y optimizando la infraestructura de captura de hidrocarburos.
A la par del incremento en las distancias horizontales, la velocidad de perforación experimentó saltos cuantitativos impulsados por la digitalización, el monitoreo en tiempo real y la combinación de equipos que reducen tiempos muertos. Este avance técnico acortó los ciclos de pozo, permitiendo que etapas de construcción que años atrás demandaban más de dos semanas se completen actualmente en lapsos inferiores a los siete días.
La estandarización de los tramos horizontales y el alineamiento de las trayectorias geológicas facilitan el ingreso de los conjuntos de fractura hidráulica, permitiendo concretar una mayor cantidad de etapas de fractura por jornada. De esta manera, las mejoras logradas en el subsuelo se traducen en una aceleración general del desarrollo de los bloques, consolidando nuevos parámetros de productividad.